Capítulo 21: Encuentros inesperados

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Mediados de Mayo.

Escucho la alarma en mi celular sonar. Me remuevo en la cama con pereza y cojo el celular con la mano. Sin salir del cudrelecho miro la hora.

6:50 am

Con pocas ganas salgo de la cama y me estiro. Mi habitación se encuentra en penumbra por las cortinas en la ventana. Voy hasta el lavabo y me cepillo los dientes, luego salgo de mi cuarto y bajo a la cocina.

—Bien, ¿qué debería hacer hoy? —me pregunto.

Decido no cocinar nada, cojo una taza y me sirvo cereal en ella prosiguiendole el yogurt. Termino de comer y voy en busca de mi uniforme. Me quito la pijama y me pongo el uniforme, cepillo nuevamente mis dientes, me peino el cabello, cojo mi mochila, mis llaves, mi celular y por último me pongo los zapatos en la entrada y salgo por ella.

Cierro con llave la casa y cierro el portón que la rodea. Miro hacia el cielo y me doy cuenta que no hay sol.

«¿Debería llevar un paraguas?» me cuestiono. Me quedo un momento pensativa.

«No, no creo que llueva»

Vuelvo la vista hacia adelante y me digno a seguir el camino al colegio. Quince minutos después diviso la entrada del colegio y poco a poco veo a más estudiantes cerca. Entro al bloque B, me dirigo a mi casillero, lo abro, saco los zapatos de tela, me quito los de cuero, los meto en el casillero cerrándolo y me calzo los de tela.

Cuando entro al salón de clases el primero en saludarme es Kyouta quien me saluda tan efusivamente como siempre, luego saludo a Chiharu y a Kohina —esta última comiendo un pan— las cuales están charlando sobre algo y por último a Naoki, quién se encuentra sentado en su puesto mirando a la ventana.

Pongo mi mochila en su lugar y toco con el dedo índice el hombro de Naoki —el cual, se sienta adelante mío—.

—Naoki —le llamo. No responde y se queda pensativo— Oye, ¡Naoki! —le llamo un poco más alto. Está vez si me escucha y voltea a verme.

—Ah, Nike. Buenos días —saluda— ¿Me llamabas? —pregunta.

—Buenos días, Naoki. —saludo igualmente— Si, ¿te encuentras bien? —le pregunto.

—Si, ¿Por qué preguntas? —interroga.

—Es que, no se... te veías algo... triste.

—Ah, no. No es nada.

Un chico de la clase se asoma por la ventana del salón y se fija en algo. Luego, cierra bruscamente la ventana y se levanta de asiento.

—¡CHICOS, EL PROFESOR MITSUMINE VIENE HACIA AQUI! —grita aquel chico y de forma inmediata todos se apresuran a volver a sus asientos.

El profesor de matemáticas entró al salón y se posiciono en su lugar.

—De pie —ordenó con tono alto y firme. Inmediatamente todos obedecieron y se levantaron al mismo tiempo. Hicimos una reverencia y luego nos sentamos.

El profesor dictó la clase y un par de ejercicios de tarea durante las dos horas que tuvimos con él de clase. Luego, tuvimos dos horas de estudio libre en las que me la pase un poco preocupada por Naoki. Se veía tan distante...

Las 10:30 am y me encontraba en el vestidor de mujeres. Me quité el chaleco y lo doble, me quité los zapatos y las medias, y por último la camisa y la falda.

—Oigan, chicas. ¿No creen que a Naoki le pasa algo? —les pregunté a las chicas quienes también se estaban cambiando.

—Quien sabe... —dijo Kohina terminando de ponerse la chaqueta deportiva.

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