04. "Guardería".

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04. "Guardería".

La miraba de lejos, estaba en el Lobby del edificio sentada en uno de los sillones leyendo una revista esperando quién-sabe-qué. Probablemente a su hermano, al igual que yo. Ella no me había visto aun. Un par de palmadas en mi espalda me hicieron volver a la realidad y lo miré.

-¿Puedo preguntar hacia qué o más bien... a quién mirabas? -Una sonrisa vacilona se asomó en su boca-.

La respuesta era clara, ahí solo estaba ella.

-No es lo que crees. -Ladeé la cabeza con una sonrisa pero el alzó las cejas en forma de < ¿Enserio? >-. Bueno talvez sí es lo que crees pero no ha pasado nada.

-No te preocupes, está soltera. -Y la llamó para que se acercase-.

Ella volteó a ver hacia su hermano y luego hacia mí. Se levantó del sofá café claro, y se encaminó segura, hacia nosotros.

-Mia. -Mencioné en forma de saludo-.

-Ethan. -Me observó unos momentos y luego miró a su hermano mayor-. ¿Me dijiste que iríamos al Charlotte?

-Sí, vamos ahora, solo tenemos una hora libre. -Lo cierto es que teníamos una hora y media, pero salimos media hora después-.

En silencio fuimos al estacionamiento y nos subimos al Ford de Kian. Me subí en el asiento trasero dejando a Mia en el delantero. Ella conectó su móvil al auto puso su música. No tenía mal gusto.

-Me gusta tu música. -Comenté sonriente-.

-Gracias. -Mencionó bajo-.

Kian me miró por el retrovisor con una mirada cómplice y solo sonreí.

Cuando llegamos al restaurante Kian nos avisó que iría a lavarse las manos y que mientras pidiéramos una mesa cerca de la ventana -sugerencia de él-.

Cuando la pedimos la reacción de la chica que nos atendió no fue la que esperábamos. Ella solo dijo: "El servicio está muy malo, iré a preguntar, vuelvo en un momento". Y se largó.

Luego de que Kian y esa chica nos dejaran solos... la situación se volvió todo menos cómoda. Era un silencio que quería romper pero no sabía cómo. Ella se encontraba de espaldas a mí, talvez evitando mirarme. Llevaba una blusa azul marino con la espalda al aire, un jeans y zapatos bajos. Le llevaba bastante de estatura. Noté en su espalda baja dos hoyuelos.

Tenía que dejar de mirarla y comenzar a hablarle.

-Oye. -Se volteó con una mirada confundida-. Supongo que no te has olvidado lo sucedido en... el elevador.

-Claro que no. -Respondió pero su mirada seguía aun confundida-. ¿Por qué lo olvidaría?

-No lo sé, solo que... no beso a las personas de la nada. -Di un paso hacia ella-.

-Lo hiciste esa vez. -Relajó su ceño-.

-Claro que no.

-Quieres decir que... ¿Te gusto?

-Me atraes, no te conozco como para decir que me gustas. Y tú actúas como haber olvidado lo sucedido. -Otro paso acercándome, ella no se movía-.

-No lo hago. Tú sí. Lo que me dijiste en el Baby Shower. Fingiste no conocerme. -Alzó las cejas-.

-Sí, es cierto. Pero no sabía que eras la hermana de Kian. Me tomó por sorpresa. Y al parecer tú tampoco le contaste lo sucedido así que no veo el problema. -Di otro paso y ella seguía sin moverse, ella no respondió por la cercanía de nuestros cuerpos-.

-La mesa esta lista. -Interrumpió la chica señalando una mesa justo enfrente de la ventana-.

Volví mi cabeza de vuelta a donde se encontraba Mia... pero ya no estaba. Ahora estaba a una distancia aceptable para cualquiera que nos viera. Cabe decir que se notaba algo avergonzada. Seguimos a la chica y Kian finalmente salió del baño. ¿Quién dura tanto lavando sus manos? Creo que lo hizo al propio.

Llegó a la mesa y se sentó al lado de su hermana.

-¿Qué quieren comer? Yo pago. -Mencionó Kian, de inmediato Mia agarró el menú y lo ojeó un poco-.

-Creo que comeré el sándwich grande de pechuga de pollo con papas fritas y coca cola. -Notó que la miraba con una mirada curiosa-. ¿Qué? ¿Pensabas que pediría una bebida de dieta y una ensalada de verduras sin aderezo?

-No dije nada. -Me defendí-.

-Como siempre lo más saludable, hermanita. -Ironizó Kian y ella solo rodó los ojos-.

El pedido de Mia me hizo sonreír para mis adentros. Enserio me atraía esta chica.

-Yo pediré el arroz con camarones y papas fritas. De refresco un batido de piña.

-Bien, yo pediré las enchiladas mixtas y un batido de fresa.

La mesera llegó y Kian pidió lo mencionado anteriormente. Me levanté a lavarme las manos y luego ella fue. La comida estaba deliciosa. La conversación fue activa, en ningún momento dejamos de hablar, y cabe decir que me encanta su risa.

°

Luego de almorzar, Kian fue a dejar a Mia a su casa, vive con sus padres y por lo que me dijo piensa mudarse pronto.

Y al volver al trabajo me recordé sobre la guardería, saqué el volante con el número del local y marqué.

Me atendieron con una voz alegre y de fondo se podían escuchas algunos niños. Hice unas cuantas preguntas como precios, tratados, horarios, etc.

Durante toda la llamada la chica que me atendió me mantuvo con una sonrisa, todo lo que decía me convencía más de llevar a Nick. Él era todo para mí, él era quien me alegraba cuando más triste o estresado estaba. Importaba muchísimo el lugar en donde lo dejase cada día.

De regreso a casa empezó a llover, la gente corría escapando del agua y otros sacaban sus sombrillas preparadas ya que nos encontrábamos en plena primavera. En un alto me detuve en frente del semáforo y a través de la ventana derecha vi a Mia caminando rápido intentando cubrirse con una chaqueta de cuero, justo cuando el semáforo se puso en verde doblé en dirección a donde había ido y me parqueé a su lado, abrí la puerta y al reconocerme entró cerrando la puerta. Estaba muy mojada, sus jeans, su blusa y su cabello. Se veía hermosa.

Me miró con una mirada confusa, perdida...

-¿Mejor? -Pregunté-.

-Supongo. Gracias, Ethan... no tenías que... -Me miró a los ojos-.

-No hay de qué. No te preocupes. ¿A dónde vas?

-¡Oh, claro! Lo siento... a mi casa, queda a tres cuadras.

-Sí, hoy en la mañana... -Le recordé que yo también fui a dejarla a su casa a medio día y se golpeó la frente, parecía nerviosa-.

Arranqué y me dirigí a su casa, no hablamos mucho porque no hubo tiempo, estábamos cerca. Aparqué justo en la entrada y nos despedimos.

-Gracias por traerme. Siento haber mojado el asiento.

-No te preocupes, no hay problema.

-Bien. -Me miró a los ojos de nuevo y se fue acercando a mí como yo a ella pero nos detuvimos a centímetros-.

-Mia. -Susurré-.

-¿Sí? -También susurró-.

-Nada... solo me encanta tu nombre. -Y terminé de cortar la distancia entre nosotros-.

N/A:

Hola personas ...

Les quería agradecer mucho mucho mucho muchisimo por votar porque me ayuda a saber si enserio les está gustando y creanme que si pudiera darle "votar" a sus votos lo haría, así que gracias. :)

Y pues... después de agradecerles por votar en los anteriores, les voy a pedir que voten en este nuevamente y si llega a muchos votos voy a subir más seguido.

Las quiero. :*


Papá de Repuesto.¡Lee esta historia GRATIS!