Capítulo V... "¿Qué hacía el duque en Bristol?"

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Capítulo V

"¿Qué hacía el duque en Bristol?"

Aquellos días en que Keyra tuvo que encontrarse de reposo, gracias a la lesión en su pie, a su habitación solía entrar su tía. Y aquellos informes del que el duque seguía allí, en Bristol. Y en una ocasión le había enviado sus deseos de que pronto ella se mejorara.


Fuera del entorno de aquellos acontecimientos que ocurría lejos de donde ella se encontraba. Una mañana había tenido que reprimir su orgullo al saber que aquel caballero había ido a visitarle y su tía había aceptado por ella. ¿Acaso su tía no podía ver como aquel caballero podía sacarla de sus casillas?


Respiró hondo. Esperaba hacerse aún más la fuerte y que él no buscara desafiarla y no se comportara con su actitud pícara.


- Su tía me ha dicho que le gusta jugar al ajedrez... Y que tiene las intenciones de enseñarle...- había dicho aquel hombre, después de que su tía saliese de aquel salón.

- Sí, si juego ajedrez... Cuando era una niña pequeña tuve el placer de que el esposo de mi tía me enseñara...- expresó recordándose que debía ser cortes, al menos un poco, su tía se lo había pedido.

-Excelente.- él se acercó un poco más hacia donde ella se encontraba sentada.- Entonces, no me negaría una partida de ajedrez...

- ¿Juega usted ajedrez?_ dijo con cierta prepotencia-. Le hacía más del tipo de hombre que se ocupa con otras clases de actividades y no perdiendo su tiempo en un tonto juego de ajedrez.

- Señorita Middleton, el ajedrez es un juego de estrategia y táctica. Tienes que derrotar a tu oponente constantemente. Y no soy de los que me gusta perder... Siempre estoy pendiente de cada uno de los movimientos que doy...- sonrió un poco-. No pensé que me consideraba un hombre poco intelectual.


De esa forma él había movido su primera pieza. Ella lo había visto en la forma desafiante en que le miraba.


-¿No me dirá que tiene miedo a que le venza?_ continuó sin inmutarse ni un poco.

-¿Me está desafiando?

-No... ¿Por qué lo piensa?- sonrió un poco más, mientras miraba hacia el tablero de ajedrez que se encontraba allí.

- Es lo que usted me hace creer...- le dijo Keyra al dejar de mirarle.

- Entonces, ¿acepta jugar una partida de ajedrez conmigo?

-Visto así, no puedo negarme.


Su sarcasmo no le pasó inadvertido al duque de Huntley. Por lo que había descubierto que había encontrado cómo hacer que un día placido se volviese algo áspero ante aquel témpano.


¿En qué se había metido Keyra Middleton ante aquella inesperada visita?


¿Quién ganaría?


Realmente no sabía en que se había metido... No obstante, le permitió saber qué hacía aquel caballero en Bristol. Una inesperada visita le había llevado a aquella ciudad, después que otro amigo cercano se había casado. Mientras aprovechaba esos días en la propiedad de otro amigo, alejándose así de los comentarios de su madre sobre su abandono de aquella temporada londinenses que había acabado sin su presencia.


- Las damas primero.- le expresó el duque al animarla a empezar ella primero con su primer movimiento.

- ¿Está seguro su excelencia?- le preguntó sonriente y mirándolo suspicaz. No era la primera vez que alguien le hacía dicha petición pensando que la ponían en desventaja.

- Sí...- sonrió él relajado-. ¿O prefiere, señorita Middleton, que haga yo el primer movimiento?


Él le miró con una sonrisa en su rostro. Desafiándola.


- Me da igual... Pero como usted es quien ha decidido que sea yo quien dé el primer movimiento. Ahora ya no puede dar marcha atrás.- dijo con cierta indiferencia-. Voy a jugar con las blancas.


Hizo el movimiento de apertura y colocó uno de sus peones en el centro del tablero. Él contraatacó colocando un peón frente al suyo, por lo que tuvo que mover de nuevo.


El duque de Huntley sonrió un poco más y volvió a colocar otro peón a su alcance.


- ¿Va a tratarme como a una oponente digna o va a permitir que le gane, su excelencia? ¿O pretende que crea que estoy en ventaja para salir de pronto con una jugada que no esperaba?-le preguntó, al ver su actitud con ella.

- ¿Quiere que le deje ganar?- él movió su alfil, fingiendo que no se había percatado de nada de lo que él había estado haciendo-. No sabía que estaba tan desesperada de ganarme.

- No estoy desesperada...- expresó indignada al mover su pieza. Sabiendo que todo aquello era culpa de su tía Emma.


Y de ella misma al haber aceptado a jugar con aquel hombre.


El duque se rió tanto de ese comentario, que se sorprendió a sí mismo de que ella fuese la causante. Realmente había perdido un poco la cabeza al haberse atrevido a ir a aquella propiedad y desafiarla a un juego de ajedrez.


Contraatacó y movió.


Ella miró su jugada y se concentró aún más en el tablero. La palabra "Jaque mate" seguía en su cabeza.


Sin embargo, para su desgracia en ese mismo instante había comprendido su jugada. Él había jugado mucho mejor que ella. Su reina estaba en peligro y él había conseguido proteger a su rey entre los peones. Era demasiado tarde para hacer una jugada maravillosa como las que ella estaba acostumbrada a hacer contra su contrincante. Movió una pieza. La única que le quedaba para al menos darle más tiempo. O eso creía. Porque él bloqueó su reina. Mirándola después a los ojos.


- Señorita Middleton... Jaque mate.


Él había ganado.



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