Fatalidad

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La vida apesta, es tan fácil equivocarte, es tan fácil rendirte, es tan fácil perderla... A diferencia de sus contrapartes, es tan difícil acertar, es tan difícil levantarte y seguir adelante, es tan difícil conservar tu vida...
La vida apesta porque tiene un único e inmutable orden: naces, creces y te educan, te reproduces o decides no hacerlo, y al final no importa lo que hayas logrado ni lo que hayas dejado inconcluso, al final del camino mueres, todos lo hacemos tarde o temprano, y hay quienes mueren mucho antes de lo esperado...
Helena... Mi querida amiga Helena... Quizá no pueda externalizar mis sentimientos, pero ella significaba mucho para mí, y aunque recientemente estuvimos distanciadas, siempre estuvo en mi mente debido a sus constantes entradas al hospital, me preocupaba por su estado de salud. De igual manera pensaba en sus padres, en su hermano Jonathan con quien tuve una breve relación y por medio de quien me mantenía al tanto del estado de Helena, y quien me había dado tan terrible noticia... Su hijo, lo vi en un par de ocasiones antes y la última fue hacía 3 años... Su esposo, él es una gran persona y extremadamente atractivo, cuando lo conocí caí rendida, sin embargo quien captó su atención fue Helena, y era lógico, ella era más alta que yo, delgada, no voluptuosa pero con un rostro hermoso que desviaba totalmente la atención, y era una de las psicólogas más brillantes que conocí.

Helena, ante tal noticia, fui a verla de inmediato al hospital. Jonathan me llamó muy serio y recuerdo claramente cómo su tono de voz reflejaba su preocupación al decir "Ven ahora mismo, quiere verte".
-Estoy en camino- dije antes de colgar y correr al auto. A pesar de ser las 10 pm, la calle principal estaba repleta de autos -. ¡Muévanse, mierda!
Al llegar al hospital pregunté por la habitación de Helena Olsen-Hood, me guiaron y encontré a Jonathan de pie en el marco de la puerta.
>Vine tan pronto como pude. Jonathan, ¿cómo está?- dije abrazándolo.
-Katherin- era serio, nunca me llamaba Katherin -, está muy grave, el tratamiento ya no surte efecto; los doctores temen que no sobreviva la noche.
Me quedé sin palabras, Jonathan era duro, no lo afectaba nada, pero esto se trataba de su hermana, la persona más allegada a él.
Entré al cuarto después de colocarme un cubrebocas y observé a Helena en silencio, estaba cantando:

"I died in my dreams what's that supposed to mean?
Got lost in the fire.
I died in my dreams reaching out for your hand.
My fatal desire"


-"Funeral song", The Rasmus.
-Veo que conoces a mi banda favorita- dijo Helena mirándome -. Creí que nunca te importó.
-Te llevé a un concierto, ¿lo recuerdas? Mis ahorros para la titulación se fueron en esos boletos, y aún así crees que no me importa.
-Oh Kat, sabes que lo recuerdo, fue el mejor concierto de mi vida... ¿Dijeron algo los doctores?
Se veía tan jovial, tan completa, tan sana... Sabía que suele haber un momento antes de la muerte en que parecen recuperarse para salir adelante nuevamente, pero no sería así... Y no pensaba decirle la verdad sobre los resultados que Jonathan había compartido conmigo.
-Han observado tu recuperación y creen que podrías sanar- mentí a mi amiga.
Me observó un momento y suspiró.
-Mientes Kat, no han dicho eso- maldita sea su habilidad para saber cuando le mentía -. Dime qué dijeron, en verdad.
-No creen que pases la noche, tu recuperación sólo marca el final de la fase terminal- en mi garganta había un nudo y en mis ojos ardían las lágrimas.
Su mirada se oscureció y murmuró por lo bajo.
-Thomas... Loren.
-Si hay algo que pueda hacer...
Me calló con un ademán.
-Saca adelante a Thomas, él no lo entenderá. Has tenido casi nulo contacto con él, ayúdalo a sobrellevar las cosas.
-¡Cállate Helena!- susurré abrazándola, las lágrimas a punto de desbordarse -. ¡Calla! Vas a salir adelante, eres fuerte y tienes que ser fuerte por tu hijo.
-No me refiero sólo a mi partida sino a su desarrollo.
-¿Te refieres a su crecimiento? Loren se hará cargo...
-No lo sabes aún, busca a Loren y pídele la verdad.
-¿La verdad sobre qué?- pregunté abrazándola aún más fuerte.
-Srita. Logan, su tiempo de visita terminó, le pido se retire- exigió gentilmente un enfermero desde el marco de la puerta.
-Ahora voy, un momento por favor- respondí -. Helena, dímelo.
-Él te mostrará...
Comenzó a toser y entonces me percaté que escupía sangre.
-Srita. Logan, salga ahora- demandó tajantemente el enfermero.
-¡Todo estará bien Helena! Yo me haré cargo- dije antes de salir.
Me senté en una esquina mientras Jonathan iba por un par de cafés, traté de no llorar pero las lágrimas fueron más pesadas y sollocé en silencio.
Lo único que recuerdo entre mi charla con Helena y el regreso de Jonathan con los cafés es que vi llegar corriendo por el pasillo a Loren, corriendo a la habitación de Helena, su rostro era más pálido que de costumbre, sus ojos enmarcados con las ojeras que lo hacían ver no sólo cansado sino demacrado y viejo.
-Loren- murmuré.
Esa escena quedó grabada en mi mente como en cámara lenta, desde que lo vi corriendo y murmuré su nombre, me puse de pie y caminé muy lento en dirección al marco de la puerta, pero Jonathan me alcanzó y entregó uno de los vasos, dio un trago al suyo y lo colocó en una mesa cercana. Esa paz se vio interrumpida dramáticamente por un alarido desgarrador proveniente de cuarto, dejé caer el vaso y corrí tras Jonathan rumbo al origen del grito...
Al entrar, vimos a Loren con Helena alzada en brazos y caminando hacia nosotros. Su rostro reflejaba su dolor, su espíritu quebrado, con lágrimas rodando por las mejillas.
Abrimos camino para que pasara por la puerta y Jonathan, igualmente roto, tomó su rostro entre sus manos, juntando su frente con la de su hermana. Caí de rodillas en mi lugar y miré la habitación, recordando las palabras que me dirigió. ¿Cómo ayudaría a su hijo?

Lokison --- Terminada.¡Lee esta historia GRATIS!