capitulo 53

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Mientras Victoria se agachaba por debajo del escritorio, intentando acomodar el desorden de papeles y carpetas, Marcos la observaba, ella se paró del suelo y se acomodó las medias y la falda, se dirigió hasta Marcos que la miraba atónito, pero no permitió que dijera nada, le dio un beso y rápidamente salió de la oficina, dirigiéndose a la suya, con Marcos que la seguía a sus espaldas.
La empresa estaba vacía, los pasillos eran recorridos por la gran oscuridad y silencio que rodeaban toda la fábrica, la puerta de su oficina estaba abierta, con una lámpara encendida sobre el escritorio.
Victoria entró y apoyó sobre su escritorio un par de carpetas, le faltaban revisar algunas, pero sus ojos se abrieron al ver a Marcos, silencioso, cerrando la puerta de su oficina, con llave, en sus narices.
Suspiró con fuerza y miró el montón de trabajos que todavía tenía que hacer, intentando calmarse. Volvió a mirarlo y se encontró con sus deslumbrantes ojos que le pedían eso a gritos. No eran necesarias las palabras, con mirarse ya se entendían.
Su respiración se detuvo y un grito ahogado se escapó de sus labios en cuanto escuchó el tono de su voz
-Victoria *Murmuro entrecortado*
Victoria, enderezando los hombros, caminó hacia él por la oficina débilmente iluminada.
El estaba allí parado, cerca de la puerta, con el cuello de la camisa desprendido, mirándola con un amor que la atravesaba, tenía los ojos clavados en los de ella, pero no dijo más.
-Marcos, *dijo con voz vacilante y su respiración entrecortada*.
La mano de Marcos se levantó despacio de su regazo, y la puso sobre la parte baja
de la espalda de su mujer, descendiendo...
El calor de la mano de Marcos le quemaba la piel a través de la falda. Cada músculo de su cuerpo se tensó. Sus pezones se endurecieron, dejó salir el aire que tenía retenido, y sintió el corazón latir con fuerza en su pecho. Por lo menos había pasado un minuto, y ninguno de los dos dijo nada, sus respiraciones y el débil sonido de la ciudad era lo único que se escuchaba en la oficina.
-Necesitaba sentirte, *dijo Marcos despacio*.
El sonido de su voz rompió el silencio; Victoria suspiró y cerró sus ojos ante ese sonido y se dió la vuelta despacio, con su mano moviéndose con ella, hasta ponerla en su cadera.
Marcos comenzó besarla lentamente, cada músculo se tensaba con anticipación. Victoria podía sentir el calor emanando de su mano, recorriendo su cuerpo, y la humedad comenzaba a filtrarse por su ropa.
Con sus ojos clavados en los de ella, empezó a bajar su mano. Sus dedos recorrieron su muslo, hasta el dobladillo de su falda, la apartó y su mano se paró en el borde de sus medias, enroscando su suave mano alrededor de su muslo. A medida que su mano alcanzaba su pierna, su cuerpo se estremecía.
La ansiedad entre sus piernas estaba creciendo, y podía sentir la humedad cuando sus dedos se acercaron más. Alcanzó el borde de encaje de su ropa interior y deslizó los dedos por debajo.
Victoria cerró los ojos y se mordió el labio intentado reprimir un gemido. Necesitaba hacer el amor con su hombre, su cuerpo extrañaba al de Marcos, y con cada caricia incrementaba más la necesidad de entregarse a él, no importaba el lugar, solo estaba latente su pasión y las ganas locas de entregarse el uno al otro, en cuerpo y alma, después de tanto tiempo.
Cuando lo miró de nuevo, sus ojos estaban cargados de lujuria, y en su frente estaban empezando a brotar gotas de sudor.
Ella bajó la mirada hasta su regazo y pudo notar la excitación explicita en Marcos, tensando la tela de su pantalón. Estaba temblando, la miró, con amor y pasión en sus ojos. Con un rápido movimiento, arrancó la ropa interior de su cuerpo. El sonido del desgarro rompió el silencio, alzó sus caderas bruscamente, elevándola hasta el escritorio, tirando todo lo que había sobre este y abriendo sus piernas enfrente de él.
Marcos sintió como el calor invadía rápidamente su cuerpo, y soltó un gemido cuando Victoria descendía con sus manos hacia su parte inferior sintiendo la evidente presión en el pantalón
- Ansiaba que me tocaras así mi amor *murmuro Victoria*
No eran las mismas caricias suaves y amorosas a las que estaba acostumbrada, su cuerpo sentía un frenesí bestial.
Victoria echó su cabeza hacia atrás y se apoyó en los codos, sintiendo como la pasión y el fuego la invadían.
Pero entonces él paró, retirando su mano de ella, su cuerpo palpitaba por la pérdida, levantó la cabeza para mirarlo, se sentó rápidamente agarrando su camisa con sus puños y atrayendo sus labios contra los de ella. El sabor de sus labios los hacía enamorarse cada vez más, disfrutaban de cada beso como si fuera el último.
Victoria mordió el labio inferior de Marcos, mientras que sus manos viajaban con rapidez hacia sus pantalones, desabrochando su cinturón sin pensarlo.
-Será mejor que se prepare para terminar lo que ha empezado, señor Guerrero
Gruñó y abrió su blusa, rasgándola, los botones aterrizaron sobre la alfombra. Agarró sus
pechos bruscamente, provocándole un dolor agradable por todo su cuerpo, y haciendo
que las manos de Victoria se aceleraran para desabrochar su pantalón, y deslizándolos junto con sus bóxer hasta el suelo. Tomó su miembro y lo acarició, sintiendo como latía contra la palma de su mano.
- Tengo intención de hacer algo más que eso, señorita Bandi
De repente sintió que le subía la falda sobre los muslos, y aprovechó a echar la espalda hacia atrás sobre la mesa. Antes de que pudiera decir una sola palabra sintió como empujaba profundamente entrando dentro de ella
-Ahhh *gritó Victoria*
- Ay mi amor, asi, sii *gruñó Marcos con los dientes apretados, mientras sus caderas se golpeaban rápidamente contra Victoria, entrando cada vez más profundamente. Victoria no podía controlar los gemidos y gritos, hacía tiempo que no se sentía así, indudablemente estaba en el cielo
Marcos la hacía sentir tan bien, y era el único hombre que había despertado cosas en ella que ni siquiera sabía que existían.
Marcos separó su cuerpo del de Victoria, ella no entendía que pasaba, estaba desatado, hasta que la tomó del brazo y tiró de ella, juntando sus labios de nuevo. La recostó en el diván, ella estaba ardiendo, cada parte de su cuerpo quería sentir sus bruscas caricias.
Volvió a abrir las piernas para él, agarró de sus caderas, empujándola hacia atrás bruscamente y penetrándola de nuevo.
-Ayyy!! *gimió*
-Eso te gusta, no? *dijo con su voz agitada, agarrando el lóbulo de su oreja con sus
dientes*
-Me encanta! *murmuró con dificultad*
--Ay Victoria, me encantas, me enloqueces, estoy muerto de amor por vos, por tu cuerpo, mirá lo que sos *dijo entre dientes, entrando más y más profundamente dentro de ella con cada embestida*
- Si! *Gritó mientras todo su cuerpo temblaba ante el orgasmo que estaba invadiéndola, dejándola sin aire*
Cuando finalmente se calmó, sus labios se encontraron de nuevo, con agresividad, Marcos también había llegado al climax.
Las manos de Victoria encontraron su pelo y tiraron de el, mientras sus lenguas se deslizaban una contra la otra. Ambos se abrazaron y cayeron desparramados sobre el sillón, intentado calmar sus respiraciones.
-Te amo Marcos, sos el hombre de mi vida *dijo con su cabeza posando sobre el pecho desnudo de Marcos*
-Yo te amo, sos hermosa, mamadera, me volves loquito *aún con su respiración algo agitada y acariciando la frente de su amada*

MARCORIA 6TA A FONDO❤¡Lee esta historia GRATIS!