EXTRA Con los Akatsuki

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-Estoy aburrido. -gimió Deidara.

Él estaba boca abajo sobre el sofá, teniendo un brazo colgando fuera del mueble y con la vara enterrada en el sillón. Dando una imagen muy patética proveniente de un ninja clase S, que teóricamente había destruido aldeas enteras, asesinado a sangre fría desde que era un niño y, por si fuera poco, con una reputación que asustaba a los propios Kages al oír su nombre.

Aunque, de lejos se podían ver a los demás Akatukis, los cuales no tenían una mejor posición que la del rubio.

Sasori estaba jugando con unas pequeñas marionetas distraída mente, las cuales hacia saltar y dar vueltas en el aire impresionantemente, como si de un juego se tratase. Aunque posiblemente para él sí lo era.

Itachi estaba leyendo una novela muy gruesa y que se veía muy aburrida desde lejos, en la portada estaban una mujer y un hombre besándose; el hombre era calvo y la mujer tenía una manzana de Adán muy sospechosa.

Zetsu se hallaba sentado al parecer discutiendo consigo mismo sobre cómo se veía a él mismo, un lado decía que -citando-: "¡Eres una planta que camina y come gente!, obvio que eres aterrador" mientras que la otra contradecía con un suave: "la gente no debería juzgarme sin conocer, ya que puedo llegar a ser muy agradable", por la forma de ignorarlo de los demás uno podía deducir que era algo que hacía muy seguido.

Kisame se encontraba con una pecera entre sus manos, donde metía la cabeza de vez en cuando riéndose por las acciones de los peces al huir de él. Cabe remarcar que tenía toda el área a su alrededor salpicada de agua salada, cosa que por supuesto él no limpiaría luego.

Kakuzu estaba sentado en la mesa contando sus interminables monedas de oro, las cuales parecían no tener fin. Y hasta Tobi estaba sentado en el piso sin hacer nada, sólo contando los segundos pasar en silencio.

-¿Cuándo volverá Sakura-chan?- preguntó el niño repentinamente, con la esperanza que a la de cabellos rosados sólo le quedaran unos cuantos días para volver con los miembros del Akatsuki.

Que se encontraban muy aburridos sin su presencia.

Al parecer, Sasori fue el único que se dignó a responder la pregunta del miembro más reciente de la organización-. Pueden ser desde días a años -dijo con voz monótona que lo que logró fue que los ánimos del chico bajaran considerablemente.

Además de recordarle a los demás ese hecho que habían olvidado.

El pequeño e inocente Tobi  -Madara, Obito, tu abuela, etc- estaba aburrido, tan aburrido, que no le importó jugar sucio usando su torpe cuartada de incredulidad a su favor, para divertirse un poco, claro está a costa de los demás.

Ya que como no podría usar a la pequeña niña no le quedaría más de otra que pasar a su segundo en la lista.

-¿Deidara-sempai? -lo llamó haciendo que el rubio subiera la mirada del colchón y que los demás de la habitación prestaran atención para ver con qué salía ahora.

La última vez había sido preguntado de dónde Hidan sacaba tantos cadaver es para hacer sus sacrificios. Nada supo al final la respuesta.

- ¿De dónde vienen los bebes? -preguntó inocentemente remarcando el dónde apropósito y teniendo una sarcástica sonrisa bajo la máscara.

Hay que ver que de verdad estaba aburrido por tener que recurrir a eso.

Todo el mundo en ese momento se congeló y volteó a ver al chico del lugar, interesados por tener algo en lo que concentrarse lejos del latente aburrimiento. Itachi había levantado la vista de su libro para levantar una ceja de manera de intriga, internamente buscando una respuesta a la pregunta por parte del infiltrado. El titiritero dejó su "arte" de lado para disfrutar el espectáculo. Mientras que Kisame le daba un ataque de risa y Kakuzu prestaba un poco de atención, sólo un poco sin dejar su conteo de lado. Zetsu simplemente los ignoró y continuó con su debate personal.

Lobo de AkatsukiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora