Capítulo 38

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Louis sabía que anteriormente Harry lo observaba a distancia en todos sus partidos, como el fan número uno que era y lo mucho que le gustaba. Ahora se sentía como si los roles se hubieran invertido, todo porque Harry le había pedido que pasara por él al centro comercial en cuanto saliera de su examen. Y ahora que el examen había terminado, ahí estaba Louis, frente a la pista de patinaje mirando a Harry dar vueltas graciosamente por el hielo en una especie de magnífica danza con Kaya.

El rizado ya se había percatado de su presencia, sonreía de lado de vez en cuando en dirección a Louis mientras continuaba armando piruetas con su mejor amiga. Le tomó varios minutos terminar su espectáculo, hasta que le dijo algo a la chica y ella continuó sola, mientras Harry se acercaba al área de descanso para quitarse los patines y más tarde, salir de la pista para encontrarse con su novio.

—¿Cómo te fue? —le preguntó rodeando su cuello con los brazos para besarlo antes de que respondiera.

—Estuvo bien, tendré una buena nota —dijo tomando su mano para que emprendieran el camino hacia otro lugar—. ¿Cuándo me vas a enseñar a patinar?

—Lou, tú ya sabes patinar.

—No, sé usar la patineta, no los patines —corrigió.

—Bueno, entonces si me enseñas a usar la patineta, te enseño a usar los patines.

Quedó como un acuerdo, y siguió en pie hasta una semana después, cuando atardecía y Louis llevó a Harry a una pista de patinaje en asfalto cerca de la escuela, y lo ayudó a subirse en la patineta aunque el menor se muriera de miedo y él tuviera que sujetarlo por la cintura.

—No pasa nada, Hazz, relájate y todo va a salir solo —trataba de calmarlo.

—Está bien, de acuerdo, estoy bien —murmuraba repetidamente tratando de convencerse a sí mismo—. Puedo hacerlo.

—Sí, puedes hacerlo, ahora voy a soltarte. Quiero que te impulses como te enseñé, y subas después ambos pies. Es fácil, este es un terreno liso, es el inicio, no pasa nada, confía en mí —se estiró para besar su mejilla, y lo soltó.

Harry tragó saliva fuerte e hizo lo que Louis le pidió, buscando mantener el equilibrio sobre la tabla. Y era cierto, todo lo que tenía que hacer era deslizarse por la pista, nada muy complicado porque apenas estaba aprendiendo. Sonrió grande cuando notó que lo estaba haciendo bien, se sintió feliz y poderoso, como habiendo alcanzado un enorme logro. Pero el pánico no tardó en llegar solo, porque no sabía detenerse, y sus sentidos alertas todo lo que pudieron hacer fue tratar de bajar de la tabla como entendió, y solo resultó en él tropezando con el objeto y sus propios pies.

Louis corrió en su encuentro los pocos metros que los separaban, para levantarlo del suelo. Se arrodilló a su lado, alarmado cuando Harry alzó la cara y notó que su nariz y barbilla estaban sangrando.

—¡Lou! —gimoteó al borde de las lágrimas.

—Hazz, perdóname, debí haber ido contigo —dijo desesperado quitándole algunos cabellos que le cubrían los ojos—. ¡Demonios! ¿Estás bien?

—Me duele mucho —sollozó. Louis le ayudó a alzar un poco de la parte baja de su pantalón, la espinilla estaba sangrando también.

—Mierda, no, perdona, amor —lo abrazó—. Lo intentaremos de nuevo cuando te sientas mejor.

—¡No! —gritó—. Yo no vuelvo a intentarlo nunca más.

—Hazz... —Louis iba a argumentar algo, pero terminó solo suspirando—. Está bien, podemos aprender a hacer algo más entonces, ¿qué tal surfear? Quisiera aprender a surfear.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!