Prólogo

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PROLOGO

El viento soplaba fuerte haciendo que las colitas de Candy se llenaran de las hojas secas que caían de los árboles. De todo pasaba por la mente de Candy, pero algo en especial se mantenía en su cabeza y era el motivo de estar un día frio y nublado en el cementerio.

Se agacho y deposito una rosa Dulce Candy frente a la lápida de piedra perteneciente a Anthony Brower. Una pequeña lagrima rodo de su mejilla al recordar aquellos bellos momentos que paso junto a él, Anthony fue lo único que pudo decir en ese momento.

Se paró sabiendo que no podía pasar todo el día frente a su tumba y se dirigió a la tumba de Stear; de igual manera deposito una rosa frente a su lapida, y recordó todos aquellos experimentos que jamás llegaron a funcionar pero que sin embargo le trajeron mucho momentos felices. Sabía que Stear había muerto como mucho honor al pelear en la guerra y eso le provocaba a Candy una mínima paz interior.

Como siempre lo hacía, ella se encamino de regreso a la casa Andrew en donde se quedaba cuando visitaba al Tío Abuelo William, su padre adoptivo. La Tía Abuela se había mudado quien sabe a dónde dejando a Candy vivir en paz y Elisa y Neil habían dejado de molestarla cuando se dieron cuenta de que Candy siempre le encontraría el lado bueno a todo, cosa que sin duda les molestaba a estos dos.

Candy observaba el jardín desde su habitación recordando muchas cosas que sin duda hacían que su corazón palpitara con fuerza dándole la pequeña sensación que iba a salirse de su pecho. Sumergida en sus pensamientos no se dio cuenta de que Annie y Archie habían llegado a la casa.

-Señorita Candy - escucho del otro lado de la puerta saliendo de sus pensamientos.

-Pase -respondió ella.

-Señorita Candy. La señorita Annie y el señorito Archie han venido a visitarle -informo la mujer.

-¿Annie y Archie? -pregunto Candy seguido de esa risa característica de ella.

Candy salió de la habitación lo más rápido que pudo, sin duda jamás se convertiría en una dama pero eso a nadie le importaba ya que eso hacía que Candy fuera tan especial para todos.

-¡Annie! -Grito Candy mientras corría hacia el carruaje -¡Archie!

-¡Candy! -dijo la pareja al unísono al ver como Candy había tropezado.

Annie y Archie corrieron hacia ella pero como siempre El Tío Abuelo siempre la cuidaba y llego antes que ellos dos, la levanto con cuidado dándose cuenta de que se había lastimado la rodilla, en la llevo hacia dentro de la casa seguido de la pareja y le desinfecto y vendo la herida.

-Candy ¿Cuándo vas dejar de correr así? -pregunto cómica Annie.

-Cuando me convierta en una dama, Annie -respondió Candy.

-¿Y eso será cuándo? -pregunto Archie.

-¡Jamás! -exclamo Candy haciendo que todos en la habitación rieran.

La noche cayo luego de horas y la hermosa pareja tuvo que irse. Candy luego de despedirse subio a su habitación con Climb, se puso su pijama siendo feliz de haber convencido al Tío Abuelo de dejarla cambiarse sola ya que a ella jamás le había gustado que alguien lo hiciera por ella.

Recostó su cabeza cansada sobre la almohada y cerro sus ojos, una imagen de Terry se esfumo tan pronto como apareció. Ella aun amaba a Terry pero sabía que él y Susana ahora eran una pareja y Candy se limitaba a recordar las veces en que Terry tocaba la armónica. Anqué había tratado de olvidarlo sabía que alguien como el jamás podría salir de su corazón y mente y eso le molestaba de vez en cuando.

Candy se despertó al siguiente día y preparo su maletas para poder partir de regreso al hogar de pony en donde había estado ayudando como enfermera, aunque ella hubiera aceptado formar parte de la familia Andrew ella jamás viviría con ellos ya que prefería por mucho el hogar porque al estar ahí se olvidaba de todo lo tiste y malo que alguna vez pudo haber pasado.

Cada año ella venía a dejar flores al cementerio y junto con eso visitaba al Tío Abuelo a quien sin duda le debía muchas cosas.

-Espero verte el otro año - dijo el Tío Abuelo mientras abrazaba a Candy.

-Claro que volveré Albert -tranquilizo Candy llamándolo por el nombre al que ella estaba acostumbrada.

Deshicieron el abrazo y Candy subió al auto que la llevaría de regreso al hogar y a su vida normal. Lo que ella no sabía era que su vida, después de ese día, cambiaría por completo al encontrarse con el hombre al que había tratado de olvidar por mucho tiempo.


CANDY CANDY ||Un Final Feliz||¡Lee esta historia GRATIS!