Cap 20

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MARÍA

Dani y yo nos levantamos temprano para ir a dar un vuelta por los alrededores de la ciudad y planear por donde huir en el caso del que la policía nos descubriera borrando los datos. En primer lugar, nos fijamos en lo llenas que estaban las calles a estas horas y las pocas posibilidades que había de pasar por ahí para huir.

-Podemos pedirle la moto a David. Pasaríamos perfectamente entre los coches y dejaríamos atrás a la policía.

-¿Qué hacemos si nos pregunta para qué queremos la moto?

-Contarle la verdad no, desde luego. Pondremos alguna excusa. Ahora, intenta salir de aquí antes de que llegue Navidad.

Hizo un giro com el volante y salimos por la calle de la derecha en la que llegamos a una calle vacía. Recordaba esta calle de cuando era pequeña y mi padre me traía por aquí. Álvaro y yo corríamos un grave peligro si algún día nuestro padre, el jefe de policía de la ciudad vecina, se daba cuenta de lo que hacíamos Álvaro y yo.

Aquellos eran buenos tiempos. Mi padre nos enseñó para que servía cada cosa del coche cuando eramos pequeños aunque nunca nos dejó conducir. No sé que pensaría nuestra madre, pero tampoco quería pararme a pensarlo y además...

-Esta sería una buena calle por la que meterse si nos acorralan.-dijo Dani sacándome de mis pensamientos.

-Sí, claro.

-De claro nada. ¿Has visto dónde estamos?-cuando lo miré estábamos aparcados en un viejo garaje con coches destrozados.-Sé que esto es un rollo, pero tienes que concentrarte.

-Te has parado a pensar... ¿Qué ocurriría si mi padre o mi madre decide pasarase algún día por la ciudad?

-No creo que lo haga. Y en tal caso, actuaríamos normal.

Seguimos buscando rutas el resto de la mañana y a la hora de comer, ya teníamos casi toda la ruta planeada.

RAQUEL

Me levanté aquella mañana para ir a la universidad como siempre. Me puse una camisola blanca que casi me llegaba por las rodillas y unos pantalones vaqueros cortos. Decidí ponerme unas botas marrones con unos calcetines del mismo color a juego. Cogí mi mochila y todo lo necesario para el resto del día puesto que lo pasaría fuera y sola pensando y me fui al coche. Una vez allí conduje hasta la universidad donde aparqué el coche en un hueco libre que había bastante lejos de la entrada.

Como siempre, en el camino me encontré con los típicos bromistas que iban haciendo fotos a la gente para luego hacer fotomontajes graciosos. No les presté atención y seguí mi camino. En la entrada me estaba esperando Sandra, tenía ojeras y las había intentado tapar con un poco de maquillaje.

-¿Alguna pesadilla?

-No, que va. Me quedé viendo una película hasta tarde y cuando quise darme cuenta, me había visto tres películas y eran casi las cuatro de la mañana.-reí por el tono divertido en el que lo contó.

-La próxima vez apaga la tele.-ahora reímos las dos.

Entramos a clase. Todas fueron pasando cada vez más rápido excepto la última. Cogí los libros necesarios y nada más sentarme uno de los chicos de esa mañana me dejó en mi pupitre el fotomontaje. Obviamente era yo, habían hecho que pareciera que estaba en un coche a toda velocidad. Todo estaba difuminado excepto mi cara.

-Cada día os superais.-me hizo gracia por el hecho de que a veces corría por las noches.

-Gracias, Rachel.

Aquella clase de literatura se me hizo eterna y no como las demás que se me pasaban volando. Cuando terminó la clase, cogí el fotomontaje en mano, me despedí de Sandra y caminé hasta mi coche donde me sorprendió ver a Álvaro apoyado en el. Al verme sonrió y yo negué levemente con la cabeza, mientras me acercaba a él. Quise pasar de él, pero al pasar por delante y hacer como si no estuviera, me cogió del codo y me acercó un poco a él.

JUNTOS SEGUIREMOS EL COMPÁS(Auryn, no son famosos)¡Lee esta historia GRATIS!