El sonido de la cuchara raspando el fondo del plato de Louis estaba desquiciando quizá un poco a Harry, quería gritarle que dejara de hacerlo porque el chirrido le estaba poniendo los pelos de punta, pero no podía hacerlo porque simplemente él no le hablaría. No señor, Harry estaba demasiado molesto porque su esposo se había ido por más de una semana a Nueva York, y aunque no lo había llevado con él, esa no era lo que lo tenía molesto, sino el atraso de dos días después de la fecha que le había informado, más unas cuantas imágenes de él saliendo de un club completamente ebrio.

—No piensas hablarme —afirmó Louis aun haciendo ese molesto sonido—. Te dije que lo lamento.

—No voy a hablar del tema.

—Como quieras —se encogió de hombros—. De todas maneras quería informarte que te traje unos nuevos abrigos de colección.

Casi al instante Harry había cambiado de posición, de a la defensiva a alguien completamente complacido.

—¿Qué tipo?

Gucci.

—Genial.

Ambos sonrieron victoriosos, porque por lo menos habían conseguido algo con tan pocas palabras. Uno que su esposo no siguiera molesto y tener que soportar su cara de fastidiado en cada lugar de la casa, y bueno, a Harry no le molestaba en lo absoluto tener bonitos regalos.

Pese a eso, en las últimas semanas se respiraba un extraño sentimiento alrededor de ellos. Ya no había frases largas adulando uno al otro. Los asientos en la mesa ya no estaban juntas hombro a hombro, sino de frente con un par de metros de distancia.

Los chistes mientras comían se habían convertido en largos silencios por parte de los dos dejando que el sonido de la vajilla fuera lo suficiente para no creer que era un funeral.

Las sonrisas genuinas que brotaban en sus caras ahora se sentían forzadas ante los comentarios.

Y por más que ambos supieran que estaba pasando, simplemente trataban de rodear el asunto con comentarios superficiales.

Harry no podía dejar de pensar que probablemente su matrimonio se estaba llenado de fisuras, las cuales él no iba a estar dispuesto a sanar. No era su responsabilidad.

Mientras que Louis, estaba demasiado ocupado tratando de llevar una empresa a medias para incluso recordar que tenía ahora una "familia".

—Deberíamos ir al teatro —comentó Harry, justo en el tiempo del postre.

—Estoy muy cansado, solo quiero dormir.

—Claro —mordió su labio—. Bien, yo sí iré.

—Está bien —Louis le restó importancia levantándose de su silla—. Nos vemos en la mañana —se despidió dejando a Harry aún sentado mirando a la nada.

Y solo esperaban que el otro fuera el que salvara su matrimonio, porque esto era como un barco comenzando a hundirse.

~*~

Harry no sabía si temblaba por el frío o por el miedo, pero lo cierto es que, contrario a lo que creía, no sintió mucha más calma cuando la reja se abrió y Louis volvió a ingresar a la celda.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!