Preparando reunión.

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Estoy tocando la puerta de la casa de Haymitch.
Llevo aquí años. Me desespero y decido abrir. Como esperaba estaba abierto, no sé porque tuve que estar tanto tiempo tocando a lo tonto. Para mi sorpresa la casa de Haymitch no está sucia, ni apesta a alcohol. Me pregunto porque pero la respuesta viene a mi mente al instante, ¿como se me pudo olvidar?, por eso estoy aquí. Effie se está quedando con el. Dejó de pensar cuando notó que alguien baja por la escalera, es Haymitch. Sorpresivamente está sobrio, asumo que eso también es obra de Effie.
-Preciosa, ¿A qué debemos el honor de tu visita?-dice sarcásticamente. Yo le sonrió secamente. Maldigo a Peeta, él pudo venir y pudo haberme ahorrado este momento.
-¿Está Effie? Necesito hablar con los dos.-le digo mientras busco a Effie con la cabeza.
Haymitch abre la boca para decir algo pero lo cortan los pasos de Effie. Baja las escaleras rápidamente y me abraza. Le sonrió. Ella está tan cambiada. Ya no hay más atuendos sofisticados del Capitolio, ni locas pelucas, tampoco maquillaje excesivo. Ahora solo hay una hermosa mujer con un delicado cabello rubio y ropa mucho más cómoda. Después de que todo el asunto de la guerra acabo ella decidió vivir en el doce. Se está quedando con Haymitch para ayudarlo con....básicamente todo lo que se refiere de su casa. Se le ve muy feliz, a los dos.
-Hola, Effie. Venía a hablar con ustedes.-le comentó con una pequeña sonrisa.
-Esta bien. Ven, siéntate, hablemos en la cocina.-me conduce hasta la cocina, me ofrece café, el cual no acepto ya que no me quiero tardar demasiado en esto.
-Dinos querida ¿Qué pasa?-me dice Effie con una voz muy dulce.
-Si, dinos. Ya me desespere.-dice Haymitch con un tono de voz completamente distinto a el de Effie.
-¡Haymitch!-lo reprende Effie. Eso sí, no importa si estamos o no en el Capitolio Effie siempre se preocupara por los modales.-Discúlpalo Katniss, está de mal humor porque tire todas sus botellas de alcohol.
-¡Eran mías!-grita el. Effie rueda los ojos y vuelve a poner los ojos en mi.
-Continúa, Katniss.-me incita ella.
-Pues Peeta tuvo la idea de que todos nos reuniéramos mañana en la noche para cenar. Ya invitamos a Johanna, a Annie. Incluso a mi madre, esperemos que pueda venir. Y solo faltaban ustedes así que ¿Pueden venir?-les pregunto.
-¡Claro que si! Nos encantaría. ¿Verdad Haymitch?
-Es una buena idea.-dice el viéndome con una sonrisa de lado, la cual correspondo.
-¿Los ayudamos en algo? ¿Necesitan que llevemos algo?-me pregunta Effie mientras va por una libreta para anotar. Yo asiento.
-Te queríamos preguntar que si podrías llevar el café que traes del Capitolio. A todos nos gusta ese café. -ella asiente energéticamente mientras anota en su libreta. Me despido de ellos y me voy a mi casa. La Aldea de los Vencedores es el único lugar que no está totalmente habitado. Solo vivimos aquí Peeta, Haymitch y yo, como antes. Solo que Peeta ahora vive conmigo y usa su casa como su estudio de pintura. Todo el distrito de reconstruyó muy rápido gracias a la ayuda que mando Paylor. La gente trabaja, los niños juegan en paz y al parecer en todos los distritos es así. Paylor ha hecho un excelente trabajo en Panem. Llego a mi casa y entro rápidamente ya que está empezando a hacer un poco de frío y yo no traigo suéter.
-Peeta, llegue.-digo mientras camino por la sala. Supongo que Peeta está en la cocina así que me dirijo ahí. La cocina está a oscuras y antes de que pueda prender la luz siento unas manos que me rodean la cintura y unos labios que se posan en mi cuello. Se inmediatamente quien es. Es la persona que ha estado a mi lado todo ese tiempo. La persona a la que me entrego cada noche. La persona que amo. Peeta.
-Note que llegaste. ¿Cómo te fue?-me dice el entre besos.
-Pues bien, creo. Haymitch estaba molesto porque Effie tiro todo su alcohol.-le digo tratando de sonar coherente lo cual es casi imposible.
-¿En serio?-me pregunta el mientras recorre mis piernas con sus manos. Trató de responder pero es casi imposible.
-Si, pero al final... al final...al final-no puedo acabar porque los labios de Peeta me atacan el cuello, mi punto débil.
-Al final... ¿Qué pasó?-me pregunta y puedo sentir que se está sonriendo.
-No se.-le digo al fin y busco sus labios con urgencia y cuando los encuentro no los suelto. Nos besamos con pasión en la cocina aún con las luces apagadas. Peeta me carga por las piernas y hace que mi espalda se recargue de la pared, lo cual hace que las luces de prendan. No nos importa y seguimos besándonos. Nos separamos por aire y logró ver deseo en los ojos de Peeta, supongo que me veo igual. Lo agarro por el cuello y seguimos besándonos sin parar hasta que escuchamos pasos provenientes de la escalera. Mierda. Se me olvidó por completo que estaba aquí. Antes de que podamos hacer algo llega a la cocina y nos ve. Frunce el ceño y nos ve alternadamente .
-¿Qué pasó aquí?-nos pregunta mientras nos mira sospechosamente.
-Nada.-decimos Peeta y yo al mismo tiempo.
-Aja. Si nada pasó ¿porque parece que un tornado paso por ustedes?-nos mira sonriendo triunfantemente.
Buscamos un espejo y lo que ella dice es cierto. Parece que fuimos tragados y escupidos por un tornado. Antes de que podamos decir algo ella ya está subiendo la escalera.
-Consíganse un cuarto.-dice riendo.
-¡Lo sentimos!-grita Peeta.
-Como sea.-dice mientras sube la escalera pero para de repente.-Se me olvidaba llamo Annie para decir que si va a poder venir. Los doctores ya la dieron de alta junto con su hijo, al igual que a Finnick.- Antes de que llegue a el piso de arriba le gritamos un:
-¡Gracias, Prim!

Yo lo amo, él me ama ¿Cual es el problema?//Segunda parte de ¿Y si algo fuera diferente?¡Lee esta historia GRATIS!