02. "Elevador".

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02. "Elevador".

Bajaba en elevador y cuando iba por el piso número 9 entró una chica. Mejor dicho; esa chica, la misma a la que le había regado el café. Había otro chico en el ascensor, pero este bajó al memento que ella entró. Le dediqué una mirada rápida, no me había visto, no despegaba la vista de su móvil. Pulsaba las teclas rápidamente, escribiendo.

Se cerraron las puertas del ascensor y ella miró los botones, vio que el número uno ya estaba seleccionado, así que miró a su lado izquierdo, donde yo me encontraba. Noté que me observaba, así que me voltee.

-Buenas tardes. -Dije sonriendo de lado-.

-Buenas tardes. -Repitió volviendo a ver al frente-. ¿Trabajas aquí, no es así?

-Sí, ¿Tú no, cierto? Nunca te he visto además de ayer.

-No, solo vengo para que mi hermano me lleve a casa, mi auto está malo. -Explicó-.

-Ya veo. -Mencioné-.

Tenía ganas de hablarle, pero no me podía permitir tener algo serio en estos momentos, no quiero que mi hijo se vuelva a sentir mal con una chica que no lo quiera como yo, alrededor de él. El elevador se detuvo en el piso seis y otra chica entró presionando el número tres. Me vio y noté que se mordió el labio inferior, eso me incomodó un poco, así que solo miré hacia las puertas de acero anti-oxidable.

-Hola... ¿Ethan, cierto? -Mencionó la chica-.

-Así es, Emily. -Dije un poco cortante-.

-Escuché que hace poco te ascendieron, buena suerte en el puesto. -Me sonrió coqueteando y por cortesía le sonreí de vuelta-.

-Gracias, intentaré aprovecharlo lo mejor que pueda.

-Que así sea. -Rio bajo-.

La chica sin nombre murmuró algo que no pude escuchar. Emily al salir del elevador, justo antes de que las puertas se cerraran de nuevo dijo algo que me dejó un tanto desconcertado.

-Nos vemos, guapo. -Y luego me guiñó un ojo-.

La chica sin nombre rio sin disimular, su risa era suave y hermosa... Fruncí el ceño mirándola.

-¿Qué es tan divertido? -Alcé las cejas-.

-Parece que eres un chico de 15 años, virgen y sin ganas de no serlo. -No pude evitar reír-.

-No es eso. -Dije calmando mi risa-. Solo... tengo asuntos más importantes que atender.

-¿Tienes novia? -Dedujo más como una afirmación que una pregunta-.

-No. -La miré a los ojos, su mirada era penetrante, casi intimidadora para ser una chica-.

Se acercó, yo me acerqué. Puse mi mano en su cintura e incliné mi cabeza hacia abajo, acercándome. Puse mi brazo abrazando su espalda y apegándola a mí, llegó un momento en el que nuestras respiraciones chocaron, sonreí antes de cortar estas respiraciones lentas. Pero fuimos interrumpidos por un timbre -el que daba este elevador al llegar al piso uno-, las puertas estaban por abrirse. Nos separamos y ella alisó su blusa color gris y salió como si nada.

Seguía sin saber su nombre.

Y sin saber qué había sucedido ahí.

°

Cuando estaba almorzando con Kian en un restaurante al lado del edificio, dudé en si contarle o no. No le dije nada. No era una persona de tanta confianza en este momento, además era posible que la conociera... y eso sería incómodo.

Papá de Repuesto.¡Lee esta historia GRATIS!