Capítulo 23-Tan hermosa como siempre.

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Me quede en completo silencio.
De nuevo, la voz de mi hija se hizo presente.

—Papá, abre la puerta.

Me levante enseguida y ayudo a levantar a Ashley.

—¿Entonces es verdad? —cruza sus brazos esperando respuesta. Ella ya lo sabía solo quedaba confirmarlo.

—En serio lamento nunca haberte contado nada de mi hija, temía a que me abandonarás. Mañana iremos a cenar y te contaré todo lo que quieras saber ¿esta bien? —ella me mira y me abraza.

—Quiero toda la verdad, hasta quien es su madre y donde esta ella en estos momentos ¿vale? —sonrío.

—Por eso te amo tanto —intente besarla y ella me apartó.

—No me manipules Daniel, sigo brava contigo por no comentarme nada —se despidió con su mano y abrió la puerta. Ashley le sonrió a mi hija mientras ella la miraba confundida. Liz entra y cierro la puerta, venía con su pijama de barbie y su oso que tanto quería.

—Hola amor —ella no me miró.

—¿Quíen es ella? —cruza sus brazos molesta.

—Ella es mi novia y se llama Ashley ¿no es bonita?

—No me agrada —fruncio el ceño. Me extraño que a Elizabeth no le cayera bien, ella ama tanto a las personas que su comportamiento con Ashley me resulta por una forma extraña.

—Deberías conocerla primero Liz, ella podría ser como tu segunda mamá ¿no crees? —negó con la cabeza.

—Es que si sigues con ella ¿dónde quedare yo? No es justo ¿por qué no me abrías? —me miró con sus ojos verdes, cuando algo le molestaba o estaba furiosa siempre sus ojos parecían mas oscuros. Entonces era eso, mi hija esta celosa de Ashley y piensa que en algún momento la cambiare.

—Ashley quería saludarme —digo tranquilamente. Liz sonríe —Ven,vayamos a dormir —la levanté para llevarla a mi cama. Me recuesto a su lado y nos abrigamos.

—Me gusta cuando tu cabello esta despeinado —dice para reír.

—¿Cómo? ¿así? —despeine su cabello, ella me miró desafiante e hizo lo mismo con mi pelo.

Extrañaba tanto a Elizabeth. A mi Elizabeth.

JAY.

—¡LUUCA! —grité por décima vez. Golpee de nuevo su puerta, él estaba ahí y no quiere abrirme sólo se escuchan unos golpes y al parecer el tipo esta en pleno acto al escucharse un gemido. Por dios Luca, en serio, acaso él no sabe que para eso existen los hoteles, nunca traigo a mis ligues a la casa pero todos traicionan las reglas y lo hacen.

—¿Vas a abrir la maldita puerta? —me enfureció el que me haya ignorado. No me importa lo que había rompido la regla,importa es Mattias. Desde hace un par de horas no se nada de mi hijo y a la última persona con quien lo vi fue con él. La puerta se abrió y vi a Luca con ropa interior.

—Lo que tengas que decir debe ser sumamente importante —atravezó su brazo en la puerta.

—Y lo es ¿dónde esta Mattias? Ni Avan ni Nathan saben de él.

—Está en su habitación —dice normal. Me golpee la cabeza al ser tan estúpido y perder quince minutos para responder una pregunta tan obvia. Intenta cerrar la puerta y yo la paro.

—¿Quíen es tu ligue? ¿eh? —lo observe pícaro.

—Eh, una de las de temprano —dijo nervioso.

—¿No me digas que…? —él golpeo mi brazo. Se perfectamente de quien trataba.
Una de las chicas que no paraba de quitarle el ojo a Luca.

—Ya lo sabes —sonríe.

My little sunshine.¡Lee esta historia GRATIS!