Maratón 3/5

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KiBum, caminaba hacia su trabajo de la mano de la pequeña niña, sonreía al ver como apuntaba todas las cosas a su alrededor. La pequeña se veía realmente feliz, extrañaba a su madre era cierto, pero nada impediría estar con él.


Mas tarde. El padre de Key cargaba a la pequeña viéndola sorprendido.


–¿Y ella? ¿Dónde están sus padres?


–No lo sé, papá. –Negó sentándose en el sofá de la oficina–. Ella me siguió en el parque y no sé dónde están.


–Debes cuidarla. –Acaricio su rostro de formando una pequeña sonrisa–. Es igual a ti.

–Lo sé, no sé pero me hace feliz.


***


Soo, veía por la ventana de su oficina pensando en como hacer que KiBum los viera, era verdad, él sabia que KiBum estaba vivo, su agente se lo había dicho. Una idea cruzó su mente haciéndolo sonreír, futura fortuna de la familia Lee, bienvenida para Soo.


TaeMin había entrado a la oficina de Soo azotando la puerta, estaba tan enojado por aquel beso que éste le había dado, se paro frente a la mesa donde Soo estaba sentado ganándose su atención.


–¿Estás mal de la cabeza, Soo? No quiero que vuelvas a tratar de tocarme.


–Deberás acostumbrarte, mi amor. –Sonrió, cruzándose de brazos–. Tendrás que casarte conmigo si quieres que tú hija regrese a tú lado.


–¡Eres un maldito! –Grito golpeando la mesa, haciendo sonreír al mayor. Aquello provocó asco en TaeMin–. Te odio, siempre lo haré, ¡Te odio!


–Del odio al amor hay un solo paso.


–No voy a casarme contigo, ni muerto lo haré...


Su labio interior tembló del coraje, ¿Cómo era posible que aquél le estuviera diciendo tremendas cosas? ¡Nunca se casaría con él! Jamás. Soo se levantó de su asiento y lo tomo del cabello asustándolo aun más.


–Lo harás. –Amenazo, apretando más el cabello de éste, sacándole un grito de dolor–. Lo haces o mando matar a GwiBoon, sirve de que acompaña a KiBum, ¿No crees? Tú decides, TaeMin.


–Te odio...


Millones de sentimientos se acumularon en esos momentos, estaba atado, si decidía no casarse con ese ser que odiaba, la vida de su hija estaba en peligro, pero si decidía casarse con él, viviría infeliz a su lado. Esa misma tarde tenia que arreglar ese asunto. Su pequeña tenia que volver a sus brazos a casa. Lo que no sabia, es que todo era una vil mentira, una trampa. Una en donde muchos caerían hasta él mismo.


***


–Papi... ¿Iremos con omma? Debe estar preocupado, no quiero que siga llorando si ya estás aquí. –Murmuro, dejando de dibujar, para fijar sus gatunos y oscuros orbes de su padre–. Él debe estar triste.


–Bebé...


Le confundía. Seguía sin entender nada de lo qué estaba pasando. Se acerco a la pequeña y se sentó a su lado tratando de responderle.


–Papi... Papi debe saber donde esta omma y para ello debes llevar a papi hasta allá, ¿Lo harías?


–¡Sí! Yo sé donde está omma. –Comento feliz, dedicándole una sonrisa que al instante lo hizo sonreír.


No sabia la razón por la cual la sentía suya. Era cómo si esa pequeña si tuviera una parte de él que no entendía. Debía admitir que se parecía a su amado TaeMin, ¿Dónde estaría él? ¿Estaría bien? Esperaba que si.


Aun recordaba sus caricias, la manera en qué lo tocaba y le demostraba su amor. Sus problemas del corazón y cómo lo conoció.


Una tarde de invierno. Una en la cual él iba saliendo de la universidad y se topó con un amigo suyo y ese hermoso chico que al instante había tomado su atención. Una sonrisa hermosa que le derretía el corazón. Esa tarde convivió con él y hablo muchas cosas conociéndolo aun más; sus “¡Hyung!” “Es tan hermoso cuando sonríe” “Animo lo quiero” que lo habían hecho quererlo aun más.

En navidad, TaeMin le había regalado un bufanda larga a rayas de color negro con blanco que combinaba con la camisa que él traía puesta de igual forma que la bufanda. Aun la conservaba, aquel beso que le dio en la mejilla bajo el muérdago y su sonrojo hasta las orejas. Recuerdos y más recuerdos hasta llegar hasta donde habían intimado, sus momentos cursis y sus besos, su sonrisa se esfumó al recordar como lo habían separado de su lado, no podía ni quería olvidar a TaeMin.

La hija de Kim KiBum.¡Lee esta historia GRATIS!