Capítulo 2: Prueba traicionera

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El despertador sonó a las seis de la mañana y ambos chicos abrieron los ojos como platos mirándose unos segundos antes de salir corriendo de la cama empezando su propia competición para ver quién acababa antes de arreglarse. Aomine salió por el pasillo lavándose los dientes mientras se colocaba un pantalón. Akashi al verle por el pasillo en calzoncillos sonrió y acercándose a él cogió su miembro empotrándole contra la pared lamiendo su cuello.

- ¿Tenemos tiempo para esto? - le preguntó Aomine con cierta ironía.

- Déjame comprobar sólo una cosa - le dijo Akashi sonriendo con cierta perversión tocando su trasero, metiendo ligeramente un dedo en su interior - seguro que tu trasero aún está lleno de mi esperma, lo tendrás dentro unos cuantos días pero tranquilo... esta noche repetiremos, quiero que siempre esté bien satisfecho y lleno de mí - le comentó mordiéndole el lóbulo de la oreja.

- Eres un pervertido maniático - le sonrió Aomine - esta noche me toca a mí. Seré el próximo jugador de la NBA.

- Vuelve a la cama y sigue soñando que un día me vencerás, encanto - le susurró soltando su miembro finalmente y marchándose por el pasillo.

Aomine sonrió y salió hacia el comedor cogiendo su bolsa para irse. Ambos fueron juntos en el coche aunque Akashi no le dejó conducir al moreno debido a los nervios que llevaba por la prueba. Una plaza para la NBA no era una tontería, era la oportunidad de sus vidas, se marcharían a Estados Unidos a jugar, podrían ganar mucho dinero y hacer todo lo que quisieran en la vida. Daba igual quién de los dos lo consiguiera, podrían estar juntos y una vez allí, optar el que se había quedado fuera a otro equipo, podría hacer más pruebas.

Al llegar al edificio de la prueba se dieron cuenta de la cantidad de aspirantes que se habían presentado, por suerte no estaba ninguno de sus amigos de la generación de los milagros, todos sabían lo importante que era para ellos esa plaza y les habían dejado el camino libre apoyándoles y animándoles a conseguir la plaza.

Ambos se metieron en el vestuario para cambiarse. No quisieron hablar con el resto de compañeros, sólo ellos dos eran lo que necesitaban, se apoyarían el uno al otro, cómplices y rivales. Akashi subió el pie en el banco de madera del vestuario para atarse la zapatilla y vio cómo Aomine le miraba la pierna de forma seductora, por lo que Akashi sonriendo le guiñó el ojo.

- En casa te daré lo tuyo - le susurró al oído - ahora ganemos a todos estos.

Aomine sonrió calmándose y se ató las zapatillas también saliendo junto a su novio a la cancha. Las primeras pruebas para ellos fueron como un juego de niños. Les pidieron varios ejercicios para comprobar cómo controlaban el balón y eso podrían haberlo hecho hasta con los ojos cerrados. Tras mirar su resistencia y pasar algunas pruebas médicas, finalmente llegaron a la última de las pruebas, el partido entre los últimos seleccionados.

Cuando miraron la lista de los equipos se dieron cuenta que ambos estaban en el mismo, aquello les hizo sonreír con complicidad, nadie podría vencer a dos de la generación de los milagros juntos, ahora todo dependía de quién de los dos gustase más a los seleccionadores.

- Bueno suerte - le deseó Akashi a su novio.

- No la necesito, soy el único que puedo vencerme a mí mismo.

- Otra vez con eso... tendré que hacer algo más drástico para quitarte esa maldita frase de la boca - le dijo sonriendo.

Se colocaron en sus posiciones y Aomine se fue al centro para el saque inicial, era el más alto para llevarlo a cabo. El pitido dio el inicio y el árbitro lanzó el balón para que alcanzase la altura alejándose de ambos chicos que daban el primer salto inicial. Aomine fue quien rozó la pelota con sus dedos y la arrastró hacia atrás hasta las manos de Akashi que con rapidez se dirigió a canasta pasándole en el último momento a Aomine que estaba tras él quitando del medio a dos de los defensas consiguiendo que su compañero realizara uno de sus tiros imposibles encestando los dos primeros puntos para su equipo.

Baloncesto callejero (Kuroko no Basuke, AkaAo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora