Solo habían pasado un par de días después de su primer encuentro sexual. Ambos parecían haberlo disfrutado en todos los aspectos, se había sentido como "fuegos artificiales", o así lo denominó Louis.

La verdad era que desde ese día el mayor no había podido sacarse de la mente ni un segundo la forma en que se sentía probar cada centímetro del cuerpo del rizado, la sensación exquisita de sentir las manos de Harry recorrerle la piel, y en efecto, él se estaba volviendo un poco más loco con cada hora que pasaban alejados.

Quería ser paciente, realmente lo anhelaba, pero no estaba ayudando para nada que Harry hubiera comenzado a mandarle fotos durante su clase del bulto duro que se formaba en sus pantalones, junta a ellos se adjuntaban mensajes como "No puedo esperar a verte" y "¿Me estás extrañando?"

Y al demonio, si Harry estaba intentando volverlo loco, había ganado. Porque solo unos minutos después, cuando su clase había terminado, recorrió los lugares que frecuentaba su novio hasta que pudo encontrarlo sentado al lado de su mejor amiga. No le importó si estaba interrumpiendo algo importante, o si Harry iba tropezando con sus propios pies mientras lo arrastraba hasta el baño más cercano.

-¿Qué demonios te ocurre? -preguntó Harry, cruzando sus brazos sobre su pecho-. Estaba a punto de comer mi ensalada.

Louis no perdió tiempo en contestar, en segundos tenía a Harry contra la pared mientras lo besaba de forma salvaje y necesitada. El rizado no tenía por qué negarlo, no iba a poner jamás resistencia a un beso de su novio.

-Tú, loco -jadeo mientras Louis besaba desde su barbilla hasta la vena de su cuello-. Louis, estamos en la escuela -por fortuna el baño estaba vacío.

-Pero eso no te impidió estarme provocando todo el día ¿no? -detuvo sus besos para mirarlo directo a los ojos.

-Oh -sonrió- ¿Te gustaron?

-Te voy a mostrar cuánto, cariño -succionó el lóbulo de su oído.

-¡¿Qué?! -gritó con pánico- ¿Aquí?

-¿No quieres? -preguntó Louis desconcertado.

-Yo... -Harry tampoco podía mentir, necesitaba urgentemente que Louis estuviera dentro de él, aunque no fuera del tipo que alguna vez pensó ser un descarado sexual que podía hacerlo en lugares públicos- Bien, pero dentro del cubículo, por si alguien entra.

Louis rió sonoramente mientras arrastraba a ambos dentro de una de las divisiones.

-Harry Styles, mira en lo que me has convertido -suspiró-. Probablemente sea muy rápido para decirlo, pero creo que estoy seguro de que jamás voy a poder cansarme de ti. Hay algo en ti que sé que jamás se podrá apagar.

-Bueno, Louis Tomlinson -contestó-, ahora piensas convertirme en un loco del sexo y exhibicionista, pero está bien. Correría cualquier riesgo por ti.

-¿Estás seguro?

-Completamente -respondió sin titubeos.

~*~

La única pasión que Louis estaba seguro que nunca lo defraudaría era el fútbol. No importaba que tan mala racha fuera para su equipo favorito, porque la próxima sería un nuevo inicio. Algunos cambios y ajustes tanto internos como externos podrían ser prometedores, tenía el riesgo de que las primeras veces no funcionara pero podría ir mejorando con el tiempo si el equipo mantenía la perseverancia y el compromiso. ¿De eso se trataba también el amor? ¿De malas rachas que los asechaban pero con una buena estrategia y ayuda podían salir adelante con el tiempo? ¿Era sobre seguir aceptando que no todo son victorias, sino también derrotas?

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!