El príncipe y la doncella fantasmal

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Cuenta la leyenda que en un pequeño poblado, habitaba un espíritu caza-almas, capacitado para matar y desgarrar los huesos de cualquier ser viviente sin sentir compasión. Dicha bestia fantasmal, llevaba siglos rondando como alma desterrante, buscando su otra mitad. Lo inevitable logró su hazaña, las fuerzas del destino bien aventuraron su encuentro; Una bella joven morena de ojos marrones, cuyo cuerpo bien tallado por los dioses y fina cabellera negra, merodeaba en aquel callejón. Por fin había encontrado un apartamento digno y que con su trabajo pudiese pagar y a la vez le diese tiempo para estudiar; Pero algo la seguía, ella no sabía que era algo la deseaba pero solo se preguntaba mirando a ambos lados ¿Hay alguien aquí?

Era un ser viviente después de todo, el miedo rebosó todo su cuerpo y como un rayo veloz corrió sin detenerse, "eso" la perseguía, ella no imaginaba lo que fuese... solo tendría en cuenta la sincronización de ambas piernas para huir de aquella "cosa" que la ahuyentaba. Al llegar al centro de la ciudad se sintió aliviada, aquella aura había desaparecido, la lluvia también había cesado y a su nuevo apartamento había llegado.

Abrió la cerradura sin entender lo que había sucedido, sin más que pensar, culminó su extraño día acostándose en su cama, cerro sus ojos y dijo "buenas noches" a la nada. Él espíritu ya se había acomodado en su nuevo hogar, se percató de otras presencias y las eliminó como si se tratasen de plagas caseras, lo supo desde que la vio, esa chica atraía consigo demonios, fue ahí cuando decidió en dejar su pasatiempo y eliminar a toda posible amenaza que con su doncella morena intercediese.

Todos los días antes de amanecer, el espíritu posaba su existencia en las finas paredes del humilde apartamento, y con frases escritas con sangre de sus víctimas mencionaba: "yo os protegeré" "duerme todo estará bien si estoy de vuestro lado." El creer que es una broma de algún rufián que osaba espiarla mientras dormía era bastante estúpido, puesto que las cámaras instaladas por su mejor amiga "una detective" no captaban a nadie quien pudiese entrar o salir de su apartamento.

La morena veinteañera estaba asustada, ¿Quién no lo estaría? por consejo de su amiga acudió a un exorcista y este comenzó su trabajo. El demonio no cedió a tal abuso y sin pensarlo condenó al obispo a una cruel y despiadada decapitación. Su sangre rojo carmesí la utilizó como tinta china y volvió a escribir "No podréis alejarte de mí... Vuestros mundos son tan diferentes pero a la vez tan cercanos, ten en cuenta que necesitáis mi ayuda para llegar hasta aquí..."

Ya no sabía que hacer o a quien acudir, y esto la llevo a la decisión más difícil "mudarse de su apartamento de en sueños", quizás ese fuese el problema... Quizás el espíritu descansaría en paz al irse... Temo decirte, que no fue así, evidentemente la siguió a su nuevo "hogar", con la excepción de no molestarla solo observarla mientras dormía y protegerla de los otros entes errantes que rondaban como hienas en su cuarto, para tratar de conquistar su bello cuerpo y volver al elixir de la vida. Por supuesto que él no dejaría que esto sucediera, así que uno por uno los exterminaba, su recompensa era el hecho de verla dormir, eso era más que suficiente para él...

Los días de martirio culminaron y la morena no tenía rastro alguno de su acosador fantasmal, las cosas mejoraban hasta que conoció a un muchacho, de buen parecer y acomodada familia. El amor se fue dando entre los dos, ella lo llevó a su casa para "disfrutar de su presencia", y así empezar el coqueteo en su nuevo recinto. ¡Era inaudito! para el espíritu obviamente, después de ver como la toqueteaba y la besaba, lleno de celos y de ira, sin titubear lo atacó. Posteriormente desgarró todo su cuerpo, parte por parte desde los órganos, hasta los más finos músculos... Incluyendo su rostro el cual desfiguro. Las vísceras volaban, el sofá estaba repleto de sangre y otras partes que aún se desconocían la procedencia anatómica de dicho cadáver era; una real abominación, pero a él no le importaba, era un asesino serial después de todo, con la sangre que goteaba escribió...

"Que sea la última vez que hagas esto, no intentes provocar lo que está quieto"

La mujer dejo de trabajar, estudiar, comer y vivió sus vida infeliz, poco a poco fue muriendo. El tiempo hizo su acto nuevamente y pasó lo que era de esperarse, la muerte hizo su presencia y sin remedio, nuestra protagonista desistió a ella... falleció.

En el más allá se encontró a ese fantasma y lo reconoció sin si quiera conocerlo, sin si quiera saber quién era, se dio cuenta que en su vida pasada ya lo había conocido... Se acercó y mirándolo a los ojos musitó: "Ya estoy aquí, he muerto por tu culpa, me has quitado todo, he pasado un infierno en vida, ahora dime... ¿Qué es lo que quieres de mí?" el solo la miró y con su hedionda boca contestó "Te quiero a ti"

La doncella y el príncipe fantasmal se reencontraron, ella un alma en pena se volvió y él su presencia proclamó. El destino logró que juntos se encadenarán por toda la eternidad y sin protestar ambos fueron nombrados con los años: "la muerte su benigna majestad"

Fin.


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