Capítulo 1: Vida en pareja

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Unos pasos se escuchaban acercarse en la lejanía acompañados por el murmullo que generaban dos personas manteniendo una conversación. Cuando dos pares de pies se detuvieron frente al apartamento 55, el sonido de los pasos fue sustituido por el tintineo metálico que producía el juego de unas llaves al chocarse entre sí al girarlas en la cerradura. Después se unió un ''click'' seguido de un leve chirrido de una puerta abriéndose.

- Bakagami me saca de quicio – se quejaba un joven alto de veintidós años con pelo azulado y ojos del mismo tono mientras cruzaba la puerta.

- Daiki, deja de lloriquear – le reprendió otro chico de la misma edad, de menor estatura y pelo rojizo al igual que sus ojos - los dos sois unos cabezotas a los que os cuesta jugar como un equipo. Solamente sabéis discutir en la cancha cuando estáis cerca el uno del otro y competir entre vosotros en lugar de trabajar juntos.

Aomine, que así se apellidaba el chico de pelo azul, miró con el ceño fruncido al otro chico molesto por lo que acababa de decir.

- Sólo tiene que seguirme el ritmo y hacer caso a mis órdenes, Sei. No creo que sea tan difícil – le replicó.

- Kagami y tú tenéis una personalidad parecida, en especial cuando estáis jugando a baloncesto – le contestó Akashi Seijuro, que así se llamaba el pelirrojo – Si fuese al contrario, ¿tú acatarías sus órdenes?

- Yo no necesitaría hacerlo para ganar, pero él sí necesita obedecerme para conseguir la victoria.

Akashi resopló mientras dejaba su bandolera encima de uno de los sillones y se apoyaba en el respaldo.

- Las únicas órdenes que debéis obedecer los dos son las mías, para algo soy vuestro capitán.

Aomine se dejó caer en el sillón enfurruñado y se tumbó en él cerrando los ojos, adoptando una postura demasiado sensual mientras Akashi le observaba hacerlo. El pelirrojo se acercó a él, se quitó los zapatos y colocó uno de sus pies sobre la entrepierna del otro chico masajeándola. Aomine abrió sus ojos y miró a su capitán que mantenía su rostro serio y los brazos cruzados mientras seguía moviendo su pie para darle placer. Se incorporó, agarró el pie y se lo quitó de encima.

- Ni lo intentes, yo soy el único que puede darme placer absoluto – gruñó malhumorado girándose en el sofá para darle la espalda.

- ¿Hasta en el sexo tengo que aguantar esa maldita frase? - le dijo Akashi mosqueado con su pie suspendido en el aire – No seas infantil y desnúdate – le ordenó.

Aomine ni siquiera se molestó en mirarle, solamente se quedó allí tumbado con los ojos cerrados y dando la espalda al pelirrojo, quien tomó ese gesto como una insubordinación y comenzó a cabrearse. Aprovechó que tenía su pierna en alto para darle un pequeña patada en la separación entre los glúteos del otro logrando que éste diera un respingo en el asiento.

- ¿Pero qué demonios...? - se quejó Aomine.

- Te he dado una orden y como tu capitán y tu novio, debes obedecerme... si no quieres que el castigo sea peor – le recordó con un aura peligrosa a su alrededor.

Aunque conocía el carácter de Akashi y sabía que nunca le haría daño, la primera reacción de Aomine fue ponerse nervioso temiendo el posible castigo que su pareja desde hacía cinco años tuviese en mente, pero después vio el bulto que sobresalía en los pantalones de Akashi y sonrió con prepotencia.

- Vaya, veo que alguien tiene muchas ganas de disfrutar de estos abdominales... - dijo con burla levantándose la camiseta – y de esto otro – añadió agarrándose su miembro.

- Aomine, no tientes a la suerte.

Que le llamase por su apellido era una clara señal de que Akashi estaba realmente excitado y no estaba de humor para los juegos de su novio. Aomine se levantó sin borrar su sonrisa y comenzó a desnudarse lentamente bajo la atenta mirada de su pelirrojo.

Baloncesto callejero (Kuroko no Basuke, AkaAo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora