01. "Nicholas".

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01. "Nicholas".

Tuve una pesadilla. Me levanté corriendo a su habitación para verificar que todo estuviera en orden. Por suerte lo estaba, el pequeño Nicholas dormía profundamente en su cama-cuna. Aun así no me quedé tranquilo, me senté en una silla de su habitación y me quedé allí unos minutos, mi pequeño se empezó a despertar y yo me acerqué a acariciarle su cabello rubio para que se durmiera, pero me miró y frunció el ceño.

-¿Papi?

-¿Qué pasa pequeño? Sigue durmiendo...

-¿Qué haces aquí? -Preguntó restregando su ojo izquierdo con su pequeña mano hecha un puño-.

-Nada pequeño, solo veía a ver que todo estuviera en orden. -Respondí con una sonrisa-.

-¿Puedo dormir contigo?

-Claro, ven acá. -Lo alcé y agarré su almohada azul, caminé hasta mi habitación y lo puse del lado derecho de mi cama-.

Se acostó en mi pecho. Le empecé a acariciar su cabecita para que de nuevo se quedara dormido. Luego de unos minutos yo también dormí en paz.

°

Revolví el huevo con cuidado y cuando estuvo listo, lo puse en el plato junto a las tostadas francesas. Tomé el chocolate y el plato y me di vuelta para llevarlo hacía Nick.

-Mmm. -Nick se pasó la lengua por los labios al verlo-. Gracias papi.

Al pequeño le costaba decir muchas palabras, pues era un niño de tan solo tres años. Pronunciaba la "R/r" como "L", de vez en cuando. Nicholas empezó a hablar al año y siete meses, su pediatra me dijo que talvez se debiera a ser un bebé prematuro tres semanas. Pero cada niño es diferente, así que no se sale de lo normal.

Al terminar de desayunar, fui a dejar los platos en el fregadero y luego tome a Nick para darle un baño. Lo metí en la tina.

-¿Vas a ir a trabajar? -Preguntó mientras masajeaba su cabello con el shampoo-.

-Sí, como siempre, Nick.

-No quiero que vayas. -Me dijo rascándose el bracito-.

-Pero tengo que hacerlo para poder comer esas deliciosas tostadas, pequeño.

-¿Tía Meg vendrá?

-Sí, bebé. Talvez en quince minutos.

-Está bien. -Se volvió y me sonrió dulcemente-.

Me sentía mal dejando a mi hijo con mi hermana, no porque a él le molestara o porque a ella le molestara, o fuera mala cuidándolo. Sino porque yo lo extrañaba mucho y sabía que él a mí. Quería pasar más tiempo con él pero no podía, la empresa en la que trabajaba era muy importante y hace un mes me ascendieron a gerente, un puesto bastante importante. Tengo que tomármelo enserio, no puedo tomar muchos días de descanso, al menos por los primeros tres meses. Todos los días, exceptuando los fines de semana, trabajo de 7am a 6pm. Llego a mi departamento alrededor de las 6:30pm, tan solo dos horas antes de que Nicholas tuviera que ir a dormir.

°

Le abrí la puerta a mi hermana y al entrar le di un abrazo y un beso en la mejilla. Megan era mayor que yo por un año, tenía veinticuatro. Aun así, era mucho más pequeña que yo.

-¿Por qué tan cariñoso, hermanito?

-¿Ya no puedo querer a mi hermana? -Pregunté irónico-.

-No estaba diciendo eso... -Mi hermana fue interrumpida por Nick-.

-¡Tía Meg! -Exclamó el pequeño corriendo con los brazos abiertos hacia Megan-.

Papá de Repuesto.¡Lee esta historia GRATIS!