13*

11.1K 807 54

-Lo estás inventando. No hay.

-Si hay, Jess. Es que... si te lo digo me verás como un pervertido.

-¿De qué hablas?

Sorprendentemente veo como sus mejillas se tornan rojas y retuerce sus dedos con nerviosismo.

-Es un buen tamaño...

-¿Tamaño? ¿Qué tamaño?

-El tamaño de... tus...

Y en el momento en el que mira de reojo hacia mis pechos, soy consciente de lo que habla.
Mis ojos se expanden exageradamente y mi boca cae abierta.

¡¿Acaba de mirarme las tetas?! ¿Se supone que debo enojarme y golpearlo? Porque realmente me ha gustado la forma en la que me miró.

-Oh, Jess, no me mires así. ¿Acaso nunca te han dicho que son bonitas y grandes?

-Yo... eemm... no... no, nunca.

-Pues ahora lo sabes, te lo digo yo. La verdad es que hay así en la universidad, pero no son reales, entonces no llaman la atención, por eso los tuyos--

-Dejemos de hablar de mis pechos, por favor. -pido sintiendo como el rubor calienta mi rostro completo.

-Si, claro, lo siento.

-No pasa nada, es solo que es incómodo analizar mis senos.

Miro la hora en mi teléfono y me sorprendo al ver que ya eran más de las cuatro de la mañana, me pongo de pie dispuesta a irme y Adam hace lo mismo.

-Ya tengo que volver a casa, es muy tarde y mis hermanas se deben de estar preocupando. -mentí, sabía que ellas ni siquiera me esperaban.

-¿Quieres que te lleve? Tengo el auto fuera y no tendrías que tomar un taxi a estas horas.

-No, estoy bien, no te molestes.

-¿Segura? No tengo ningún problema en acercarte hasta tu casa.

-Estoy segura. Tomaré un taxi en la esquina.

-Como quieras, entonces te acompaño hasta ahí.

-No hace falta.

-No me harás cambiar de opinión con esto. -sentencia con un sonrisa. -Vamos.

Desde la casa de Adam hasta la parada de taxis en la esquina no había mucho trayecto, solo un par de metros, pero aun así me ponía nerviosa. Siempre estaba nerviosa a su alrededor, parecía irreal estar con él. Es decir... mirenme, soy una chica gorda caminando junto a un alto, musculoso y atractivo hombre totalmente inalcanzable hasta para una actriz porno. Éramos, notablemente, de diferentes mundos.

Estaba tan perdida en mis pensamientos que no vi cuando Adam hablaba con el taxista a unos pocos metros lejos de mí.

-Si no llega a salvo a casa, juro que lo buscaré y rebanaré su maldita polla. ¿Nos entendemos?

-De... de acuerdo, joven.

¿Lo estaba amenazando? Dios, este chico está loco.

-Adam, ¿qué haces? -pregunto cuando estoy mas cerca de él y del hombre.

-Oh, nada... solo unas instrucciones.

Extra Skin [#1Temp.] *OTRA VEZ EN EDICION*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora