Harry estaba más que emocionado, solo faltaban pocas semanas para poder llamar públicamente a Louis como suyo, no es que aún no lo hiciera, pero legalmente serían esposos. Así que en definitiva, sí, no había ni un minuto desde el día en que le había propuesto matrimonio en el que dejara de sonreír, tanto que antes de dormir podía sentir sus mejillas doler.

Pero ésta vez era diferente, Louis le tenía una sorpresa y él no podía estar más emocionado.

-¿Qué es? -preguntó mordiendo su labio.

-Mi Harry, tan ansioso -Louis sonrió manteniendo la vista fija en la carretera-. Sé que te va a gustar la sorpresa -afirmó.

-No creo que me guste más que tú -tarareo mientras dejaba un rápido beso en la mejilla de su prometido.

-Ya veremos.

Louis hizo unos últimos giros por la calles hasta por fin dar con una gran zona donde especialmente se podían ver grandes casas. Harry no pudo guardar la expresión de asombro mientras iban pasando por las calles del lugar. Todas de diferente estilo arquitectónico, raramente algo igual, haciéndose notar la diferencia y el que no era una zona residencial común y corriente.

Su mente solo se repetía una y otra vez "Ay por Dios, Ay por Dios...", porque sí, justo cuando aparcaron frente a una casa de dos pisos color perla y amplio jardín, Harry sintió que estaba llegando al cielo.

-Te lo dije -se burló Louis viendo con adoración la expresión-. ¿Quieres verla por dentro?

-¡¿Es en serio, Lou?! -pregunto emocionado casi al borde de las lágrimas.

Harry ni siquiera esperó por una respuesta, bajó del automóvil rápidamente. Caminó con grandes pasos hasta posarse frente a la puerta de la cerca.

Era completamente perfecta, casi una copia del exterior de la casa que siempre había tenido idealizada.

-Es lo más cercano a lo que alguna vez vi en ese proyecto tuyo -rodeó con sus brazos por detrás a Harry-. Sé que no es un mansión de cientos de hectáreas como mereces, pero podemos irla modificando poco a poco hasta que guste.

-Sí, creo que le hace falta una fuente por ahí -señaló un punto en el jardín.

-Lo que tú quieras.

-Y sembraré gardenias en todo ese lado. Rosas por allá, y no sé.

-De acuerdo -rió-. De ahora en adelante este será nuestro castillo. Estoy cien por ciento seguro de que aquí tendremos los mejores recuerdos de nuestra vida.

-¿De qué cuento te escapaste?

-Del más bonito que hayas escuchado y solo por ti -respondió.

No importaba cuánto Louis pudiera volver a invertir en re hacer, quitar o poner cosas a su nueva casa, porque al final de todo lo único que importaba es que estaba a punto de escribir la mejor historia de amor jamás antes contada.

~*~

-Por quinta vez, Harry, no lo voy hacer. Además acabo de llegar hace diez minutos.

-Por favor, por favor, por favor -hizo un puchero-. Juro que es la última cosa que te pido por hm... ¿un mes?

-No.

-Por favor -suplicó.

-No -respondió secamente mientras fingía jugar con celular-. Si tantas ganas tienes, llámalo tú -estiró su mano ofreciéndole el teléfono-, busca su número y márcale.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!