DÍA 1 - Capítulo 6

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Del otro lado de la calesita las cosas se veían ligeramente más normales. Había un largo pasillo, similar a los que pueden encontrarse en grandes hospitales, con puertas a ambos lados. Todo era blanco, pero había dibujos realizados por los niños enmarcados con palitos de helado que colgaban de los muros cual galería de arte. Pequeñas luces rojas titilaban junto a cada puerta, casi imperceptibles, salvo que uno las estuviese buscando con la mirada. Anahí las buscaba.

La mayoría de las habitaciones tenían las puertas cerradas, pero no había manijas para abrirlas, solo el bajorrelieve en forma de cruz que posiblemente se activara de la misma forma que en el ascensor.

Irina notó que la pelirroja se quedaba atrás, distraída por su entorno.

—Estas son las piezas. Las mantenemos cerradas todo el tiempo, pero cualquiera de nosotros puede abrirlas. No te preocupés, en unos días vos también vas a tener tu anillo cruxia para acceder a todas las habitaciones.

Anahí asintió con la cabeza, sin prestar atención a lo que le decían.

Caminaron en silencio. El pasillo terminaba, obligándolas a doblar hacia uno de los lados. Viraron hacia la derecha y siguieron caminando por varios minutos hasta detenerse frente a una puerta que se veía exactamente igual que todas las demás.

—Este lugar es un laberinto —murmuró Anahí, sin realmente dirigirse a Irina, sino más bien como un pensamiento en voz alta que escapaba de su boca sin pedir permiso.

—Ese es el punto. Acá estamos a salvo.

—¿De qué? —preguntó la pelirroja.

La expresión en el rostro de Irina se transformó. Era imposible saber si su reacción era real o teatralizada.

—De cualquier cosa que quiera lastimarnos.

Anahí sabía que la morocha estaba ocultando algo, pero consideró que lo mejor sería no insistir por el momento. Muchas cosas habían pasado desde la noche anterior. Estaba cansada y hambrienta. Confiaba en que nadie le haría daño en y que tendría suficientes oportunidades para sacarse todas las dudas por la mañana.

Irina golpeó la puerta tres veces antes de abrirla, anunciando así su llegada. Al parecer, las zonas de uso común no necesitaban abrirse con el mecanismo del anillo.

 Al parecer, las zonas de uso común no necesitaban abrirse con el mecanismo del anillo

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