Miércoles, 14 de enero de 2015

Por la mañana, todo esta muy tranquilo, despierto cuando ya son las 7:30 AM y me dispongo a ir a desayunar pero, esta vez, no en casa, sino en una pequeña cafetería que he encontrado aquí en una esquina, muy acogedora.

Salgo de casa después de saludar a Emily y me dirijo hacia el final de la calle pero, momentos antes de llegar a mi destino, recuerdo que todavía no se nada de Emma, por lo que atravieso su jardín y cruzo su porche, situándome delante de su puerta principal, doy un toque y no hay respuesta, doy otro toque y nada, ¿volvió muy tarde anoche y se ha quedado dormida? al no recibir respuesta alguna, doy un ultimo toque y, como en las anteriores veces nadie acude a mi llamada por lo que decido volver a mi camino inicial.

Voy por las calles vagando como, pensando, observando a todo mi alrededor, no es tan diferente el mundo humano al de los ángeles, es cierto eso que dicen que las apariencias engañan.

Pocos minutos más tarde, llego a las puertas de una pequeña cafetería llamada "Angels", la encontré hace un par de días mientras vagaba por las calles en busca de pensamientos coherentes, su nombre es quien me llamó la atención. Entro en su interior y una chica joven me recibe y me dirige hacia una de las mesas libres, como si fuera un restaurante lujoso, hago mi pedido y espero a que sea servido, mientras, observo a mi alrededor, el cual, se encuentra rodeado de personas silenciosas y al parecer solitarias, además, todas parecen tener algo que hacer.

Termino el desayuno y me dirijo hacia la barra de la pequeña cafetería y pago mi comanda, una vez realzada esa acción, salgo del local y me dirijo hacia el lugar donde trabajo, entro en el local y no visualizo a nadie conocido por el momento, me dirijo hacia el vestidor y me cambio de ropa, mi turno de hoy consiste en servir y limpiar las mesas.

Conforme va pasando la mañana, tomo a algo en falta, vuelvo a observar mi alrededor y descubro que es lo que añoro, Emma, ella no se encuentra en el local. Me dirijo hacia el vestidor y cojo mi teléfono móvil, marcando posteriormente el número de Emma, pero como todas las veces que lo he estado intentando estos dos últimos días, mis llamadas no son contestadas por lo que guardo de nuevo el teléfono donde se encontraba y me dirijo de nuevo a mi puesto de trabajo.

Al cabo de media hora, alguien toca mi espalda, doy media vuelta y me encuentro con el Señor Rixon.

- Uriel, necesito que me hagas un favor. - asiento con la cabeza. - ¿Sabes algo de Emma?

- No, señor, he intentado contactar con ella pero me ha sido imposible. - él asiente.

- Si sabes algo, ¿me lo dirás?

- Claro señor, ¿lo hace mucho esto?

- Constantemente, pero... nunca tanto tiempo.

- No se preocupe, regresará.

- Eso espero hijo. - El señor Rixon da media vuelta y se adentra en su despacho. Limpio un par de mesas que habían quedado por limpiar y doy por finalizado mi turno. Regreso a casa y me pongo a cocinar algo para comer, Emily hace poco que se encuentra en un hospital, por su edad, es mejor que este vigilada por profesionales que por un chico el cual desconoce todo este mundo humano.

Una vez termino de comer, dejo todos los utensilios y platos que he utilizado en el fregadero y me dirijo a la sala de estar para dormir un rato.

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Ángeles Caídos¡Lee esta historia GRATIS!