Capítulo 40.

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Me desperté pensando en la rutina. Subir al gimnasio a entrenar, tomar un baño, checkear la página de chimentos para ver qué era lo que había hecho mi novio en las últimas horas, preparar la comida, esperar algún e-mail que me proporcione un trabajo. 

Comencé tomando el celular y abriendo la página. Ahí estaba la súper estrella, tan sonriente como siempre, asomándose por la ventanilla de su Range Rover mientras hacía su pedido en una ventanilla de algún local de comida rápida. Agustín estaba sentado en el asiento del acompañante. Sonreí al verlo antes de entrar a la galería para ver el resto de las fotos.

Maxi iba en el asiento trasero acompañado por una chica. Arqueé la ceja, ¿Maxi estaba con alguien?

Pensé por un momento lo extraña que me sentía al respecto.

La rara sensación desapareció y la bronca inundó mi cuerpo cuando me di cuenta de quién era la chica.

Eloise.

¿Por qué estaba pasando tiempo con ellos? ¿Por qué Julián seguía mostrándole al mundo que se veía, se hablaba con su ex novia? ¿Por qué me sentía tan molesta al respecto?

Dejé el celular en la mesa de luz y me vestí rápidamente para subir al gimnasio y entrenar. Practiqué algunas sentadillas imaginando el rostro de Eloise bajo mis pies. Deformarla parecía ser una buena forma de asegurarme que Julián no se fijara más en ella.

"Ella no es vos", repetía sus palabras en mi cabeza, mientras me miraba al espejo sudando como una loca. Claro que no, ella pasa su tiempo con él y sus amigos desayunando por ahí mientras yo me encierro a transpirar cómo si no hubiese mañana.

Al cabo de una hora mis piernas ya temblaban. Decidí volver al departamento para tomar una ducha, relajar mi cuerpo y calmar la ira que me recorría de arriba abajo.

— ¿Por qué tenes esa cara de pocos amigos? —preguntó Jenny cuando aparecí en la cocina.

La observé. Ojeaba la revista en dónde yo aparecía en paños menores, mientras sostenía un vaso en el aire.

—Estoy cansada —mentí.

Siempre era bueno hablar con una amiga pero teniendo en cuenta de que Jenny prácticamente no entendía mi relación con Julián, me pareció mejor evitar el tema.

—Sí, cómo no —largó irónica mientras revoleaba los ojos. Cerró la revista, terminó el líquido de su vaso y bajó de un salto de su banqueta—. Después vamos a hablar, ahora se me hace tarde para la sesión de masajes.

Abrí los ojos divertida.

—Que bueno, amiga, que al fin podes relajarte —dije irónica, ¿quién necesitaba una sesión de masajes cuando estaba de vacaciones?

La vi desaparecer con una sonrisa en el rostro. Me senté en la mesada con el celular entre las manos. ¿Quién debía dar el brazo a torcer ahora?

Teniendo en cuenta de que no había vuelto a ver a Julián desde el episodio de celos con revoleada de revista y gritos incluido; y que ahora se paseaba feliz con su ex novia, claramente la que iba a bajar el orgullo no iba a ser yo.

—Oriana —gritó Jenny desde la puerta—. Hay un famoso buscándote.

Escuché la puerta cerrarse y me paralicé. ¿Qué hacía acá?
Me bajé rápidamente de la silla y caminé hasta el living.

Lo vi, de pie al lado de la puerta, con un pantalón ajustado, una remera negra lisa y sus tan amadas zapatillas. Tan increíblemente sencillo y lindo.

Todos los males desparecieron por algunos segundos.

—Hey —susurró tierno.

Yo luchaba con mis mil sentimientos. Intentaba dejar de mirarlo pero estaba muy lindo. Intentaba calmar las ganas de golpearlo pero eran demasiadas.

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