Capítulo 9-Balas por doquier y el tío de Jay.

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Él estaba bromeando.

No podría ser el padre de mi Elizabeth, ella era ahora mía y no permitiría que él apareciera de repente y se llevara lo que mas quería. Los hombres se acercan y ese tipo intenta arrebatarme a la pequeña.

-¿Q-qué? -estaba perplejo por lo que había dicho, estaba mintiendo.

-Sí niño,ella es mi hija.

No sé en que momento pero Jay estaba a mi lado y los hombres al lado del supuesto padre de Liz.

-Soy Jay Rodrigues, un gusto. ¿Usted es el padre de la niña? -pregunta sorprendido.

-Soy Andrés Feckman. Efectivamente, la madre de la niña es una completa loca y regaló a nuestra mi princesita,lamento que te hayas echo cargo de la pequeña,niño. -sonríe,o eso intenta.

-Soy Nathan. Mi nombre es Nathan, no niño. -lo miro desafiante y él hace lo mismo.

-¡GRACIAS A LOS DIOSES! -Jay se para frente al hombre dándome la espalda. -Es un gusto conseguir al padre de la rubiecita, y la verdad, nos habíamos encariñado con la nena pero es mejor que la cuide su padre ¿no? Es genial,Andrés. -hablaba moviendo sus manos.

-Sí sí, entregame a mi pequeñita. -el tal Andrés ignora a Jay e intenta agarrar a Liz, retrocedo y miro los ojos de la niña,verdes aceitunas, yo me había enamorado de esos par de ojos soñadores y si tendría que entregarla a alguien, no seria Él, algo estaba mal, todo estaba mal.

-Bien Andrés, tú quieres a la niña y nosotros deshacernos de ella, pero antes necesito un pequeñisimo favor. -Jay recuesta su brazo en su hombro muy a gusto. Jay no podía hacerme esto,creía que adoraba a la niña para que salga con esto,no puede hacer lo que estoy pensando. No puede vender a Elizabeth,nunca se lo perdonaría.

Miré a Jay enfurecido sin embargo éste no me observaba. Andrés quitó el brazo del chico y sacó un fajo de billetes verdes, mis ojos se abrieron al ver tantos dólares. Jay miró los billetes con deseo y rechazó para mover su dedo índice en negación:-Aunque tu oferta es muy tentadora, no lo aceptaré. En realidad no hablaba de dinero, ¿ves a esa chica de cabello castaño? -apunta a su prima quien leía una revista cómodamente. Todos observamos el vidrio y volví mi vista a Jay quien no paraba de hablar, piensa bien Jay,piensa bien. -Mi prima quiere un mundo a esa niña y me gustaría llevársela para tu sabes, una despedida. Es algo entre ambas. -sonríe él. Jay no me abandonaría, su prima nunca formó un lazo con la niña, él tenia algo entre manos.

-Ve rápido, digo, es que no aguanto las ganas de volver a cargar a mi pequeña. -Andrés mentía, su tono de voz era diferente. No dije nada y nos adentramos al supermercado que ahora estaba vacío. No quise preguntarle a Jay lo que estaba sucediendo, no ahora.

-Elena a deposito, urgente. -comentó preocupado Jay. La chica se levantó de la silla y miró a Jay.

-¿Qué sucede?

-Todo. Agarra a la niña, hay problemas. -ordena. No quería entregarla sin embargo tenia que hacerlo.
Jay observó por el vidrio y saludó sonriendo ¿qué estaba sucediendo? Esto,era una completa locura.
Jay corrió hacia el deposito e hice lo mismo, él cerró la puerta y atravesó unas cajas.

-¿Quien es?

-Andrés Feckman.

-No puede ser,estaba en la cárcel. -la chica abre su boca sorprendida.

-Pues ahora está afuera y,quiere a la niña.

-Chicos, estoy aquí ¿qué sucede? -le arrebato la niña a Elena y ellos empiezan a hablar en códigos.

-¿Sabes quien es el Cuervo? -pregunta la chica.
Algo sabia, era un mafioso importante que nunca en la vida había sido fotografiado, lo cual llamaba la atención de todas las personas por conocer su rostro.

My little sunshine.¡Lee esta historia GRATIS!