61.-Vídeos y audios.

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—Es un gilipollas—protestó Katia, mi mejor amiga—. No te puede echar la culpa.

—No lo hizo, sólo dijo que soy parte de ella—te defendí.

—Por Dios, estas terriblemente mal, y ciegamente enamorada.

—No estoy tan mal—estaban hinchados mis ojos.

—Que va, estas peor que eso—reclamó—. Cuando suceden estas cosas debes seguir con tu vida, debiste haberte quedado en la escuela, no regresar a tu casa.

— ¿Y verlo el resto del día?—argumenté—. Para nada, debo mejorarme.

—Estar deprimida en tu cama no ayudará, debes hacer algo que te haga feliz...—pensó mi amiga—. Ya sé, toca una canción en piano para mí.

Yo la fulminé—¿Real? No quiero saber de música, además el piano me recuerda a él, me enseñó a tocarlo.

—Omite ese momento y listo—dijo ella.

—Entonces tendría que omitir todo lo bueno en mi vida, incluyendo la escuela musical—respondí—. ¿Y si me salgo de ahí?

— ¿Qué? —alzó su voz femenina—. No, tu seguirás con tu vida. Pronto será diciembre, tendrás vacaciones y ahí lo olvidaras, después regresaras y terminaras ese medio año que te falta de estudios, ingresaras al prestigioso conservatorio de música y serás feliz.

— ¿Y si no puedo?

—Óyeme bien—me señaló—. Nada de esto hubiera pasado si tan sólo hubieras decidido ser normal, e ir a una universidad normal. Pero claro, la joven quería tener un curso adicional de música, muy bien, pues ahora te dedicaras a eso.

—Suenas peor que mi mamá—me quejé y tomé un pañuelo.

—Es que esto es el colmo, la vida no se termina a los 18, de hecho está comenzando. Y por lo que me has contado, él va en ascenso, si decide drogarse, vivir la vida loca, es su problema...—se quedó pensativa un minuto—. Oye ¿Y no te dio explicación del día de su cumpleaños? ¿Qué pasó?

—Dios, te desvías del tema—protesté—. Y no, no le quise preguntar nada.

— ¿Qué tal si ese día grabó un vídeo musical y su equipo le celebró en grande, comprándole un departamento lujoso, un micrófono y un gato, por eso no durmió en su casa? —ella arqueó una ceja, yo le aventé un cojín.

—Se supone que estabas ayudándome a superarlo ¿Y ahora estás haciendo teorías?

—Eso hago, ya te dije que el puede hacer con su vida lo que le plazca. Pero me quedé pensando, hoy en la universidad unas chicas estaban en clase viendo el video de un artista nuevo, me pareció escuchar su voz.

— ¿Qué?—me levanté de la cama—. Enséñame el vídeo, por favor.

—Sólo lo oí, no tengo ni idea, no le hablo a esas chicas raras. Nada más recuerdo que se derritan por él y decían que cuando saliera su disco serían las primeras en comprarlo, pues él vivía en el mismo estado que nosotras y tenían la esperanza de salir con él.

Comencé a sentir un poco de celos y busqué entre mis cosas una grabadora, pudiste haber borrado todo para ti, pero recordé que una vez te grabé a escondidas.

—Dime ¿Sonaba así?—reproduje el audio.

Ella escuchó atentamente y después agregó —No puede ser, es igualito.

—¡Oh Dios!—llevé mi manos a mi cabello, no me mentiste, tu vida si cambiará—. ¿Ahora cómo lo olvidare? Si se vuelve famoso estará en todos lados...

—Ve el lado positivo, ya no tienes ningún pretexto para dejar el instituto, sea a donde sea, lo oirán—me dio unas palmadas en el hombro—. Ahora ¿Verdad que continuarás con tu vida?

—Tengo que.

A un músicoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora