DÍA 1 - Capítulo 3

14.5K 1.1K 87

Luego de correr casi un kilómetro y caminar otros cuatro, se detuvieron frente a un edificio bajo. Se encontraban en otra parte de la ciudad en la que las construcciones eran todas iguales, como si se tratase de un complejo. Cada edificio estaba numerado en el frente; ellas se encontraban en el veintisiete.

Antes de ingresar, Irina miró hacia ambos lados, como si temiera que la hubiesen seguido.

—Abrí. Rápido. —Le indicó a Anahí en un susurro.

La pelirroja asintió, sorprendida y asustada, ya era demasiado tarde para cambiar de opinión y correr en dirección opuesta.

Notó pronto que la puerta no tenía cerradura. Colocó su mano en la manija para destrabar el mecanismo y luego empujó con fuerza. La entrada de metal era más pesada de lo que parecía y le costó abrirla lo suficiente como para poder ingresar.

Dentro, el lugar era tan gris como el resto de la ciudad.

La escasa iluminación le dificultaba diferenciar figuras. A la derecha, se dibujaba la silueta de una escalera que iba a los pisos superiores. Junto a ella, se veía una lucecita que titilaba. Anahí supuso que sería el botón para llamar al ascensor. Al girar su cabeza en busca de su acompañante, se distrajo ante la figura de una puerta con algo escrito en relieve. Posó su mano sobre la primera letra e intentó seguir los contornos para descifrar la leyenda.

—Es la portería nomás —explicó Irina, satisfaciendo la curiosidad de la recién llegada—. Si querés, mañana te llevo a recorrer el edificio; por ahora, seguime —ordenó.

—Perdoná.

Las chicas caminaron casi en penumbra hacia el ascensor. Lo llamaron y un fuerte ruido les indicó que se encontraba en movimiento. En menos de un minuto, las puertas se abrieron de forma automática y fueron cegadas por la luz que provenía del interior. Aquel ascensor contrastaba en demasía con el resto del edificio, no solo por su iluminación, sino también por su ecléctica modernidad.

Las puertas se cerraron detrás de ellas y Anahí se acercó al panel. Sus piernas temblaban.

"¿En qué mierda me metí?, quiso saber, pero se esforzó por ocultar su miedo. Se marcharía apenas encontrara una buena oportunidad.

—¿Qué piso? —preguntó.

—Correte —pidió Irina, empujándola un poco.

La chica del gorro blanco utilizó un anillo en forma de cruz que llevaba en su mano derecha; lo colocó sobre un bajorrelieve con el mismo diseño que se encontraba en el sector inferior del panel que marcaba los pisos, donde suele ubicarse el logo de la empresa que construyó la maquinaria. Giró el anillo hacia uno de los lados y se oyó un click. La placa de metal cayó en manos de Irina y reveló dos nuevos botones. Uno decía "trabar" y el otro "-8". Antes que Anahí pudiese preguntar qué ocurría, Irina presionó el número en negativo y el ascensor comenzó a descender a gran velocidad.


El viaje fue corto.

Las puertas se abrieron para revelar un nuevo escenario. Irina cerró el panel metálico con el mismo movimiento que había utilizado para abrirlo: colocó la placa en su lugar y trabó el mecanismo con su anillo. Antes de bajarse, envió el ascensor al tercer piso y tomó a Anahí por la muñeca, indicándole que debía apresurarse antes que las puertas se cerraran.

El ascensor se alejó a gran velocidad, ahogado en el fuerte crujido de la maquinaria. Estaban ahora en total penumbra, en algún sitio donde el olor a humedad era insoportable.

Purgatorio (pronto en librerías)¡Lee esta historia GRATIS!