Capítulo 10 - El Representante

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Fok caminó por la estación buscando al sexy rubio que se suponía tenía que ir a recogerlo, le vio parado en la entrada observando los horarios en el panel de entradas y salidas. Sonrió ante la imagen del sujeto, tenía la pinta de una escena de película; el héroe esperando a su amada, viendo el reloj de vez en vez mientras los nervios le comen por dentro.

Aquello era cómico y no se refería a Drink sino a sí mismo pensando esa clase de tonterías.

-¡Drink!- le habló y éste se giró a él con una sonrisa instantánea en el rostro.

-¡Estás aquí!- se acercó para estrecharlo, no fue un abrazo de amigos o de saludo, fue... como si realmente quisiera sostenerlo y asegurarse de que estaba ahí, el gesto le fue completamente ajeno, no sabía cómo reaccionar ante un gesto tan... dulce. Sintió el roce de mejilla con mejilla al separarse, una caricia discreta que le incomodó, era un gesto demasiado amable para él, si le hubiese tocado la polla hubiese sabido cómo responder, una caricia en la mejilla... diablos eso era algo nuevo.

-Si... sí, estoy aquí- respondió y aunque no podía verse a sí mismo tenía las orejas rojas- ¿Llevas mucho tiempo esperando?- Drink negó.

-No demasiado ¿has desayunado?- negó y se encaminaron a la salida, Drink decía que conocía un lugar estupendo, no sabía que esperar. El sitio resultó ser un restaurante familiar donde, debía admitir, había buena comida. Fok se dijo que tomaría la primera oportunidad para provocarlo pero mientras hablaban se olvidó de eso. Drink le llevó por la ciudad en su auto, le mostró algunos de los lugares que más le gustaban. La sonrisa del chico rubio era quizá la cosa más hermosa que Fok hubiese visto antes, al lado de Drink se sentía extraño, feliz, eufórico, animado y antes de darse cuenta era tiempo de ir a la universidad de Lygal.

-¿Tu estudias en la misma universidad?- Drink negó mientras sonreía, el no quería decirle a Fok sobre su nivel de estudios, era una estupidez, pero le daba la impresión de que a Fok le gustaba su imagen de niño tonto y buena apariencia. Sabía que era una estupidez establecer las bases de una relación en una mentira, sobre todo una relación que le emocionaba tanto pero también era humano y estaba tomando el camino fácil. Irónica era la vida, una de sus mayores quejas era que la gente lo menospreciara por su apariencia y ahora mismo lo incitaba.

-Algo así, estoy por graduarme pero es más como... educación abierta- le explicó, no es que su doctorado fuese precisamente escolarizado pero supo que Fok había entendido lo contrario.

-Escuché que tu hermano saltó un par de grados, debes estar orgulloso de él- Drink le sonrió ampliamente.

-Lo estoy- y lo estaba pero lo estaba de tantas maneras distintas e incomprensibles para el resto de la gente. Le enorgullecía que el pequeño Lygal de ocho años hubiese seguido a su madre por tres días por que "sentía que había algo mal con sus ojos", al parecer había notado que sus compañeros tenían un rango de vista diferente, él no podía ver desde atrás del salón en la pizarra, al menos no claramente. Admiraba al niño y se sentía culpable de los cambios que aquel pequeño había tenido por su culpa- Pero no porque sea listo- le comentó- Es por la forma en que vive - la única vez que se había sentido decepcionado fue cuando dejó que sus padres controlaran su elección de carrera, lo había acompañado a inscribirse con la esperanza de convencerlo de que se uniera a literatura en secreto si quería, pero se había sentido algo más tranquilo al notar la elección de materias de su hermano, Lygal sólo le estaba dando tiempo muerto a sus padres.

-¿Y cómo vive?- a Fok le gustaba la forma en que su rostro se iluminaba al hablar de su hermano.

-Viendo al frente- Fok levantó las cejas esperando una explicación y Drink sonrió- Mi hermano es un chico común Fok, es cobarde, temeroso, impulsivo, pero no se deja paralizar por los obstáculos, cuando comete un error no le da la espalda, busca opciones y salidas, no siempre las más adecuadas, debo decir- como mentir sobre que salía con Drug- pero me gusta y me enorgullece más que nada el que no se detenga- especialmente cuando el ambiente en casa era tan devastador, muchos de sus compañeros de clase habían tenido bajones de ánimo después de compartir con él. Los chicos que siempre habían sido reconocidos como inteligentes habían perdido la confianza, los deportistas le hacían bromas, no lo dejaban entrar a equipos. Su madre le decía que todas las reacciones negativas que había recibido a lo largo de su vida eran solo envidias pero Lygal nunca había sido así, a pesar de la presión que imponían sobre él nunca lo había tomado en su contra ni se había quejado por tenerlo como hermano. Él y Drug eran los únicos que lo habían aceptado y querido tal cual era, sin dejar que el complejo dominara en su relación, porque sabía que Lygal tenía complejos por su culpa, podía que Drug no pero Lygal sí, y a pesar de ello seguía luchando.

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