PRIMERA PARTE.

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La cultura griega se caracteriza por su sentido democrático elevado, que de alguna forma es ejemplo para el resto del mundo; a pesar de la crisis en la que se ha sumergido, muchas familias extranjeras de renombre consiguen llevar vidas plenas en aquel territorio. La familia de angélica proveniente de latino américa es de las pocas que goza de una posición notable en el pequeño país griego; la familia guerrero posee una inmensa casa que guarda el estilo arquitectónico de los helenos. Un gran jardín, con dos esculturas gigantescas de soldados tallado en su totalidad a mano da la bienvenida a una bella casa, una hermosa fuente de agua en el centro y un pequeño laberinto de plantas, adornan la vista de aquel excéntrico hogar. Los Guerrero poseen empresas en el sector textil, metalúrgico, agro industrial, acciones en la bolsa de nueva york y Europa, y sus bienes los hacen estar en el puesto seis entre las personas más ricas del planeta. Las influencias políticas los hacen relevantes en un país que se cae a pedazos.

Angélica es la bella hija de tan magnánima familia; tiene 19 años de edad, terminó sus estudios en Cambridge donde se graduó con honores en medicina. También estudió arte, filosofía, habla perfectamente el inglés, español, alemán, mandarín, portugués, francés e italiano. Su vida entera la pasó perfeccionándose para ser ejemplo en la familia. Es absolutamente hermosa; su tez de color blanco y su siempre cautivadora sonrisa, junto con sus ojos color miel, la hacen ser en palabras de quienes la conocen "un ángel hecho mujer". Tiene un tono de voz dulce y una personalidad humilde a pesar de su riqueza. A diferencia de sus parientes más cercanos y lejanos, angélica no se interesa por el dinero; los lujos no la enceguecen y el sentimiento de poder de su familia le es totalmente ajeno. Hace labores sociales, ayudando en la lucha contra la cacería de ballenas y tiburones, empleo que le abarca mucho tiempo. La familia está preocupada puesto que se ha suscitado en los medios de comunicación que quizá la hermosa Angélica no sea la adecuada para sostener el imperio de los Guerrero. Y los medios no se equivocan del todo; la joven ha hecho saber por boca propia que sus intereses no son de mantener una vida ostentosa. Prefiere una buena compañía y la soledad de su cuarto la mantiene cuerda en medio de tanta presión ejercida por su padre.
La joven estudia por gusto, para ella es importante conocer y saciar su mente de esa manera; disfruta leer, escribir, tomar paseos por lugares tranquilos, y alimentarse bien, siempre y cuando no se incluya carne. La bella flor no posee compromiso aunque pretendientes le sobran; uno tras otro llegan tratando de enamorarla, pero tristemente ninguno de ellos dará la talla. La respuesta yace en lo que ella busca en un hombre. Los hombres adinerados hacen gala de lo que poseen, de los viajes que han hecho, del dinero que rebaza sus bolsillos, se enorgullecen de cosas triviales que en nada logran impresionar a la joven y hermosa vegetariana. Un hombre de verdad es lo que busca; alguien sencillo que cuando hable logre que su corazón arda en locura, un poeta, un amante de los versos, que sus palabras fundan el mismo acero, que de su boca salgan miles de historias, que los versos que pronuncie sean tan cálidos que den cobijo a su existencia, que sean tan helados que no den cabida al odio, que cuando la abrace y la bese sienta que las estrellas danzan solo para ella, quiere un romeo contemporáneo, de esos que están en vía de extinción, quiere un hombre que la ame con locura, que la deje ser ella, y que siempre tenga algo nuevo que brindar.
Tal parece que los pretendientes que muy sutílmente trae su padre no dan,ni darán la talla, quizá nadie la dé, para tan idílica mujer. Su padre el magnate Antonio Guerrero ha hecho mil esfuerzos en ese campo tratando de emparejar a su hija con los que, a su modo de ver son un buen partido. La paciencia de éste poco a poco se sofoca con cada rechazo que Angélica hace a los individuos traídos especialmente para ella.
El padre, un tipo de mediana estatura,y  bigote espeso, siempre viste de corbata, su ropa hecha a medida por los más grandes diseñadores, son apenas una pequeña muestra de un hombre cuya templanza y serenidad administra con mano firme todo el dinero que por sus manos pasa.
Es una máquina de hacer dinero; talentoso en los negocios, serio, alguien cuyo nombre al ser escuchado es recibido apoteósicamente por todos. La mayor parte de su tiempo es invertido en los negocios; siempre ha sido de esa forma, el mundo de las finanzas es una amante que exige demasiado tiempo. La niñez de angélica fue de alguna manera extraña; tenía algunas amigas que con el pasar del tiempo, es decir, al crecer optaron por un mundo fascista donde la bella vegetariana no tenía espacio. La mejor compañía fue su Nana rosa que prácticamente estuvo a cargo de su crianza y a quien le debe su gusto por los libros y por aprender. Su madre es del estilo del padre; aunque Ana a modo de ver de muchos es en una palabra "insoportable" el gusto exagerado por la moda la lleva a estar en los eventos más representativos del mundo; parís, una ciudad que hace mucho dejó de ser una ciudad amorosa para convertirse en un instrumento insulso, banal, y superficial donde sus habitantes solo quieren derrochar y mostrar un mundo de consumismo que día a día convierte a la gente de todos lados en simples títeres de una forma de belleza estilada y lejos de ver de la forma correcta. Ana goza y derrocha a lo grande; autos, joyas, ropa, comida cara, viajes, todo lo que el dinero pueda hacer realidad es la forma de vivir, su ego elevado la convirtió en todo lo que Angélica detesta. Es una persona pedante, desagradable, egocentrista, que mira por encima del hombro a los demás y cuyo orgullo no le permite ver más allá de su propia nariz.

ENTRE ALAS DE AMOR Y DOLOR¡Lee esta historia GRATIS!