Desperte en la enfermería como en mis anteriores visitas involuntarias.
Cuando se aclaro mi visión vi aun tumulto de gente alrededor de mi,
con los ojos cerrados. Era una imagen graciosa porque, al parecer solo buscaron donde acomodar su cabeza.
Fred y George parecían un fenómeno entrelazado, Hermione estaba recargada sobre Ron - espero y me inviten a su boda- Harry tenia la cabeza en mis pies, Cedric sostenía mi mano y su cabeza estaba apoyada en su brazo que estaba apoyado en la cama. El panorama que tenia delante de mi, me puso sentimental, las ganas de llorar eran inmensas. Jamas había tenido amigos que se preocuparan por mi. Ni siquiera en ese horrible momento; esa vez nadie fue a visitarme.
Me trague las ganas de chillar y decidí hablar.

-Chicos-. Hable.

-...

-Hey, chicos. Despierten estoy bien.

No respondían, parecían no oírme.
Llegue al punto de gritarles pero no obtenía respuesta.
Aturdida por mis mismos gritos decidí pararme de la cama con cuidado. Camine dos metros de la cama y de las personas ahí presentes. Caminaba lento y ligero, como si no pesara-que bueno fuera-me sentía mas liviana. En eso entro el profesor Dumbledore junto a Snape y por detrás estaba Madame Pomfrey. Su cara era de preocupación extrema supongo, que por verme ahí parada.
Cuando estaba apunto de hablar, el profesor Snape se adelanto a despertar a los bellos durmientes pero, pasándome de largo. No fue ahí cuando me sorprendí, ni tampoco cuando sus acompañantes me ignoraron también y fueron directo a la camilla, si no cuando me acerque y lo que vi seguramente me marcaría para toda mi vida.

Era yo.
En la camilla.
Inconsciente.
Ay dios santo.

Tenia miedo, un miedo intenso, mas que cualquier otra vez.
Las lagrimas salían a chorros, mis sollozos eran fuertes y desgarradores, no sentía mis piernas y mi cabeza quería explotar , al igual que yo.

Había un pitido ensordecedor en mis oídos, mis manos temblaban mientras contemplaba la escena. Veo como si todo se desmoronara y siento caer, mi cuerpo siente adrenalina y pánico, quiero gritar y un deseo de hacerme daño comienza a crecer dentro de mi.
UN ATAQUE DE ANSIEDAD.
Hace años sin que me diera uno.
Jalaba mi cabello de manera desesperada, mi respiración era rápida y mi corazón ya no producía latidos, ahora se convirtió solo en un zumbido de lo rápido que iba.
Me sentía atada y asfixiada, quería que terminara, porque estaba sola, sin mi madre para ayudarme a controlarme o simplemente para hacerme compañía.

Con mi cabeza pegada al suelo volví a escuchar las voces que tenia en frente.

-¿Como que no saben si despertara?- ese era George preocupado.

-Por lo pronto no sabemos cuanto daño sufrió su alma.- explicó el profesor Snape.

¿ALMA?

-¿Que fue lo que le paso?.- esta vez cuestionó Cedric.

-No soy quien para hablarles del tema. Debe ser ella quien decida.- habló un Dumbledore impaciente.

-Porque los daños a su alma, ¿que acaso salió mal?-. Decía Madame Pomfrey desconcertada.

-Como tu ya sabrás Poppy, el ultimo paso es el mas peligroso-. Me acerco lentamente mientras susurra asu oido-. Lo que produce es que parte de su alma le habrá paso a la magia, y ya cuando entra en su ser, debe ser aceptada. La magia por así decirle, recorre sentimientos, recuerdos, miedos y sueños. Es por eso que cuando no funciona la persona queda traumatizada o simplemente muere porque no es capaz de agregar la magia a su sistema.

-Pero si la niña Evanorah es muy fuerte. ¿porque esta así desde hace un día?-. Hablo Madame Pomfrey con lastima. ¿Un día?
¿Inconsciente?

-No lo sabemos, esto...no es lo que se supone que deba pasar. No lo entiendo, todo fue de acuerdo a las instrucciones.- Decia Snape frustrado. No entiendo, porque fue tan fuerte el efecto de la transferencia en mi. Estaba totalmente dispuesta.
Algo no esta bien.

Mis compañeros de casa escuchaban atentamente aunque se que están muy confundidos. Prácticamente los adultos ahí presentes hablaban en clave.

-Sospecho Severus, que Evanorah ya poseía magia en sus venas. Aun no estoy seguro, pero es lo único que creo que; tal vez, haya ocasionado el rebote de energía.- explicaba Dumbledore con ese toque de sabiduría. ¿Yo? ¿Magia? Imposible, no tengo idea de donde saca esas cosas. Porque yo soy muggle, o al menos hasta ahora.
Quise renegarle pero me di cuenta que no puede oírme.

-¿Pero profesor, como seria eso posible? Usted mismo me dijo que...-. Fue interrumpido.

-Se lo que dije Severus, pero hasta ahora tengo varias teorías. Dejémosla descansar, yo me haré cargo.-. Dijo con preocupación. Los presentes se despidieron de mi,
- la de la camilla- y salieron susurrando cosas de manera confundida.

-Profesor no se lo que quiere decir.

-Vamos a mi despacho Severus te explicare todo con mas calma.
Poppy por favor, cuida de Evanorah.- Exigió pasivo.

-Descuide profesor Dumbledore, esta en buenas manos.

Los dos adultos caminaron fuera de la enfermería y yo no podía avanzar, seguí estancada frente a la camilla donde se encontraba mi cuerpo inconsciente.
A estas alturas de mi vida, me veia en mi casa, leyendo Wattpad y comiendo unos chocoroles. Pero que hago: me meto en mis libros favoritos, y hago que me saquen fuera de mi cuerpo y lo peor de todo es que nadie sabe nada.

Lo único bueno que puedo hacer es seguir a Dumbledore y a Snape para saber que es lo que sucede.

Cuando salgo de la enfermería, trato de recordar como llegara al despacho de Dumbledore, asi que emprendo mi camino.
Cuando estoy a un piso de llegar me encuentro a Crabbe y Goyle hablando secretamente.

-...a las 11 en la sala comun.- le decia Goyle a Crabbe. Asi que tienen un plan.

-Pero ¿quien mas estará?-pregunta Crabbe bobamente.

-Ya te lo repeti mil veces, solo seremos tu, yo y Draco.-

-Y para que nos citó a esa hora, que no puede dejarnos dormir-.

-Lo mismo le dije yo, pero dice que nos contara algo secreto que le dijo su padre sobre la "chica muggle" y tambien algo que le paso hace unas noches.- dijo Goyle desinteresado. No tengo idea de lo que Lucius tenia que decirle a Draco acerca de mi.Y por otro lado no creo que Draco les cuente a sus gorilas sobre el beso. De todos modos lo voy a averiguar.

Ellos avanzan y yo sigo mi camino, mientras llego idealizo un plan:
Ya que no me ven me puedo escabullir en la sala común de Slytherin.
Espiare a Malfoy y a sus gorilas.
Y estaré ahí antes de las 11:00 pm.

Pero por lo pronto tengo que averiguar como ser la de antes.
Tal vez parezca que no estoy asustada pero en verdad lo estoy, estoy tan asustada que en estos momentos quisiera volver a ser muggle. No les miento pero estar fuera de tu cuerpo es aterrador, es como estar muerta y no saberlo. Y es mas frustrante que nadie sepa que vagas por ahí mientras tu cuerpo esta inconsciente.

Cuando llegue al despacho de Dumbledore no tuve la necesidad de decir la contraseña ya que
Mi cuerpo atravesó los muros y me dispuse a subir las escaleras. Cuando llegue a la puerta pase sin permiso ya que no lo necesitaba.

-¿Cree usted qué eso sea posible?- pregunto Snape intrigado.

-No estoy seguro Severus-. Sobó su barbilla-. Esa noche no podía dormir y estaba al pendiente de cada sonido, de repente escuche un fuerte ruido que me alarmo, cuando fije la vista por la ventana, una luz me cegó y no recuerdo ya mas nada.

-Entonces...¿es verdad?-. Hablaba Snape entumecido.

-Si Severus, la profecía esta en ella.

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Hola, aquí es cuando todo se pone mas interesante. Espero que les agrade el capitulo y lo compartan. Me encantaría que aportaran ideas, soy toda oídos.

Voten y comenten.
Besos.

-MM

Una Simple Muggle {EN EDICION} #NGW¡Lee esta historia GRATIS!