Después de tanta insistencia, Louis podía decir que por fin tendría una cita oficial con Harry, ya como novios. La emoción que lo dominaba era la alegría, porque había anhelado eso más que, quizá, nada más en el mundo. Por su parte Harry moría de nervios, era Louis, la persona que le había gustado durante años.

Dos días de noviazgo era muy pronto, sí, pero estamos hablando de las mismas personas que se dijeron el primer "te amo" el día en que cumplieron una semana, ellos nunca se llevaron las cosas con calma, mucho menos al principio.

Además, nadie le aseguraba que Louis no lo fuera a llevar a una cita de esas que todo el mundo llama "inolvidables", sabía que tenía acceso a los lugares más exclusivos y caros de la ciudad sin mucho esfuerzo, las ventajas de ser de la familia que poseía una compañía de entretenimiento tan importante, todos los lugares importantes de la ciudad le facilitaban todo, desde los más pequeños hasta los mayores. Incluso si Harry le hubiera pedido una presentación de David Bowie en el estadio Wembley para él solo, seguramente Louis habría buscado la forma de conseguírselo.

Así que sus expectativas eran altas, y eso casi lo vuelve loco esa tarde, mientras buscaba con Kaya la ropa adecuada sin saber exactamente qué ponerse porque Louis no quiso facilitarle más que un "te va a encantar".

A la hora indicada él ya lo esperaba en la reja de su casa, y un minuto más tarde Louis apareció en su auto, dispuesto a entrar por él, pero Harry no le dio tiempo prácticamente abriendo la puerta sin darle tiempo a estacionarse frente a la casa.

-Woah, creí que entraría a conocer a tus padres.

Louis se vio interrumpido por un beso en los labios.

-Créeme, no quieres conocerlos todavía -respondió Harry después de su pequeño saludo.

Mientras más se acercaban a donde fuera que Louis lo estuviera llevando, más fuerte se hacía el hormigueo en todo su cuerpo, y no sabía si lo estaba haciendo evidente en medio de su trivial conversación.

Louis se detuvo en una puerta de madera, realmente no lucía como un restaurante de cinco estrellas, y eso fue lo que a Harry más le impactó, a pesar de seguir sin saber qué esperar mientras Louis le daba la mano para bajar del auto y lo dirigía a la entrada del local.

Era no mayor que una cafetería grande, pero al ambiente era bueno, y muy distinto a lo que Harry esperaba.

La decoración consistía en varios discos de vinil en las paredes, con y sin sus empaques, diversas fotos en blanco y negro de los más grandes íconos británicos de la música en medio de sus mejores presentaciones, autógrafos y una rockola de los años 50 al fondo. Las mesas incluso se asemejaban a los mismos discos de vinil, y las sillas eran acolchadas y en colores vivos.

Louis lo dirigió a una de las mesas junto a la rockola, donde seguramente pagaría para que le dieran la libertad de elegir todas las canciones que quisiera.

-Hubo un concierto muy privado aquí hace un par de meses, no es un lugar muy concurrido, pero te aseguro que los platillos son únicos -le dijo mientras se sentaban-, recetas originales que no encontrarás en otro lado, ordené antes de venir lo que creo que será lo mejor, precio aparte, yo te estoy invitando. Creí que te gustaría.

Y vaya que le gustaba, porque Louis parecía conocer bien que si no era lo que esperaba, era aún mejor, y la compañía no dejaba nada que desear.

-Es perfecto.

No importaba que las nuevas botas no se hubieran terminado de amoldar a sus pies y sintiera que estaban lastimándole, mientras les llevaban las charolas cubiertas, Harry estuvo más seguro que nunca de que su primera cita sería algo inolvidable.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!