Capítulo 3 "Equipo"

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*Dos semanas después*

Dos semanas pasaron, dos hermosas y sensuales semanas. Y yo no había avanzado un carajo en la misión que yo misma me había auto adjudicado. Sólo había conseguido arruinar otra cita de Ryan y Jessica, aunque tampoco fue que me necesitaran para arruinarla, ya que para cuando llegué al pequeño café donde se encontrarían, ella ya estaba montando todo un escándalo. Fue divertido ver el guapo rostro de Ryan contraído en un ceño fruncido, mientras le decía que no lo llamara hasta que tenga las ideas claras. Jessica había logrado estropear la camisa azul que él llevaba al lanzarle un café helado por la cabeza, mientras le gritaba como una loca. Ahora Ryan estaba más que enfadado con ella, y yo estaba más que satisfecha con aquello.

En las últimas semanas se habían corrido cientos de rumores sobre Ryan, Sean, Jessica y yo. Al principio, todos decían que Ryan me había plantado en una cita y que, por eso mismo, decidí vengarme arruinando su cita con Jessica. Pero luego Dina se puso manos a la obra y consiguió cambiarlo. Todo el mundo contaba por los pasillos cómo Ryan había cortado su cita con Jessie en medio de un ataque de celos por verme junto a Sean Bronedy. Y todo el mundo ahora estaba haciendo apuestas sobre si me quedaría con Ryan o con Sean.

Y yo, sólo para joder a Ryan, y salvar a mi orgullo, di a difundir que en la batalla por mi corazón ahora la ganaba Sean.

Y, en cierto punto, la verdad era que Sean, increíblemente, no me aburría. Él era sexy y agradable, además de ser bueno en la cama, por lo que pasábamos la mayor parte del tiempo que tenía disponibles juntos. Éramos la no-pareja del momento. Obviamente, ambos veíamos a otras personas, pero no nos molestaba en absoluto. La única razón por la cual ambos seguíamos viéndonos era porque él quería tener una nueva reputación en la escuela, quería tener gente a su favor para poder entrar al equipo de fútbol y, ¿Qué mejor que salir de la mano con la reina del instituto para lograr justamente eso?

Las cosas pasaban rápido, dos semanas pasaron en un parpadeo, pero no había ningún cambio acompañando con ellas.

En éste momento me encontraba con mi equipo de animadoras, sentada en las gradas viendo como el equipo comenzaba a hacer las pruebas para ver cómo se compondría el equipo éste año... y adivinen quién estaba tratando de entrar. Empieza con "R" y termina con "yan". Sep, al parecer nuestro querido Ryan quería ser parte del hermoso equipo de fútbol. Y, obviamente, eso era algo más que bueno, al menos para mí. Tendría a Ryan cerca de mí en cada práctica, ya que, como capitana del equipo de animadoras, yo siempre estaba presente en cada una de ellas para ayudarlos en todo lo que necesitaran. Nos tomábamos muy en serio la relación equipo-animadoras. Nosotras no éramos las imbéciles que animan durante el juego, nosotras éramos la mano derecha del equipo en todas las situaciones, éramos parte del equipo. Y me encantaba que eso sea gracias a mí.

-¿Cuánto crees que durará esto?- Preguntó Dina, quien estaba sentada a mi izquierda. Ella y Lena también eran parte del equipo de animadoras, por lo que estaban igual de obligadas que yo a asistir a esto. Si tenía que ser sincera, no era algo muy divertido que digamos ser solamente una maldita espectadora, por lo que no estaba pasando mi mejor momento del día.

Quien parecía no pasarlo para nada mal era Len, quien estaba sentada a mi derecha, viendo hipnotizada a otro de los nuevos estudiantes, Dante Greco, un italiano que vino a Texas hace unas semanas. Poco sabíamos de él, pero Lena lo había reclamado como suyo desde el primer momento en el que lo vio, llegó hasta el punto de amenazarme para que no me acerque... y no la culpaba, Dante era un sexy espécimen digno de baba. Ojos oscuros, largo cabello negro azabache y una sonrisa arrebatadora, acompañado con un muy sexy acento italiano, o eso decían todos, ya que no había tenido el placer de escuchar su voz, todavía. De todos modos, nadie se acercaría a él en un tiempo, Lena en modo "posesiva" daba terror, por lo que nadie del círculo de animadoras, planeaba acercarse a él... no sin antes contratar un equipo de máxima seguridad.

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