CAPITULO 3

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― Julian― Dijo Dora llamando a la puerta del despacho

― Adelante Dora―

― La comida esta lista― Frunció el ceño― Pensé que Oriana estaba acá con vos.

― Esta en su habitación― Dijo el levantándose de su silla― Iré a avisarle que baje a comer.

― Bien, los espero en el comedor. Lo he preparado de una manera especial para ambos― Dibujo una sonrisa en su rostro.

― Gracias― Le agradeció Julian cuando paso junto a ella.

El subió hasta la habitación de Oriana, cuando estuvo frente a la puerta se quedo callado para ver si escuchaba algo, pero al no escuchar nada decidió entrar sin tocar. Cuando la vio recostaba en la cama una sonrisa aprecio en su rostro. Se hinco a su lado y la observo durante un momento. Fue entonces cuando se dio cuenta de que ella había llorado. La sonrisa de Julian había desaparecido, se maldijo así mismo, ya que sabía que él era el causante de ese llanto.

― Oriana ― Dijo sacudiéndola bruscamente.

**

Al sentir que alguien me sacudía abrí mis ojos con preocupación

― ¿Pasa algo? ― Fue lo primero que pregunte

― La comida esta lista, bajemos― Julian se puso de pie

― No...te

― No me digas que no tienes hambre porque es un comentario que ignorare, te espero afuera, no tardes.

― Esta bien― Caminé hacia el cuarto de baño.

Al salir de la habitación, pude observar como Julian se encontraba recargado en el barandal de la escalera de forma atractiva, caminé hasta el.

― Listo―

Julian me miro de arriba abajo de manera detenida.

― No me he hecho nada― Le dije enojada, por la manera en la que él me había mirado.

― No hace falta que te arregles para que yo te mire, siempre me has parecido atractiva al natural. Además si hiciste algo, borraste los rastros de la humedad de tus ojos.

Oriana sintió como sus mejillas se teñían de color rojo escarlata. Abrió la boca para pedirle que se guardara ese tipo de comentarios pero el celular de Julian sonó y el dio media vuelta entrando en su habitación. Ella no lo esperaría, así que bajo hasta el comedor y ahí se encontró con un hermoso arreglo florar y una cristalería cara.

― Wow, que bonito―

― Oh Oriana, no te escuche bajar― Dora llevaba la comida a la mesa― me alegra que te guste, lo he hecho yo misma.

―Tienes mucho talento Dora― Le sonreí― Es precioso

― Gracias, ahora porfavor toma asiento― Me senté― Y ¿Dónde has dejado a Julian ?―

― El recibió una llamada telefónica y se quedó en su habitación.

― Ya veo― Dijo Dora pensativa― ¿Quieres comenzar a comer de una vez?

― No, será mejor que espere a Julian, quiero evitar discusiones―

― Eres muy inteligente― Dora rio― El te quiere

En eso Julian entro alcomedor

― ¿Quién la quiere, Dora?― Pregunto el corriendo la silla para tomar asiento.

― Tu cariño, tú la quieres― Dora tenía una gran sonrisa mientras lo miraba

Julian prefirió no dar comentario alguno ante la afirmación de Dora.

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