Insensible.

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Nada de aquello, por lo de lejos, no quiere decir que la olvide, pues de hecho, sus susurros lo impiden, esos, que el aíre trae consigo, ese recuerdo de su voz, su calidez, ese memorial tan bello, ella citando tras la mejilla, acariciándome el alma con la suya, diciéndome cuando auges de pasión, qué tanto me ama, esos, para mí, aun, siguen siendo audibles.

No es que en un principio carezca el dolor o sea menos, ya no estamos en un participio, es más como un veneno. No lo entiendes, ese ambiente que la distancia ofrece, tranquilidad, sin que persona alguna moleste, vuelve mi insomnio a ser provechoso, lo que sí olvido, es eso de ser amoroso. Uno se acostumbra, se anhela un día más ese estado, mi piel dura, estando distante, no te preguntas: ¿Qué pudo haber sido? Anestesia la distancia, yo lo he dicho antes. Vuelvo a ser como algunos dicen;

  Insensible.


Historia de la madrugada en que decidí mi ir. ¡Lee esta historia GRATIS!