2. Difícil desición.

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Camino por el largo pasillo del palacio, cerca de la oficina de mi padre y escucho voces, voces de mi papá, de los padres de Lucia y Edward junto con otras. Esas son las únicas que logro reconocer. Los escucho y me gustaría decir que no suenan molestos.

—¿Como supieron que estábamos allí? —Dice mi padre tratando de calmarse.—Pudo haber muerto alguien...

—Lo bueno es que solo unos salieron heridos y no hubo pérdidas. —Dice uno con bigote y barba.

—Debemos buscar una solución, algo para que ya no sospechen y nos dejen de una vez tranquilos. —Dice el padre de Edward, él sí estaba molesto.—Casi muere mi hijo y hubiera sido algo terrible para mi familia y mi Reino. No dejaré que pase de nuevo.

—Creo que tendremos que tomar una difícil decisión. —Dice mi padre seriamente.

—Quieres decir... —Dice el papá de Lucía.

—¿Qué haces aquí? —Escucho una voz detrás de mí y me paralizo. No respiro.

Volteo rápidamente asustada, estaría en problemas por escuchar la conversación de mi padre por ser una princesa. Pero a quien veo es a mi madre. No puedo evitar calmarme.

—Disculpa mamá. —Digo apenada.

—Addy, sabes bien que no debes escuchar conversaciones ajenas. —Dice, pero no estaba molesta.—Ven, antes que alguien nos vea. —Me lleva lejos de la oficina de mi papá.

La sigo por los pasillos, tratando de evitar que alguien nos vea. Mi madre aun no tiene la pijama, al igual que yo. Aunque ya sea muy tarde y ya paso la hora de dormir.

—Addy, tienes suerte que alguien no te haya visto. —Dice y su voz suena terriblemente seria y me siento avergonzada.—No lo vuelvas a hacer.

—Esta bien. —Digo por qué sé que tiene la razón. ¿Qué hubiera pasado si alguien hubiera visto a la princesa escuchando conversaciones ajenas? No puedo ni imaginármelo.

—Por cierto... ¿Lucía ya se fue?—Me pregunta mientras se detiene y se asegura que no haya alguien en los alrededores.

—Sí, hace un par de horas.—Digo, mi madre vuelve a caminar y con la vista al frente.

—Bien... debemos tener mucho cuidado, Addy. Ahora más que nunca es cuando estamos más en peligro.

Seguimos caminando, si mi mamá no hubiera llegado, tal vez hubiera escuchado a qué acuerdo habían llegado mi padre y los demás, pero también agradezco que haya sido ella, por que o si no hubiera estado en grandes problemas.

Llegamos a mi habitación y ambas entramos, por lo que tal vez mi madre me quiera decir algo...

—Hija, sé que estuviste allí por lo que pasó... no debes de preocuparte, tu padre hará todo lo posible para que estés segura y sin ningún peligro. —Dice tratando de asegurarme de que no volverá a pasar algo así.

Recuerdo lo que le pasó a Edward, él podría haber muerto si la bala hubiera caído en alguna parte vital, pero solo fue su brazo... si las personas que quisieron matarnos, vieron que vivimos aquí, en cualquier momento puede ocurrir de nuevo. No sé que haría si mueren mis padres... además... ya no sé si podré mirar de nuevo a los ojos a Edward.

—Bien... ya debes de dormir, mañana tienes muchas cosas que hacer. Además, mañana sabrás la decisión de tu padre... —Ella me abraza y también la abrazo a ella.

Me sonríe y luego sale de mi habitación, veo el reloj que esta en mi habitación. Son las 10:53 pm. Es muy tarde. Debería dormir pero aun no tengo sueño.

Camino hacia el balcón, aveces cuando no tengo sueño, voy a distraerme.

El cielo está oscuro y hay muchas estrellas. Puedo ver desde aquí la mansión que está más cerca y creo que hay una fiesta, por las luces y la música. ¿Porqué hacen una fiesta tan tarde? Ya van a ser las 11:00 pm. Por Dios...

Pero... de alguna manera me gustaría estar allí, jamás he ido a una fiesta, solo a las reuniones que hacen la realeza y la nobleza... que no están mal, pero aun así.

***

Las mucamas me están esperando, esta vez es para ir a mi clase de piano.

—Buenos días, princesa. —Me dicen sonriendo educadamente.

—Bueno días. —Digo y les devuelvo la sonrisa.

—¿Lista para su clase de piano? —Me dice Meri.

—¿Quisiera algo? —Me pregunta Pía.

—Ah... no, estoy bien. Podemos ir a la clase. —Digo sin muchas ganas.

—Como usted diga. —Dicen al mismo tiempo.

Para llegar donde esta la profesora, debo pasar los pasillos que parecen un laberinto, bajar las escaleras, pasar por el salón, pasar por los pasillos y luego encontrare a la profesora.

***

—Esta... bien señorita Adeline, tiene que practicar para la siguiente clase. —Dice la profesora mientras guardaba sus cosas en su cartera.

—Si, lo intentaré. —Digo intentando hacer una sonrisa de entusiasmo, aunque tal vez me salió una mueca.

—Bien, me despido. La veré en la siguiente clase.

—Adiós.

—Adiós. —La profesora toma su cartera y se va.

Pía y Mari están en la entrada.

—Princesa, su padre la esta esperando. —Me dice Mari. —En su oficina.

Camino con ellas, como antes, debo pasar por bastantes lugares. Llego a la oficina. Solo espero que no este molesto. Entro, lo que mas me gusta de la oficina de papá, es que hay muchos libros y esta decorado. Mi padre estaba sentado en su escritorio, leyendo.

—Buenos días, padre. —Digo. Mi papá se da cuenta de mi presencia y me sonríe.

—Buenas días Addy, pasa. Necesitamos... hablar. —Dice ahora seriamente.

Me acerco más hacia su escritorio, lo que sea que me quiera decir debe ser algo muy importante.

—Hija, ayer estuve hablando con los padres de Edward y Lucía junto con otros amigos. Estábamos hablando sobre lo que ocurrió la otra vez y llegamos a algo... —Dice, entonces me deja de mirar. —Cariño pasa. —Dice mirando a la puerta.

Volteo y era mi mamá, al parecer mi padre nos llamo a las dos.

—¿Qué sucede?- Pregunta mi mamá.

—Quiero hablar con ustedes... sobre el acuerdo que llegamos ayer. —Dice. —Es... una difícil decisión.

—¿Cual fue? —Dice mi madre preocupada.

—Tendremos que irnos de aquí, para sacarles de la cabeza que no somos de la realeza.

—Quiere decir que... —No termino de hablar y siento un repentino escalofrío.

—Así es, viviremos como personas normales por un tiempo. Hasta encontrar a los culpables ó hasta que todo esté más tranquilo.

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