Capítulo 18

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Todos los personajes pertenecen a Suzanne Collins

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Capítulo 18

PoV Katniss

Después de la noche del baile me había dado cuenta que recuperar a Peeta no solo se basaba en darle besos u ofrecerle otras cosas, ya que en realidad estaba lastimado, muy lastimado. Hace años cuando hice, lo que hice fue con toda la intención de herirlo porque quería que se olvidara de mí. En ese momento no pensé que algún día regresaría y mucho menos pensé que querría con toda mi alma recuperar su amor. Ahora que sabía que el dolor que provoque era muy profundo no se me ocurría que hacer para aliviarlo y lograr recuperar a mi Chico del Pan, solo estaba segura de algo, tendría que ser muy paciente con todo.

Me sentía frustrada cada vez que me encontraba con él, ya que de mi boca solo salía un simple saludo sin saber que más hacer para conseguir su perdón y su amor nuevamente. Por eso muchas veces me escapaba al bosque a cazar porque esa era mi manera de relajarme, porque necesitaba volver a sentirme yo.

Un viernes en el que Eve no vendría decidí ir a buscar al niño que me había ayudado con lo de las velas. Él me agradaba y me hacía sentir tranquila escuchar el sonido de su flauta, para mi suerte lo encontré en el mismo lugar. Vi una sonrisa sincera y me senté a su lado para escucharlo tocar. Ahí sumida en la música pude ver a Eve escondida detrás de unos árboles, extrañada me acerque a mi hija que estaba guardando sus cosas de dibujo. Al intentar ayudarla tome uno de los dibujos en el que vi solo el perfil de un niño, pero Eve inmediatamente me arrebato la hoja y se marchó furiosa. Desanimada regrese al lado de Kay que parecía extrañado.

Lamentablemente las cosas con Eve tampoco mejoraban, ella seguía comportándose cortante, fría y a veces como hoy algo grosera, ¿qué podía hacer para recuperar a las personas que había perdido?, a las personas que tanto amaba.

--No te preocupes Katniss. Eve parece difícil, ella misma se ha formado esa mascara, pero en el fondo es muy sensible. Solo necesita tiempo para que el rencor desaparezca.

-- Gracias Kay- de verdad me gustaba este chico- Kay te quiero preguntar algo.

-- Sí, ¿qué es?- me pregunta.

-- ¿Tú eres hijo de Elene?

Veo su mirada llenarse de tristeza y sé que no debí preguntar- Sí- contesta.

--¿Cómo esta ella?-pregunto, animada de no haberme equivocado- He querido ir a visitarla.

-- Mi Mamá murió- me dice aún más triste.

-- Oh, lo siento- le digo acariciando su cabello- Ella era una de las mejores personas que he conocido.

-- ¿Cómo la conociste?- me pregunto.

-- Tu Mamá nos ayudó en algo muy importante- le digo simplemente.

Permanece en silencio un minuto hasta que dice- Te gustaría que vuelva a tocar- me pregunta decidido a cambiar de tema.

-- Sí- contesto.

Me sorprendí al saber que Kay era ese bebe que solía cargar antes de marcharme, era ese bebe que Elene tuvo que defender de todo el mundo para poder tenerlo. Recordé a Elene y su historia de amor por ese niño, ahí sentada me di cuenta que para fortuna de Kay había heredado la bondad de Elene, lo podía ver en sus ojos, esos ojos de un color tan diferente al de los ojos de su Madre, nada en su físico se parecía a ella, pero eso era lo de menos, porque lo de adentro seguro era como ella. Agradecida con Elene decidí que de ahora en adelante yo cuidaría a su Kay, que desde ahora yo lo protegería, por eso le pedí que fuera a mi casa todos los domingos para ayudarme y quede de verme con él todos los viernes para pasear por el bosque. Supe que le gustaba la idea, ya que su rostro se ilumino y me regalo una gran sonrisa, sentí tristeza de que no lograra eso con mi propia hija.

Regresando a ti¡Lee esta historia GRATIS!