Capítulo 9

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Con el Presidente declarando que ya no estaban en guerra, el trabajo de la embajada en Bélgica acababa de comenzar realmente. El gobierno Belga siempre había sido bastante activo en su oposición a la guerra, y ahora que una misión de paz comenzaba a crearse para ayudar a reconstruir el país devastado, su postura no se suavizó en ningún momento. Junto con Francia y Alemania, rechazaban abiertamente añadir tropas de las Fuerzas Armadas Internacionales, y Jack se sentía como si se estuviera enfrentando constantemente al Primer Ministro y al Ministro de Defensa sobre este asunto. La situación pintaba mal, porque el Cuartel General de la OTAN se situaba en este mismo país, y Louis había recibido órdenes muy precisas: obligarles a todos a estar del lado de Estados Unidos en este conflicto.

El hecho de que Louis no estuviera de acuerdo con el punto de vista de su propio gobierno no ayudaba. No era la primera vez que esto ocurría, y sabía muy bien que sus propios sentimientos sobre estos asuntos no eran importantes.

Sin embargo, no había nada de positivo en todo esto. El Primer Ministro británico había metido las narices y había prometido ayuda del Reino Unido. Normalmente esto recaería sobre los hombros del embajador británico, pero le habían sido concedidas unas extensas vacaciones, y el Vicepresidente de la comisión estaba ahora al cargo. Tomar ambos trabajos era demasiado incluso para un hombre como Sean Gallagher, y Louis esperaba que le pidieran ayuda a Harry para todo esto.

En el coche, de camino desde el Cuartel General de los Poderes Aliados Europeos (SHAPE) de vuelta a la embajada, Louis no podía apartar su mente de los papeles que quería revisar. La crisis de la Unión Europea, dividida al respecto de la guerra, le había mantenido ocupado todo el fin de semana, pero por alguna razón, su mente continuaba divagando sobre lo que había ocurrido en la inauguración de la exposición del viernes. Besar y tocar a Harry había sido maravilloso, por supuesto. Pero, ¿había sido lo correcto? El joven británico tenía claramente mucha menos aprehensión sobre su encuentro de la que él tenía. Harry probablemente era mucho más experimentado o se sentía menos culpable por serle infiel a su chica.

Louis intentó no pensar demasiado, pero ¿estaba bien desear de ese modo a un hombre? Se había negado a sí mismo esos sentimientos durante la mayoría de su vida adulta, así que ¿por qué negarlo ahora era tan difícil?

Eleanor le quería, a su manera poco convencional y sin adornos. Nunca lo había dudado.
Era una esposa maravillosa, la clase de mujer fuerte que él necesitaba, capaz de tomar las decisiones en la pareja cuando Louis estaba cansado de tener que tomarlas cada minuto de su vida laboral. Era agradable volver a casa y encontrar una pareja cálida, que tenía su propia vida y que no le regañaba por llegar tarde o por no hacer tiempo para ella, pero que de algún modo estaba siempre ahí para él.

Lo único que no tenían era pasión. Ella nunca hizo hervir su sangre, ni que su corazón se detuviera. De hecho, probablemente se las apañarían si no durmieran juntos y, si no fuera porque ella le seducía de vez en cuando, probablemente no tendrían vida sexual.

Y entonces Harry entró en su vida y fue como si le hubieran golpeado en el estómago. Desde el primer instante en que puso los ojos sobre el guapo británico, algo ocurrió en su interior que no podía explicar. Se acordaba claramente del firme apretón de manos de Harry, del brillo en sus ojos, y la confianza que poseía, que podía pasar incluso por arrogancia de no ser por aquella irresistible sonrisa y aquella actitud infantil.

De algún modo no podía quitarle las manos de encima, e incluso aunque solo se habían besado una vez (¡y madre mía qué beso!), realmente deseaba a Harry. Incluso antes de aquel excitante primer contacto, Louis se había imaginado cómo sería tenerle entre sus brazos, sentir sus pieles desnudas tocarse, hacerle el amor...

Louis pidió a su conductor que cerrara la pantalla entre ellos. Quería llamar a Harry y aquello requería un poco de privacidad.

El tono sonó varias veces antes de que tomaran la llamada.

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