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Pen Your Pride

Cain

Los funerales siempre me han parecido una mierda. Muchas personas lloran, pero pocas de estas realmente sienten la perdida.
En el funeral de mi nana Alex, no es la excepción, hay personas que ni yo conocía y están sus hijos, esos malditos que la dejaron sola cuando ella les dio todo, ahora vienen y lloran, como si de verdad les doliera, eso me hace rabiar.

Lentamente me acerco a uno de ellos, Cristiano, el típico idiota sexy pero con una personalidad de mierda, es un prestigiado ingeniero, mi nana le dio estudios, ella se mato trabajando para él, y cuando el bastardo los tuvo, la dejo y nunca más la ayudo. Bien me lo decía ella, cría cuervos y te sacaran los ojos.

-Hasta para llorar hay que saber fingir.-digo secamente.

Cristiano se da la vuelta y me mira con sus ojos color miel llenos de lágrimas, sus hermosos ojos son iguales a los de ella, unos ojos que jamás me volverán a ver.

- Era mi madre, no estoy fingiendo, me duele Caín, me duele.-dice tocándose la parte donde debe estár su corazón, y digo debe, porque ahí no hay absolutamente nada.

Por un momento pienso en mil maneras de sacar su mierda de él, Alex sufria mucho por él y por su hermano menor, estos hijos de puta se merecen el dolor. Se merecen sentirse miserables el resto de su vida.

-Ojala mi nana jamás los hubiera parido, son unos malditos Cristiano, ella los amaba.-él solo baja la cabeza y comienza a sollozar.

-¡No llores, maldito infeliz! ¡No finjas que te duele cuando en realidad te importa una mierda!-le grito con todas mis fuerzas, me acerco a él y comienzo a golpearlo.

Todos los presentes se dan cuenta de mi enojo y se escuchan murmullos, pero nadie me detiene.
Hasta que alguien me toma en brazos.

-¡Jodeer, suéltame! ¡SUELTAME QUE VOY A MATAR A ESE HIJO DE PUTA!-grito, pateo, rasguño, pero no me sueltan, no sé quién me sostiene, hasta que su voz cala hondo en todo mi ser.

-Tranquila, cariño. Estoy aquí, estoy contigo.-esa voz, esa voz es del chico que me ha hecho subir al cielo horas atrás, y está aquí, conmigo.

-Jason.-susurro su nombre.

Me doy la vuelta para encararlo y me abraza, paso mis manos por su cadera y me aferro a su cuerpo como si mi vida dependiera de eso.
No sé cómo se entero de esto, pero seguramente había sido por la prensa.

-Shhh nena, estoy aquí.-mis sollozos se hacen más fuertes al punto que comienzo a temblar.

Mi cuerpo se debilita y me dejó ir, caigo de rodillas sin darle tiempo para sujetarme, pongo mis manos en el suelo y grito, lo hago como si no existiera el mañana.

No me importa perder la voz, ya he perdido a mi nana, ya he perdido todo. Jason se arrodilla ante mí y me coge en sus brazos, me abraza tan fuerte que por un momento creo que puede unir todas las partes rotas de mí, de mi corazón. Pero la verdad es que no, la verdad es que no sanaría nunca o al menos eso creo yo.

...

Después de que me quedo sin lágrimas, volvemos en donde está el féretro de mi querida nana, Cristiano sigue ahí, llora y susurra cosas a la caja abierta.

Nuestras miradas se encuentran y veo dolor en sus ojos, me compadezco de él, pues perdió a la única persona que jamás, jamás lo defraudaría, perdió a la persona que le daría su amor incondicional. Perdió a la mejor mujer del mundo. Perdió a su madre. Perdió a la única mujer que valdría la pena.

El sacerdote comienza a hablar, pero la verdad no estoy escuchando, solo me concentró en dibujar círculos imaginarios en la caja y mi mente vuela al primer día que la vi, se veía tan hermosa, como un Ángel.

Flashback

Baje del auto en brazos de papá, yo solo veía lo enorme que era la casa, el hermoso jardín que había, lleno de rosas blancas, las preferidas de mamá.

Una mujer salió corriendo de casa, era una mujer hermosa, era de piel blanca como la nieve, con un cabello rubio que le llegaba por debajo del trasero, unos ojos color miel que te atrapaban.

Papá me bajo y ella se arrodillo hasta mí.

- Hola muñeca, yo me llamo Alexia y ¿tu?-me pregunto, su voz era suave y delicada.

-Caín.-dije tímida.

- Mucho gusto Caín, tu y yo seremos las mejores amigas y le daremos unos dolores de cabeza a tu papi, que ni dios padre los quitara.-me guiño el ojo y me tomo la mano.
En esta puso un collar de plata con un pequeño dije con forma de pieza de rompecabezas.

-Esto es para que siempre recuerdes que yo estaré contigo, que siempre seremos mejores amigas, que seré tu madre incluso si tú quieres, que aun cuando me vaya allá arriba con tu mami, yo estaré aquí, en tu corazón.-dijo poniendo su mano encima de este.
-Yo tendré el corazón, y recuerda cielo, siempre juntas, siempre amigas.

Y me abrazo, lo hizo de una forma tan protectora, que me hizo sentir segura, amada, viva de nuevo. Con 6 años de edad ella unió cada pieza rota de mí.

-Alex, tú serás más que mi mami.-le dije y bese su mejilla.

No la solté, porque sentía que si lo hacía, me perdería.

Fin Flashback

El sacerdote termina de hablar y ahora los encargados del panteón comienzan a bajar el féretro, me acerco a ellos y los detengo, mi padre se acerca a mi tomándome del brazo.

-Caín, amoor yo...- niego.

-Solo me voy a despedir, por favor.-él asiente y suelta mi brazo, se hace a un lado. Se que todos me miran, incluido Jason.

Me acerco y abro la caja, me recargo en ella y comienzo a hablar.

-Hola Alexia, es la primera vez que te llamo así, pero la verdad es que tu nombre es hermoso, como tú.-retiro una lágrima que se escapa de mi.

-Quiero decirte que esto no es un adiós, es un hasta pronto, claro que tardare un poco en llegar, pero algún día lo haré, lo prometo, tu sabes que jamás rompo una promesa, así que espérame, confía en mí, cuida de mi desde haya arriba, que lo necesitare. Seguiré buscando problemas eso no lo dudes, pero no me daré por vencida, tu no querrías eso, siempre vas a estár en mi corazón, como desde el primer día.-toco su dije y le doy un pequeño beso-Quiero que sepas que los encontrare y juro que los haré sufrir, por ti, por mamá, por todos. Te amo y recuerda siempre juntas, siempre amigas, mamá.

Le dejo un beso en la frente y me retiro, los encargados del panteón bajan la tapa y comienzan a bajarla. Papá me toma de la mano y me mira, asiento con la cabeza y me besa esta misma.

-Ella será nuestro ángel.-me  susurra al oído, y yo le creo, como siempre.

- Así será.-digo y tiro el primer puño de tierra en la tumba, junto a una rosa roja.

Una rosa roja que promete venganza.

Me suelto del agarre de papá y doy la vuelta sin mirar atrás, es hora de empezar con el juego, es hora de que comiencen a rodar cabezas.

Caín. ¡Lee esta historia GRATIS!