Capitulo 5

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La imagen de Riddle frente a ella le causo gran alivio y al mismo tiempo gran pánico. Lo que más deseaba era por unos momentos no tenerlo en su mente mientras metía sus narices en los viejos libros de la biblioteca, pero, ahi estaba él. Ambos cometiendo varias infracciones al reglamento al mismo tiempo. Tom le sonrió, lo que para ella fue muy extraño, claro, él jamás sonreía.

- Supuse te habías metido aquí- afirmó él pícaro.

- ¿Cómo lo supiste?- preguntó ella aturdida.

- Te vi mientras esperabas a que el profesor se fuera. Puede que él no lo notara, pero era bastante obvio que estabas al acecho de la zona prohibida- respondió Tom. Ella tragó saliva nerviosa; y estuvo dispuesta por un momento a dar una excusa falsa para no causarle mala impresión, pero, este siguió hablando. - Me gustan las chicas que rompen las reglas-

Una vez más ella estaba estupefacta; pero a la vez, el cumplido poco convencional del chico le había producido cierto rubor al que ya se estaba acostumbrado.

- Es de esperar que te gusten las chicas que rompen las reglas si tu las rompes Tom- ella sonrió ampliamente en dirección al chico- Además, sería un poco cliché si te gustaran aquellas inocentes que siempre terminan cambiando al chico para bien- él le sonrió aún más y se apoyó en una de las estanterías.

- De hecho, siempre he buscado a una chica que me cambie para mal, la buenas no son tan divertidas como las malas-

La conversación se estaba poniendo cada vez más interesante, pero ambos escucharon la puerta del lugar abrirse.

-Que extraño... estoy seguro que la había cerrado- dijo para sí el profesor de antes.

Tom rió en silencio, tomó la mano de Sophie y corrió hasta llegar detrás de una estantería. El escondite era algo pequeño pues si no se acomodaban bien, podrían ser vistos a través de los libros. Por lo cual, estaban muy juntos, aunque no llegaban a tocarse.

- No parece que nadie este aquí, pero uno no sabe, con estos jóvenes de ahora-

Sophie ahogó una risa ante el comentario de su profesor, ya que, le había parecido muy de anciano. Tom tapó la boca de ella con su mano y miro fijamente por donde pasaba su profesor. Sophie sintió mas nervios que antes; el contacto físico con el para ella era un sueño. El chico dejó de tomar su rostro y la miró para encontrarse con la mueca de medio estúpida que Sophie tenia.

- ¿Estás bien?- murmuró él.

-Claro... ¿Por qué no lo estaría?- preguntó ella absorta en sus pensamientos, en un tono de voz algo alto.

-¿Quien anda ahi?- gritó el profesor acercándose a la zona donde ellos guardaban refugio

-Joder- susurró Riddle.

Sophie lamentó su estupidez mental y se apretó inconscientemente más a Tom para reducir el espacio y que el profesor no los viera. Tom en cambio, sintió por primera vez, que la cercanía de la chica era cada vez menos incómoda y se convertía en algo ligeramente placentero para el. El profesor se aproximaba y ya ninguno sabía cómo salvar la situación. Sin duda iban a ser castigados. Ya no se podían salvar de esta. Sophie tomo un último suspiro y sacó su varita

- ¿Qué haces?- cuestionó Riddle justo cuando ella, murmurando un hechizo, hizo que la puerta de la sala se cerrara de golpe.

- Malditos adolescentes, no escaparan- soltó el profesor saliendo a correr para perseguir a las personas que pensaba habían salido del lugar.

Tom y ella duraron un par de segundos disfrutando de la cercanía, hasta que el chico decidió tomar un poco de distancia y se separó un poco de la castaña.

Condenados | Tom Riddle¡Lee esta historia GRATIS!