Capítulo 1

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-Buen partido Allan- Le dijo Mike a su mejor amigo mientras caminaban hacia los vestuarios.

-Gracias, tu tampoco estuviste mal- Dijo Allan antes de beber un buen trago de agua.

-Bueno, pude haber dado otra asistencia, y meter otro gol, pero en fin, supongo que no estuvo mal.

-Eres demasiado exigente contigo mismo, tienes que relajarte un poco Mike. - Contestó Allan mientras abría la puerta de los vestuarios.

-Bueno, lo importante es que ganamos 3 a 0 y seguimos líderes de la clasificación.

-Claro, además, aún nos quedan 5 partidos, podemos meter mas goles.

-Si, tienes razón- Dijo Mike metiéndose en la ducha.


_______________________Al día siguiente_______________________

El despertador despertó a Mike a las siete en punto de la mañana. Hoy  era lunes, le tocaba ir al instituto. Se dio una ducha rápida y se vistió con unos vaqueros largos y su querida camiseta del Real Madrid, que, como no, tenía el dorsal número once: el de su ídolo: Gareth Bale. A continuación se apresuró a peinarse un poco, ya que su pelo estaba revoltoso después de la ducha. Mientras se peinaba el pelo hacia  arriba se observó a si mismo reflejado en el espejo: Mike era alto y delgado, de piel un poco morena. Su cara era de forma ovalada, con unos grandes ojos azues y el pelo marrón peinado hacia arriba. Su sonrisa no era perfecta, pues llevaba brackets, pero aun así era muy guapo. 

Cuando su pelo estaba más o menos peinado se apresuró a desayunar una taza de leche, y así pudo llegar a tiempo a la parada de autobús. 

Ya en el colegio se dirigió a la cafetería, que era donde quedaba con sus amigos todos los días. Tan pronto entró a la pequeña cafetería pudo divisar a tres chicos sentados en una mesa. Uno de ellos era de estatura media y piel blanca, con ojos verdes que resaltaban su cara y pelo corto de color marrón claro, tirando a rubio. Se trataba de Allan. Los otros dos chicos eran Marcos y Antonio. Marcos era bajito, un poco gordito, aunque no mucho; de piel morena, ojos marrones oscuros y pelo un poco largo y negro; al contrario, Antonio era el más alto del grupo, de ojos azules y pelo marrón claro rizado. Los cuatro iban en la misma clase. Allan y Mike ya se conocían del fútbol, y este año se hicieron amigos de Marcos y Antonio. A Marcos le gustaba cocinar, mientras que Antonio era un gran nadador.

-Hola chicos- Saludó Mike al tiempo que se sentaba en la única silla libre, de lado de Allan.

-Hola! - Contestó Antonio.

-Chicos tengo que deciros un... -Allan fue interrumpido por la campana, que les indicaba que tenían que dirigirse a clase. 

Mientras subían las escaleras Allan intentó decirle a sus amigos lo que estaba intentando decir antes, pero había tanta gente hablando que nadie pudo entenderlo.

Ya en clase no pudieron hablar, ya que sus profesores eran muy exigentes y no les permitieron que se sentaran juntos. Después de tres aburridas clases la campana volvió a tocar, tenían un recreo de cuarenta minutos. Bajaron a la cafetería y se sentaron a hablar.

-Bueno chicos. - empezó diciendo Allan - Lo que intentaba deciros antes es que...- No pudo evitar una sonrisa - Bueno, ayer por la tarde estaba viendo las noticias y...

-¿Y que?- Preguntó Marcos.

-Pues que 'La Fábrica' está buscando jugadores.

-ESO ES GENIAL!!! - Exclama Michael, muy emocionado.

-¿Que rayos es eso? - Preguntan Marcos y Antonio al unísono, los pobres no tienen ni idea de fútbol.

-La Fábrica es el nombre que se le da a los equipos juveniles del Real Madrid.- Explica Allan.

-Cada cierto tiempo hacen pruebas para que niños que juegan bien al fútbol puedan aspirar a jugar profesionalmente. - Continúa Mike.

-¿Y? -Dice Antonio- ¿Por que es tan importante?

-Pues porque las pruebas son aquí, en Madrid, Mike y yo podríamos presentarnos. - Dice Allan.

- Es genial- Dice Mike, muy emocionado.

El resto del recreo se lo pasaron hablando de lo que pasaría si fueran ricos y famosos:

-Yo sería una estrella de fútbol, y viviría en una mansión con mi mujer e hijos.-Decía Mike.

-Yo también sería futbolista, y tendría un jacuzzi en el baño.-Exclamó Allan.

-Pues yo sería cocinero, y construiría una cocina enorme en mi casa. - Soñaba Marcos.

-Y yo sería el nadador más rápido del mundo, incluso más rápido que Michael Phelps, y tendría una piscina interior para poder entrenar siempre que quisiera. - Exclamaba Antonio.

El resto del día transcurrió con normalidad para todo el mundo menos para Mike. El estaba muy emocionado por lo de las pruebas, pues desde bien pequeño soñaba con jugar al fútbol profesionalmente, esta era su oportunidad, y el lo sabía.


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