(TOM)

La madre de Leah soltó una ruidosa carcajada, había estado contando anécdotas de sus días viviendo en el Líbano y a mi me encantaba escucharla pero me sentía cansado ya, había sido un largo día y el anillo parecía pesar una tonelada en mi bolsillo.

-Estas aburriendo al chico, mujer-mencionó Emir, el padre de Leah

Negué con la cabeza, rápidamente, medio sonriendole a mi suegro.

-Para nada-me excuse-siempre es interesante escuchar lo que Chaandra tiene para contar.

La mujer me sonrió, tenía un gran parecido con Leah, aunque ella tenía unos enormes ojos verdes que su hija no había heredado.

-Ah, querido-la mujer me dedicó una mirada amorosa-cuando se casen tu y mi Leah tengo pensado enviarlos al Líbano de Luna de miel...

Emir comenzó a toser, lo mire de soslayo, dandome cuenta que había estado bebiendo té y que casi se había atragantado de la impresión.

-¡mamá!-mascullo Leah, escandalizada y yo me reí entre dientes.

-su noviazgo tiene el tiempo justo para que se casen-continuó la mujer como si Leah no hubiese hablado-Yosué pidió la mano de Kimberly cuando tenían año y medio de novios

Mire a Leah, quien parecía querer ser tragada por la Tierra, con las mejillas sonrojadas.

-Mamá, creo que es momento que te detengas-mencionó Kimberly de manera educada.

Leah tenía una familia numerosa, tres hermanas y un hermano, ella estaba justo en medio en cuanto a las edades, Kimberly era la mayor, después estaba Denikka, Leah, Daya e Íker, de 17 años.

-esta bien hija-la mujer sonrió

-bueno, creo que es momento de que yo me vaya-mencioné-deliciosa la comida, como siempre

Emir asintió con la cabeza.

-Si, antes de que te duermas y dejes la mesa llena de babas-me tomó el pelo Daya

Si hubiésemos estado sin la compañía de Emir y Chaandra le habría mostrado el dedo medio a la hermana de Leah.

Kim soltó una risa divertida, la mire y negaba con la cabeza, poniéndose de pie de la silla donde había permanecido sentada hasta ese momento, luciendo su avanzado embarazo.

- ¿quieres un poco para llevar?-cuestionó mi suegra-vamos Leah

La mujer se puso de pie también, sin esperar una respuesta de mi parte, mi novia hizo lo propio

-Te dije que te quiere más que a mi-mencionó Leah, dandome un golpecito juguetón en el brazo, antes de desaparecer en la cocina.

Emir se aclaró la garganta brevemente y yo le concedi toda mi atención, el hombre me miraba con sus calculadores ojos marrones.

-Espero que no te tomes tan enserio las palabras de mi mujer-mencionó, sin dejar de mirarme, casi haciendome sentir cohibido-Leah es joven...-él dudó-aún puede hacer muchas cosas con su vida.

Joder, ¿acaso me sorprendía el tono de la voz del padre de mi novia? Siempre había sido más que obvio que yo no le agradaba, quizás me consideraba poca cosa para su hija... pero a la mierda, si a Leah no le molestaba que no tuviese dinero como sus cuñados la opinión de Emir me la podría pasar por las pelotas.

-¡Papá!-Daya parecía seriamente sorprendida por las palabras de su padre- ¿que clase de comentario es ese?

Íker se levantó de la mesa, luciendo visiblemente incómodo por el rumbo que había tomado la conversación.

I still loving you¡Lee esta historia GRATIS!