Parte 2 de 2

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Una noche antes de que Mephiles se dispusiera a volver a su casa, unos fuertes dolores comenzaron a ocurrir en mi pecho, como si quisieran arrancarme el alma o si me apuñalasen una y otra vez.

Casi de inmediato las enfermeras que me estaban monitoreando en el momento, salieron corriendo al pasillo para poder encontrar al doctor que venía a verme siempre a medio día. Este entro de manera apresurada a la habitación, podía darme cuenta de ello ya que escuchaba sus pasos rápidos y patinadores a pesar de no poder ver nada.

Obligaron a Mephiles a salir del cuarto mientras el doctor y las enfermeras trataban de estabilizar mis signos vitales, pero por más que lucharon haciendo de todo para rescatarme, solo me dieron el tiempo suficiente para que pudiese despedirme...

Me encontraba tirada en el suelo de ese oscuro y frió lugar, viendo como el brillo que emanaba de mi piel en un principio, comenzaba a tornarse de un tono mate a cada segundo.

Aunque me sentía extremadamente débil, logré escuchar la voz de Mephiles llamándome...

Mephiles: Hey, Sakura ¿Ya te dieron noticias de lo que está pasando?

Sakura: No, aún no. Pero puedo darme una idea por lo que escuche decir a las enfermeras...

Un largo silencio se creó hasta que Mephiles pudo dirigirme la palabra de nuevo.

Mephiles: La verdad es que no me gustaría decirte adiós así de rápido...

Sakura: ¿Y quién dice que esto es un adiós? Probablemente vaya a dejar de tener una forma física en este mundo, sin embargo, tengo completa confianza en que, de alguna manera, voy a conseguir permanecer en este mundo para poder cuidar de las personas que más quiero...

Mephiles: ...

Sakura: Y, probablemente no me creas, pero en este poco tiempo que hemos convivido juntos, te has llegado a convertir en una persona muy preciada para mí, aún sin conocerte realmente.

Mephiles: ¿Eh?

Sakura: No sabes lo mucho que agradezco el que hayas llegado a mi vida, aunque fuese durante mis últimos días...

Mephiles: Yo soy el que debería agradecer por haber podido conocerte, has sido una de las personas más amables que he conocido.

Sakura: Mephiles... Estoy comenzando a sentirme más débil, y ya casi no logro ver mi cuerpo. Por favor, ¿Puedes entregar las cartas a las personas de la que te he hablado?

Mephiles: Claro que si princesa, ten fe en que las cartas van a llegar lo antes posible a quien tu me has dicho.

Sakura: Recuerdas como les dicen, ¿Cierto?

Mephiles: Por supuesto, a la chica le dicen Mizuki y al chico lo conocen como May. Insisto en que es un sobrenombre bastante extraño... Tranquila, lo tengo todo bajo control...

Sakura: Muchas gracias por todo... Nos vemos, Mephiles...

Mephiles: Hasta pronto, Sakura...

Después de esas palabras, observe como mi cuerpo desaparecía, rindiéndose al ser vencido ante la oscuridad...

Poco a poco fui cayendo al suelo, cerrando mis ojos para aceptar mi destino...

*Un par de días después*

Mizuki: ¿Eh? ¿Me ha llegado una carta? ¿De quién podrá ser?

Dentro de un hermoso sobre hecho cuidadosamente con una hoja de un tono gris plateado, se encontraba una hoja de un color rosa pálido muy bonito, escrita encima de esta, se encontraba una carta que recitaba las siguientes palabras:

Mi Último Deseo¡Lee esta historia GRATIS!