Capítulo 8

51 5 2

Louis y Eleanor llegaron tarde al restaurante argentino donde habían reservado mesa para cenar, y gracias al tráfico de la noche de los viernes, llegarían indudablemente tarde a la inauguración de la exposición.

Louis estaba claramente de un humor fantástico, y durante la cena recordaron cómo se habían conocido en una fiesta de la embajada estadounidense en Argentina, donde el padre de Eleanor trabajaba como el Oficial de Información y a donde Louis había sido enviado en su primera comisión en el extranjero. Aquello había sucedido hacía ya veinte años, y Eleanor agradecía que todavía pudiera mirar a su marido y decir que casarse con él fue la mejor decisión que había tomado en su vida.

-Así que, dime otra vez: ¿por qué te costó casi un año y medio acostarte conmigo? -bromeó ella.

Louis se limpió las comisuras de la boca con la servilleta y comenzó a decir sus razones, contándolas con los dedos de la mano:

-Era un caballero, ¿qué más puedo decir? Además, no sabía a dónde se dirigía mi vida. Sabía que podía ser enviado a cualquier sitio previo aviso, así que imaginé debía asegurarme de que eras la mujer adecuada para mí. Y quería terminar mi carrera primero, para que si te llevaba al extranjero, pudiéramos vivir de un solo sueldo.

-Bueno, fue muy amable de tu parte el dejar tan buena impresión en mis padres. Creo que aquello fue el único argumento de todos los que les di que realmente les convenció cuando les dije que me iba a Dinamarca contigo antes de estar casados. -Colocó su mano sobre la suya y jugueteó con su alianza-. Tengo que reconocer que lo de esta tarde ha hecho que te perdone por tenerme esperándote durante dieciocho meses.

-Pensé que ya había conseguido que me perdonaras la espera hace mucho, Ele -contestó Louis tímidamente.
-Bueno, pues entonces no sé qué querías que te perdonara con lo de antes, pero por favor, ¡hazlo otra vez! -Puso los ojos en blanco durante un instante y tomó otro sorbo de su vino.

Louis se quedó callado hasta que se dio cuenta de que su silencio le hacía parecer realmente culpable.

-¿Quieres postre? -preguntó sin convicción.

*****
Harry entró en el Palais des Beaux Arts con Lucy de su brazo. Había intentado ir sin ella, pero después de ver sus ojos iluminarse cuando le dijo donde iba a pasar la velada, no tuvo corazón para decirla que no podía ir.

Incluso aunque el museo era grande, la recepción tenía lugar en uno de los salones pequeños y, consecuentemente, estaba bastante lleno. La mayoría de los asistentes eran mayores en edad, hombres gordos con mujeres de mirada aburrida a su lado, y muy poca gente realmente miraba los objetos expuestos.

Harry escaneó la sala buscando a Louis pero no pudo encontrarlo, así que guió a Lucy hacia un gran tapiz que cubría la mayoría de la pared más cercana a ellos. No quería aventurarse mucho entre la multitud, no fuera a ser que no viera a Louis entrar.

Hombres altos, elegantes y con pajarita caminaban por toda la sala llevando bandejas con bebidas, y Harry consiguió sacar dos vasos de champagne, dándole uno a Lucy.

-Deberíamos mezclarnos con la gente, Lucy. Hay mucha gente importante aquí -sugirió Harry, pero vio el pánico adueñarse del rostro de su novia-. No te preocupes. Yo estaré ahí -ofreció con una sonrisa, aunque eso significara que sería virtualmente imposible hablar con Louis esa noche a solas.

Justo en ese momento el disparo de flash de las cámaras se adueñó de la entrada principal, y todos los ojos se volvieron hacia la pareja que entraba.

Louis llevaba un traje elegante y oscuro, y Eleanor se veía absolutamente radiante en su vestido de dos piezas azul claro.

Fueron recibidos por el conservador del museo y varios invitados se dirigieron a la entrada para estrechar sus manos.

Diplomacia¡Lee esta historia GRATIS!