Un buen trato

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Un buen trato era aquel,

pensaba su amigo vacilante.

Sexo sin pena le ofrecía él,

en sobra de pasión ardiente.

Pero, en este trueque

un cambio es inminente

por todas sus caricias,

de ella, él esperaba solo lo prudente:

Su más sincero cariño.

Más esto no se hacía por codicias,

que no hay pudor por corpiños.

Y entre todas las parejas,

dichosas en bellos prados,

sus miradas no eran raras,

solo hay algo a lo que se asemeja,

pues no había encontrado

Hombre y Mujer que más se amaran.


Historia de la madrugada en que decidí mi ir. ¡Lee esta historia GRATIS!