10. El crater andante se toma un pequeño chapuzón no-planeado.

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Me sentí exactamente igual que los Stoll después de hacer una buena broma. Ahora quiero comer. (¿Qué tiene de malo? Narrar da hambre y sed, y si no me equivoco voy casi 37 capítulos narrando y escribiendo... solo digo).

Fui a la cocina a prepararme un sándwich de jamón y queso, cuando de pronto, escuché a alguien lavando platos. Era esta chica, la que Sadie detestaba, tratando de enjuagar un vaso de vidrio. Un momento, así no se enjuaga a menos que enjuagar sea dejar toda la espuma. ¿Acaso quiere intoxicarnos? Luego pasaba un trapo lleno de bacterias y gérmenes (y no es que sea una fanática de la limpieza...) por un plato de loza.  Tenía cara de estreñida. (No me gusta lavar la loza, hey, loza malita...)*

- ¿Qué haces aquí? -preguntó la chica.

- Nada. Iba a preparar un sándwich, ¿y tú?

-Me castigaron. Bast dice que fui yo porque encontró "evidencia" en mi cuarto. ¿Puedes creerlo? Maldita Zia, ¿cómo fue tan tonta para caer en una broma así?

-Claro... ehmmm, ya no tengo hambre -dije al ver como lavaba los demás platos. Nota mental: Evitar cualquier comida que sea servida en los platos de la mansión por más apetitoso que parezca, a menos que quiera una intoxicación segura.

Subí las escaleras y escuché gritos dentro de la habitación de Zia.

- ¡Ya te dije que no me gusta, Aqua! Por Ra, Zia. ¿Acaso no piensas en otra cosa?

-No. Sino que Ricitos de Oro me saca de mis casillas.

-Sí, claro. Antes Sadie también lo hacía, pero no quieres intentar matarla todo el día.

-Es tu hermana.

- ¿Y...?

-Pues que... es diferente. No compares a una desconocida con tu hermana.

Carter parecía en serio cansado y furioso.

-Zia, lo he intentado muchas veces. Te he perdonado una y otra vez porque te quiero pero ya no aguanto esto. Terminamos.

Me tapé la boca con las manos pues me estaba riendo. En serio, la cara de Carter daba risa. Además parecía que quería agregarle "Bitch" a lo último... Me metí en mi habitación lo más rápido que pude y estallé en carcajadas dentro.

- ¿Aqua? -preguntó Sadie -. ¿Acaso ya te poseyó el demonio? -preguntó y cerró la puerta.

- ¿Desde cuándo te convertiste en cura, eh, Sadie? -dije, pues tenía ese ridículo uniforme.

- En serio, ¿por qué te ríes como poseída?

- Es que... Carter y Zia han terminado... y... Carter como qué... "Terminamos, bitch" y.... y... -Aquí no aguanté más y me maté de la risa, pero esta vez Sadie me acompañaba.

Los días siguientes consistían en jornadas de clases para ser una buena maga egipcia. Pero en las noches me escapaba de mi habitación y me lanzaba al lago. Llegaba lista para mi hora de lectura con Carter al cuarto. Esa semana terminamos Los Juegos del Hambre. Pero veía que Zia tenía una conducta extraña.

Ahora que el Cráter andante ya había roto con Zia paraba pegado como un chicle conmigo.  Lo cual me da puntos de ventaja con Hera. Además daba muestras de afecto constantes. (Me siento como si fuera una científica al decir eso) Como por ejemplo: Cuando me leía ya no se sentaba en una sillita de madera en frente a mi cama, sino que se sentaba encima de mi cama, al frente mío y cuando despertaba en la mañana estaba abrazándome a mi costado... misterioso. Y siempre que pasábamos por la sala me agarraba de la mano (puaj, me está sudando la manita).

En fin, ahora me está leyendo Sinsajo. (¿Qué? Era un maratón hasta la mañana siguiente).

-Mira, el amanecer -dijo el Cráter.

- ¿Adónde?

Seriamente me dio su mano, la cual yo tomé. Pero él la tiró tan fuerte que me caí al piso. Él creyó que me pararía y que haría un esfuerzo pero no, yo no quería salir.

-Vamos, ni que fueses como los  vampiros de Crepúsculo brillando bien fresa.

Yo esperaría que él se digne a levantarme en brazos, pero solo me siguió jalando mientras seguía en el piso muriendo de risa. Este Carter era un hijo de...

Pero luego entendí. Nunca había estado despierta hasta tan temprano o tan tarde como para ver algo así. Se sentía incluso místico.

- ¿Quieres bajar? -preguntó sonriente.

-¿Y hacer qué, exactamente? Porque no sueñes que...
era muy tarde. El cráter ya estaba bajando escaleras así que fui detrás de él. En serio, si esto no fuera una misión ya lo habría mandado a los campos Asfódelos de lo irritante que él era.

- ¿Te gusta nadar, Carter Kane? -pregunté cuando estábamos mirando el río. Él quería abrazarme, pero le había dicho que odiaba eso. Me sentí rara cuando una vez él lo hizo. Odiaba que me toque así que le había dicho que no era una persona muy táctil.

- Ahmmm, bueno, yo... -empezó y lo empujé al río tratando de escapar de la situación otra vez. Creo que leyó mi rostro antes de caer pero quizás no.

SPLASHHHH.

Fui caminando por la orilla y no lo vi salir a la superficie. Temí lo peor.

- ¡Carter! -grité.

Me lancé al lago y no lo veía. Vi unas plantas acuáticas y fui a buscarlo ahí pero no vi nada. Pero alguien me sujetó de las manos inesperadamente.

- ¡Carter!

El muy perro se había escondido para preocuparme. Con señas me dijo que subamos a la superficie. Al subir, terminamos de ver el amanecer y me encantó.

De cualquier manera esto me hacía recordar a Percy (y a Apolo con su Maceratti.) Lo extrañaba. El cráter me jaló del brazo y me hundió a la profundidad. Sentí como si las manecillas de un reloj resonaran en mi mente. Como cuando los relojes antiguos marcan la medianoche.

Traté de nadar hacia las algas para escapar de esto otra vez, pero cuando menos lo esperé unos labios rozaron los míos. Le hice creer que me gustaba pero en realidad lo odiaba por hacer eso. Aquel roce era muy lento y delicado. Era como si él esperase algo.

Aterrada y con la piel de gallina le tomé del cuello sonriendo ampliamente. Te odio, Carter Kane. Me sostuvo de la cintura y me besó lenta y cautelosamente.

Yo no quería hacerlo. Esto me recordaría a Percy (y no es que quiera andar de sentimental) pero sentía que besarlo debajo del mar era como un tipo de insulto a mis sentimientos por Percy. Esa había sido nuestro sello personal. De alguna forma sentía mis ojos escocer de lágrimas porque yo no quería esto. Yo amaba a Percy. No quería sentirme especial junto a nadie.

Pero tuve que contenerme y devolverle el beso. Toqué con mis manos su cabello y acaricié su espalda. Casi me olvidaba que estaba con un mortal que necesita respirar así que subimos a la superficie.

No recuerdo muy bien si lo besé otra vez en la superficie porque él parecía dudar de mí o porque Hera o Afrodita susurraron algo en mi cabeza o porque... No quiero pensar que eso me gustó, yo quería a Percy, eso estaba grabado ya en mi. Se supone que así es como funciona el universo... el sol es caliente, el agua es húmeda y Aqua McCartney está destinada a estar con Percy Jackson de por vida.

- ¿Quieres ser el Always de mi After all this time? -dijo al recuperar la respiración. Le di un zape. Quizás mi furia podría ser vista como infantil a sus ojos, pero realmente solo le pegué porque quería desviar la atención de mis ojos con lágrimas.

-Primero -dije firme-: Tú no te pareces físicamente a Snape y mi nombre no es Lily. Segundo: ¿Acaso quieres que muera? Tercero -empecé y él parecía haber perdido toda su esperanza. Malditas Hera y Afrodita, lo que me hacen hacer ustedes -: Always!, ¡Real!, lo que quieras.

Sonrió como nunca antes y me dio otro beso, al menos este era en la frente, así que no me sentí tan mal. Luego subimos las escaleras a continuar con la maratón. Justo cuando terminaba Sinsajo. Sadie entró en el cuarto:

- ¿Se quedaron despiertos toda la noche leyendo ese libro? -preguntó.

-No, no, terminamos toda la saga -respondí.
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*Hola soy Germán

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