9. Apagamos a la chica fuego.

209 21 6

El resto del día me la pasé ideando una pequeña bromita a Zia. Como sé que ella odia agua se me ocurrió poner un balde con agua flotante (con ayuda de Sadie) y apenas se levante de su cama al día siguiente el balde le caería. Pero cómo queríamos mejorar la broma, Sadie y yo nos fuimos a un parque para perros en Brooklyn, así que...

-Agg, esto me da asco -dijo Sadie agarrando con una gran pinza un pedazo de excremento de perro. (Parecía que el perro estaba con el estómago flojo y eso no olía exactamente a rosas qué digamos.)

-Imagina la cara de Zia cuando le caiga en la cabeza -le dije. En serio, aunque misión no fuese andar con Carter, esta chica me caería gorda.

Guardamos el excremento en bolsas.

Fuimos a una tienda que quedaba cerca y compramos una gaseosa de un color amarillento, también compramos queso en lata y miel. Y no, no era para comer.

Al regresar al Nomo Primero, subimos a mi habitación y dejamos todo dentro del mini-refri. Creo que los Stoll no eran tan mala gente después de todo. Es raro, incluso los extraño.

Luego de que Carter entre a mi habitación y se quede dormido después de leerme Los Juegos del Hambre, esperé despierta hasta la medianoche para poner el plan en acción:

Tocaron tres veces la puerta.

Carter seguía babeando (igual que Percy), así que salí tratando de dejar todo igual. Antes de salir saqué las cosas del refri y seguí a Sadie hasta el cuarto de Zia, quién estaba durmiendo. (Y roncaba peor que el Cráter humano.)

Con un hechizo para levitar objetos Sadie colocó el balde en una buena posición. Regué el excremento por el piso mientras Sadie le rociaba el queso en lata a Zia por todo el cuerpo. Las gaseosas (o sodas, en otros países) amarillas las rocié por la parte inferior de la cama, cuidando que no toque su piel. Sadie esparció la miel por todo el pelo de Zia (para que vengan los insectos y se la coman viva).

Nos llevamos toda la evidencia al cuarto de una chica que seguía la senda de Tauret (diosa hipopótamo del amor), (la chica le caía mal a Sadie, decía que le hartaba que le pare mandando cartas a Anubis). Escondimos todo por entre su ropa. Y finalmente regresamos a nuestros respectivos dormitorios.

Al día siguiente mi sueño fue arrebatado (Ella se arrebata, bata, bata, bata, bum, bum se arrebata y yo no sé lo que le pasa...) por un grito de agonía. El Cráter también se levantó.

- ¿Esa fue Zia? -preguntó. Yo me hice la loca.

- No sé.

-Ahhhhh -gritó de nuevo y Carter salió corriendo.

Había una multitud reunida alrededor del pasillo. Fingí interés y preocupación. Zia estaba mojada completamente, y eso no era todo; había excremento de perro entre sus dedos de los pies, un líquido amarillo se derramaba por sus piernas, habían moscas alrededor de su pelo y estaba con queso en lata por todo el cuerpo.

-Tú -me gritó la chica-fuego. -Esto lo planeaste tú, ¿no es cierto? Rubia estúpida. -Ay, no. Ahí sí no me quedaría callada.

Le grité un montón de cosas que solo escuché alguna vez a los tipos de las combis. Annabeth estaría muy orgullosa de mí (al igual que todas las rubias del mundo.) Todo el mundo me miró extrañado. Una chica tan linda con una boca tan sucia. Hasta las monjas de mis  ex-colegios me lavarían la boca con agua y jabón. Ja, las ventajas de haber vivido en Latinoamérica durante un tiempo.

Ella casi me estrangula con la mirada y luego, ¡pum!, la chica estalló: se lanzó encima de mí y me trataba de cortar la circulación del cuello. Le di un empujón y cómo si tuviera mi espada de hierro estigia hice una mímica con las manos de quitarle la tapa al lapicero. Oh, oh, mi gran error. Tomé su codo con mis manos y lo doblé (al estilo de las luchas) de costado. Ella chilló de dolor, música para mis oídos.

-Wow, wow, wow, oye, ¿has comido carne cruda en la cena? -preguntó un niño de diez años aproximadamente.

- ¡Pelea, pelea, pelea! -gritaba la gente.

Pronto vino la tal Bast, diosa de ¿los tigres?, bá, ya ni me acuerdo. Nos separó amenazándonos con usar sus garras. (Gata fiera...)

Cuando Zia se fue, Sadie se acercó:

-Eso fue fabuloso, ¿dónde lo aprendiste?

-Hmm, en un campamento de verano.

- ¿El campamento de las luchas violentas? Jódete, yo quiero ir también.

Luego fuimos al desayuno. (Y Zia seguía con nuestra obra de arte en el cuerpo.)

-La verdad no sé por qué lo ha hecho -le dijo nuestra querida enemiga al Cráter. -Debe ser una loca desquiciada. No es una buena influencia para los niños pequeños. Propongo que la expulsen de la Casa de Brooklyn. Hace demasiado alboroto.

Luego se giró hacia Carter que hacía todo lo posible para no reírse. Y así fue como me di cuenta de que tenía un gran hueco sin pelo en su cabeza. Me hizo recordar a mi abuelito, cuando éste tenía 80 años.

-Primeramente, tú lo empezaste todo -me atreví a decirle-. Yo ni siquiera te he hecho esto. Así que aquí la loca desquiciada eres tú. La mala influencia eres tú. Yo sólo me trataba de defender.

-Ay, claro. Ahora eres la víctima.

-Pero es verdad. Carter, ayer no salí para nada de mi cuarto, ¿no es así? -dije girándome para enfrentar la risa del Cráter andante-. Y lo sabes tú más que nadie.

Todos los que estaban sentados en la mesa voltearon confundidos a ver a Carter. Una chica (la seguidora de Tauret) escupió todo el jugo de naranja.

-No habrán hecho... eso, ¿no? -preguntó Bast enojada.

- ¿Qué? Tengo 15 años -me defendí.

- ¡CARTER! -gritó Zia enfurecida.

- Ya te dije que solo le leo libros, Zia -dijo-. Si sigues comportándote así con la nueva iniciada, rompemos -amenazó Carter.

-Es que a ti te gusta la iniciada, ¿no es cierto? Por eso la defiendes.

-Zia... -empezó Carter.

-Ok, ok, me callo -dijo rendida.

-De una u otra forma tendremos que ver quién lo hizo -dijo Bast-. Es algo grave lo que quién- sea ha hecho. Está muy mal. Así que cuídense, pues castigaremos a esta personita rompe-reglas.

Sadie y yo juntamos miradas y sonreímos.

Zia no descansaría hasta probar que fui yo, para que me castiguen limpiando todos los baños, que fue lo que Bast impuso, así que perdió tiempo uniéndose al club anti-Aqua como co-fundadora, pues todo el día hablaba mal de mí con Anubis.

Me contenté con lo último que dijo Carter. Lo único que necesitaba era hacer perder una vez más los estribos a Zia y eso es más fácil de lo que parece.

Creo que lo único que extrañaré del Nomo Vigésimo Primero (Casa de Brooklyn, la mansión egipcia, cómo prefieran) será a que Carter me lea...

Pronto llegamos a unas partes en que el personaje de Katniss besaba a Peeta y Carter narraba esa parte poniéndose cada vez más colorado:

- ¡Cálmate, Cráter andante! Entiende que no eres gay y punto.
............................................................................................

En fin, creo que ya es momento de una maratón.
Sí, haré una maratón, serán tres capítulos.

Griegos y... ¿egipcios?¡Lee esta historia GRATIS!