I.

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Lunes, deseando saber que ese día no existe. Que el comienzo de la semana no será aburrido igual que todos, sin nada interesante, tanto aburrimiento, Colegio, Colegio y más Colegio. ¿Por qué no sucede nada dentro de ese Edificio llamado cárcel pero con nombre comercial de Colegio? Todos los días es lo mismo, y más tedioso aun, cuándo debes levantarte temprano.

Ya había sonado aquella melodía tintineante, que hace lo que sea por meterse hasta tus neuronas, haciendo reaccionar al cerebro. No sé porque acepté que Gilinsky pusiera esa alarma en mi teléfono, pero Claro me conocía mejor que nadie y sabía que no me levantaría de voluntad propia si no fuera por ayuda de aquel aparato.

Levantando mi cuerpo de aquella cómoda cama, fui directamente al baño. Una ducha de agua Caliente con un final frío para poder despertarme mejor, era lo único que me hacia reaccionar. Afuera encontrándome con el horrible uniforme el colegio.

¿Por qué no usar ropa normal? A no, "No es adecuado" todos dicen. Vestí mis Pantalones color beige, junto con la Camisa tipo Polo azul marino, y luego para desgraciar más el asunto, una corbata debía estar ahorcándonos nuestro cuello.

Por suerte no había reglamento para los Zapatos, así que tan solo mis Vans negros y Listo. Mi cabello alborotado sobre mi cabeza, con un poco de humedad aun. Moviéndolo de un lado a otro para que tomara su posición de siempre.

Aquel Instituto era Privilegiado, uno de los Mejores de La ciudad si así se puede Decir. Mi Padre se había negado a dejarme trabajar en su empresa junto con él, si aun no terminaba mis estudios. Pero independientemente de trabajar con él, era que mi punto principal sería salir de esa cárcel de Colegio, en dónde los estudiantes de ahí se basan en lo superficial, por ser hijos de empresarios se les suben los sumos. Claro está que eran muy pocos los que tenían otro tipo de Ideología, como es el caso de mis Mejores amigos Jack G. y Jack J., que simplemente detestamos estar es ese lugar, y no por el hecho de estar estudiando, de a fin en cuentas, esto nos servirá en algunos años, pero las personas con las que hay que lidiar es repugnante. No se diga las Mujeres, soy Hombre y debe haber respeto hacia ellas, pero su forma tediosa de acercarse a los hombres era exasperante.

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Salí de mi habitación con las llaves de mi Moto. El desayuno ya estaba hecho, no sé qué haría sin Vale, si no estuviera aquí para mí.

La única condición que me dio mi padre para poder vivir solo en un departamento, fue que tenía que ser responsable en ese aspecto y lo primordial, no causar problemas ni quejas en el Colegio. Aunque en si eso no estaba puesto en práctica, pero no me decía nada, pues mis calificaciones lo dejaban callado. No tenía las palabras para reprocharme algo. Mi madre estuvo de acuerdo con él, aunque no le agradara mucho la idea de tener mi espacio, en este caso viviendo solo.

-Buenos Días Niño- saludó aquella mujer de edad avanzada, con mirada profunda, pero la simpatía desbordaba de su cuerpo. Solo venía aquí, por las mañanas del fin de semana y el lunes, para prepararme mí desayuno y mantener mi apartamento limpio. Llevaba trabajando para la familia desde hace muchos años, así que al parecer me conocía desde que yo no tenía conocimiento de nada.

-Buenos Días Vale- saludé y tomé asiento en la barra. Tomé un sorbo de mi jugo de Naranja, para después comenzar a desayunar.

-¿Cómo durmió el pequeño?- preguntó burlona. Sabía que no me gustaba que me tratara como a un niño.
La fulmine con la mirada y sonrió satisfecha por lo bajo, pues había logrado que un poco de exasperación llegara a mí.

-El departamento ya está limpio, y por favor para la otra que hagas una fiesta, trae amigos más decentes- dijo la Mujer frente a mí. Sonreí por su comentario.

She's Not Afraid |Shawn Mendes|¡Lee esta historia GRATIS!