Epílogo

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" Querido lector, las sombras han regido mi vida desde que tengo memoria, me han seguido y atormentado, he roto mis amistades y ya no tengo otro nexo en esta vida si no son mis sombras, y ellas me dan la oportunidad para que ninguna otra persona deba pasar por lo que yo pasé, que nadie tenga miedo a esa oscuridad nuevamente. Me han dicho el precio que debo pagar, es uno alto, pero esto lo hago por ti y por aquellas personas que tienen miedo a la oscuridad, debo ser yo quien los salve, porque yo y solo yo puedo hacerlo. Debo irme. Lo lamento."













"Se levantó de la silla y cuadró todas las hojas que había escrito. Lentamente caminó a la luz de las lámparas y con un suave soplido extinguió su calor, las moscas a su alrededor volaban incansables y el piso cubierto de tierra dejaba registro de sus pasos. La sombra lo rodeaba, pero el sabía cual era tu misión, nosotras le susurramos todo lo que debía hacer. Caminó con sus ojos cerrados hacia el exterior de la vieja casa abandonada en la colina con el aceite de quemar en sus manos, pasándo al lado de la pequeña estatuilla de un ángel con sus brazos alzados al cielo, de pie en medio de la noche le dijimos el secreto para extinguir las sombras de este mundo, él debía ser la "luz". Bañándose en el aceite, humedeciendo su cabello y su ropa, encendió una cerilla y la dejó caer en sus pantalones. Mientras el fuego consumía su piel, el silencio reinaba alrededor suyo, ningún grito salió de sus labios, ni una expresión se manifestó en sus ojos, la sombra se había extinto, por ahora. De los vapores que soltaba su cuerpo brotó una nueva sombra, una más grande que él mismo, la sombra de la soberbia, el primer ángel había sido liberado como último. La soberbia le regía en vida, ahora él le servirá en muerte."


Sombras en la Oscuridad¡Lee esta historia GRATIS!