26 de abril

Estaba oscuro, no podía distinguir gran cosa, solamente esos ojos...

—¿Quieres que tu sueño se cumpla?-dije

—¿Que?

Antes de que pudiera formular alguna pregunta me acerqué a él y le di un beso...

Mi alarma sonó más fuerte de lo que hubiese querido, abrí los ojos de golpe, aún recostada en mi cama. Nota, aunque pongas tu canción favorita de tono de alarma no alegrará tu día. Mucho menos en lunes a las 6 en punto.

Me senté en la cama aún sintiéndo sueño ya que la noche anterior me desvelé  junto con Tessa viendo algunas películas. Estire mi brazo y encendí la lámpara que estaba en mi mesita de noche.

Mi habitación consistía en una cama grande (matrimonial) que estaba enmedio de la habitación, al lado había dos mesitas de noche de las cuales, una tenía una lámpara y la segunda tenía libros un tanto desacomodados pero de igual forma no se veían mal, mi escritorio estaba cerca de la ventan en él había muchos libros que variaban desde románticos hasta algunos que utilizaba para la escuela. Enfrente de la cama había un mueble el cual tenía mi pequeña pantalla, una bocina para mi iPod, un pequeño Estero y claro que algunos discos. Cerca de la entrada había un espejo de cuerpo completo y un perchero.
Estaba tapizado por papel que hacia la apariencia de que era ladrillo y los focos colgaban del techo. "Tú habitación es una mezcla de lo vintage con algunos extraños toques hipsters" Tessa me había lo había dicho un par de veces, tenía razón.
También había tres puertas, la primera era la entrada, la segunda el baño, y en la tercera tenía mi guardarropa.

Me levanté para así dirigirme a la puerta que me llevaba al baño —el cual compartía con Tessa— sabía que la muy perra entraría tarde hoy ya que nuestros horarios eran muy diferentes.

Cuando por fin termine mi muy relajante baño tome unos jeans negros ajustados, mi camisa de cuadros roja y mis tenis vino, mi cabello negro lo deje suelto, para terminar aplique un poco de máscara para pestañas y algo de delineador negro el cual hacía resaltar mis ojos azules.

Cualquiera que me viera diria que no se nota que estudie derecho, cosa que en realidad me importaba muy poco, podía vestir casual con jeans y camisetas grandes pero también podía usar tacones y faldas.

Salí de ahí no sin antes desayunar. El clima estaba bien, ni mucho calor ni mucho frío, me dirigí a la parada de autobuses para así tomar uno que me llevaría directo a la universidad.
No esperé mucho para que llegara, en cuanto subí puse música en mi teléfono y conecte mis audífonos. Todo el camino fue rápido y en cuanto baje me dirigí a mi edificio hasta que vi a Aaron junto con John.

-Hey! Aaron- le sonreí pero el no lo hizo lo cual me extraño camine hacia ellos- Hola chicos

-Giselle, que linda estas hoy, esa camisa te queda bien

-Gracias John, tu también te vez muy bien

-Así es como debe ser- sonrió y visualizo a una chica que pasó a unos metros de nosotros- Los veo después, hay algo que debo hacer.

Y con eso se fue dejándonos a nosotros dos en un muy incómodo y raro silencio ya que nunca pasaba algo así.

-Te llamé el otro día

-Uh... Si yo mmm, estaba ocupado

-Ahh...- sonreí y el lo hizo lo mismo.

-Lo siento no te salude- dijo mientras me daba un beso en la mejilla y me abrazaba. Después de algunos segundos no se separaba de mi, algo inusual de él.

-Aaron, esta bien que me quieras pero si no me sueltas apestaré a tu perfume todo el maldito día.

-Cállate. Que se que amas mi olor- aún no me soltaba y sentí como sonreía

-Eso fue algo raro de decir- se separó de mi

-Yo...-de pronto estaba serio y aún más extraño-... Me tengo que ir, Mary debe estar buscandome

-Bien, te dejaré ir con una condición- me observó con cara de 'Oh no. Bien, ya que, pero date prisa'- tu y yo, nos vemos en la cafetería de paso a las 4, tenemos que hablar seriamente- lo apunte con mi dedo y en ese momento su cara se puso un tanto pálida

- Y-yo no pue...

-Aaron, no se que mierda pasa contigo ¿ya no confias en mi?

-Bien, bien... Te veo aya a las 4- se rindió al fin

-Deacuerdo entonces te veo despues- le sonreí por última vez y me alejé.

Camine directo a mi edificio que de hecho, no estaba lejos. Tranatndo de dejar a un lado el tema de Aaron comportándose raro durante la semana pasada.

¤¤

-¿Que vas a ordenar?- me pregunto un chico alto, delegado, con ojos increiblemente lindos de color verde con algunos destellos de gris. Vestía una camiseta roja (como el resto de los meseros) y tenía una libreta amarilla en la mano.

-Dame un capuchino y... Un sándwich por favor.

-Claro, ahora te lo traigo- sonrió de manera coqueta

Rodé los ojos y sin querer sonreí, tome mi celular para así desbloquearlo. 4:15pm.
Suspire porque Aaron no llegaba, el siempre era puntual. No se que le pasaba últimamente pero estaba extraño, en un momento podía ser la persona mas jodidamente cariñosa y al otro era distante e incluso un poco frío.

Los minutos pasaban y él aún no llegaba, ni siquiera una llamada o un mensaje -Es un idiota- pensé mientras me levantaba para pedir mi cuenta, hasta que la campana del local sonó. Creí que sería  Aaron, pero no fue así, un grupo de chicos entraba empujandose entre si y riéndose. Alcé mi mano y el chico se acercó.

-¿Podrías darme la cuenta?

-Claro- sacó su cuaderno y arrancó una pequeña hoja- oye... Puede que sea un tanto extraño pero... Te he visto por aquí antes y, no se, me preguntaba si te gustaría salir algún dia conmigo.

-Yo, no se si...

-Sólo... Sólo piénsalo ¿si?

-Deacuerdo- sonreí de lado y el imitó mi gesto para así darse la vuelta y seguir con su trabajo

Deje el dinero y propina en la mesa y salí de ahí intentando olvidar el porque había ido ahí en primer lugar.

Caminé unos minutos mientras tomaba sorbos pequeños de café para no quemarme, pues estaba muy caliente todavía. Trate de hacer memoria sobre mis tareas. Ensayo para el viernes, examen la próxima semana, dos reportes, uno para el miércoles y otro para el jueves. Probablemente no era todo, pero era lo que recordaba.

Seguí caminando, mis clases habían terminado y ya que Aaron había dejado plantada, podría irme a casa. ¡Aaron me dejó plantada¡ no era su estilo, mucho menos sin avisarme, en realidad no sabía si estar enojada con él o preocuparme. Lo que era un hecho, es que estaba muy extraño y al parecer sólo era conmigo ¿Estaría enojado? Y si lo estaba ¿Por qué?. Deje escapar un pequeño e inesperado suspiro y me senté en la parada de autobús. Haciendo lo posible por olvidarme un rato de ese asunto.

Amargo amor¡Lee esta historia GRATIS!