Me estaba preparando mentalmente y físicamente también para dejarla. Entonces no había nada que hacer, espero que encuentre un hombre el cual la ame y ella también. Siento mis lágrima rodar por mis mejillas pero no las limpió. Mi nerviosismo hacia que mis ojos vagaran por todo el aeropuerto.

Lo único que me hace sentirme bien es que ella estará feliz con quien ella eligiera. Esperaba mi vuelo pero simplemente aún el avión no salía. Mi teléfono sonó pero no quería contestar, rechace la llamada siquiera sin saber de quien se trataba. Llamaban sin parar y yo no quería contestar Hasta que las llamadas se hacían más constantes. Desbloquee el teléfono y contesté.

—«¿Evan?.» — era Nevae y su voz se encontraba angustiada.—«¡Respondeme!».

—«¿Qué es lo que quieres?, creí dejarlo claro».—sentí un nudo en mi garganta.

—«¡Esa carta no me dice el porque de que me estés abandonado!» — gritó desesperada.

—«Lo dice, solamente...por favor no me odies» —dije en un tono urgido.

—«No lo hago, pero ¿Porque lo haces?» —su voz se quebraba.

—«Tu ya no me quieres, yo lo sé, te veo preocupada y nerviosa. Como si ya no quisieras estar conmigo» — no se escuchó nada, solo un sollozo, y eso fue bastante para saber que ella no me quería.

—«No es así» — dijo con la voz rota.

—«Esto me duele más a mí que a ti» —la voz de la mujer que anunciaba los vuelos dijo que el vuelo 7896 estaba por despegar, ese no era mi vuelo pero todo se había arruinado.

—«¡No te atrevas a tomar ese vuelo!, ¡Te lo prohíbo!» — dijo con pánico.

—«Te amo, ¡Joder, te amo!, pero no pienso obligarte a amarme» — el nudo que tenia en la garganta hacia que esta me duela.

—«Evan, por lo que más quieras no te atrevas siquiera a poner un pie en el avión. ¡Yo... Yo te...» — pero antes de que terminará le di fin a su llamada Solo tenía que esperar a que anuncien mi vuelo.

Habían pasado 20 minutos, anunciaron el vuelo 2324. Ese si era mi vuelo hacia un nuevo comienzo. Agarré mis malestas e iba a pasar por la puerta y escuché mi nombre, voltee a ver por todos lados pero no encontré a nadie. Mi tristeza siempre estuvo.

—¡Evan! — ese grito y esa voz se me hacían conocidas, volteo y es Bella llorando. —¡No me hagas esto! — en ese momento quise ir y decirle que todo estaba bien pero no pude.

—Lo siento, te amo.— dije más para mi que para ella ,mis ojos volvieron a cristalizar.

—¡Evan, te amo!. — era la primera vez que me lo decía, sonreí, pero mi orgullo era grande y no voltee como ella no lo hizo cuando se lo dije Porque cualquiera puede decir esas palabras pero no cualquiera puede sentirlas. Seguí caminando.

—¡Te amo!, ¿¡Me escuchaste!?.— su voz era desesperada.—¡No nos puedes dejar! — eso me dejo confundido la ilusión de que ella estuviera embarazada me emociono pero se apagó cuando lo decía por ella,mis padres y mi hermana.
Y seguí caminando sin voltear.—¡Estoy embarazada,vamos a ser padres! —eso me dejo paralizado y la mire incrédulo. Camine hacia ella, ella solo bajo su mirada al suelo,tome su mentón y alce su rostro. Me tomo de la mano sin dejar de verme a los ojos, su mano guió la mía hasta su vientre aún plano pero la idea de que un ser creado con nuestro amor me emociono, quite mi mano casi de inmediato,¿y si yo no era un buen padre?, ¿si ella no quiere estar conmigo?. Miles de cosas pasaban por mi mente, mis ojos se encontraron  con los de ella que me miraban tristes, bajo su mirada y sollozo. Mi decisión ya estaba tomada  y nadie me la quitaría.

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